Desfile negro.


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Caminé por el desfile oscuro, entre almas desconocidas,

que murmuraban, ahí va quien nos guiara, él conoce los

caminos hacia el abismo, porque camina por los bordes

del precipicio con todos los miedos que fueron perdidos.



En la absoluta soledad de la ignorancia del peligro, mi

cuerpo ya si alma desafió lo profundo de los vacios , y

nada tuve que temer porque yo la había ofrecido, en los

pergaminos que firmé a cambio de desconocer el destino.


Todo lo negro fue blanco, porque al final daba mismo

perder todo en un instante, terminando la agonía sin fin

de buscarme para encontrarte, sabiendo que era quien

te había perdido, entre todos, entre nadie, en el vació.



Los fuegos fatuos bañaron mi piel desteñida, y mis ojos

únicos archivos de tu memoria, te vieron por ultima vez

entre los vivos, y ahora con la eternidad de testigo, y el

tiempo detenido, descanso, amándote en los espacios ,



de mi mundo sin sonidos, hueco de la nada , lleno de tu

olvido, como castigo divino merecido, me arrodillo y

te invoco ángel caído, ya tienes mi alma, ahora te pido

consume mi cuerpo, antes perdóname haberla perdido.



Ruben Mangiagli


Si pudiera decirte.


.

Si pudiera decirte como te amo,

pero en todos lo sentidos que los

sin sentidos a veces no permiten.



Si hasta a veces morir por ti me

resulta tan poco, un acto efímero

que no diría nada de mi amor.



Contarte que estas en mi, completa

sin fisuras ni grietas, en mis manos,

en mis huesos cansados y gastados,



en los tatuajes de mi alma que

cuentan mi historia sin tí, y sin

mí en los días perdidos de la vida.



Quizá decirte que te amo, resulta

poco o demasiado, no lo se, el amor

no se mide jamas en los espacios.


Ruben Mangiagli


Imaginando.


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Puedo imaginar lo momentos que no estas,

rellenar mi mente con cuadros inventados,

que son la sumatorias de anhelos esperados,

donde tú y yo solamente nos disfrutamos.



Entre memorias del pasado que son presentes

porque ese débito estaba pendiente, como el

día sabe esperar que la noche termine, así yo

pacientemente espero tus brazos abrazados.



Además en mi psicodelia de colores que

solo conocemos nosotros, puede verte bajar

en un tobogán de arco iris, con tu sonrisa de

sol, que espera mi boca para tener su ocaso.



Rayuela de cuadros numéricos donde vamos

tomados de la mano, saltando, gritando para

ir de la tierra al cielo en cada paso, al igual

que en las noches de cuerpos entrelazados.



Te echo de menos en mis días , en mi piel,

en mi ojos cansados, y mis manos que no te

tocan, en el aire dibujan tus formas, para no

extrañarte tanto, para esperarte imaginando.


Ruben Mangiagli


Mis miedos.


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Mis miedos se unen en la mitad de mi alma

al borde de mi abismo, al borde de mi esperanza.



En los silencios de los golpes que se acumulan

en mi espalda, lejos de tus ojos, cerca de mi nada.



Entre luces que me ciegan la mirada, donde no

ver a veces y solo a veces es como una gracia.



Tormentas interiores donde mi ojos se niegan

a llover lagrimas, donde mi voz también calla.



Aun así sigo adelante, enfrentado a la temida

nada, donde solo soy una copia de mí opaca.



Y en el borde de ese abismo te espero, tal vez

demos juntos un paso atrás, quizá caigamos al



vació, y descubriremos si estar juntos es lo

mismo que ver el cielo desde el infierno.




Ruben Mangiagli


Pensandote.


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Le pregunté a la noche por ti

como si ella tuviera replicas

en la creencia que en su tenue

oscuridad hubiera respuestas.



Te busqué entre las estrellas,

en las formas que dibujan en

nebulosas parecidas a letras,

y forme tu nombre con ellas.



Acorté las distancias entre los

temidos infinitos, con tanta y

tanta precisión, y sin quererlo

respire el placer de tu aliento.



Entre fórmulas matemáticas y

extraños conjuros esotéricos,

me impregné de tu alma y por

eso soy dueño de tus desvelos.



Y agotado de tanto esfuerzo,

en todas las lineas que mezclan

mi pensamiento, fuiste presente

y el espacio murió y todas las



distancias fueron ceros, como

anillos eternos encadenaron mi

amor a tu cuerpo formando las

memorias de todos los tiempos.


Ruben Mangiagli

Espacios interminables.


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Necesito ver tu rostro, descansar en tus ojos,

que la espiral de caída libre se detenga, y

que todo vuelva a su lugar.



Que los puertos, todos, absolutamente todos

lleven tu nombre y que los siete mares sepan

siempre terminan en ti.



Tanto espacio que no se acorta duele y el

tiempo lo alarga aun más, necesito aunque

sea una suerte de viaje astral.



Bien sabes que estas en mi, y yo quisiera

quedarme en ti, para que los cuerpos que

están separados, se unan en un aura,



y las almas que tanto se buscaron, se fundan

en el abrazo esperado, sin tiempo, distancias

y se esfume el espacio.



Si pudiera aprender a no extrañarte tanto,

el mundo seria un lugar mas amable, y las

personas no serian todos extraños.



Te busco en todas partes, hoy te necesito a

mi lado, sin urgencia de hombre, solamente

con mi corazón en la mano.



Ruben Mangiagli.


Extraño día.


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Me siento desnudo, en pleno verano

el frió se adueño del aire y el calor.

No me queda piel para gastar, ni un

cuerpo que maltratar, frente a mi y

solos los dos, mi destino y yo.



Un minuto puede cambiar la vida,

y la vida puede cambiar en un minuto,

si lo que pasó iba a pasar y estaba escrito

si eso es el destino, me revelo, y no

lo quiero, y aun mudo grito.



Si todo lo que siento nada pudo

cambiar, sigo sintiendo, a pesar que

nada cambie, yo sé que cada instante

cambia en mi, y me sirve para seguir

peleando entre los miedos.



No puedo caminar con mi alma entre

los vivos, y no quiero ser un cuerpo

entre los muertos, eclipso los pájaros

de mal agüero, me visto con lo puedo

y sigo aun maltrecho y herido.



La moneda cayó de canto, mejor,

porque no he elegido ni cara ni cruz,

cuando la suerte pateo mi espalda yo

le ofrecí mi pecho, y la muy cobarde

huyo de a pie y espantada.



Y si esta pintado de negro, lo cambio

a blanco, y en el lienzo estirado pongo

el color de tus ojos, que al fin y al

cabo, en este día tan raro, es lo que

me saca adelante para seguir andando.


Ruben Mangiagli








Dime que me quieres.


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Dime que me quieres cuando la marea este alta,

en el momento donde
no vea faros ni playa,
cuando mis risas ahoguen mis lagrimas, en el

placer de los gozos
mezclados entre las sabanas.



Dime que me necesitas aun en tus días de mayor

calma, en la serenidad
de la mañana y también

te aseguro que estaré junto a ti cuando estén los

sueños negros, 
pesadillas que te desgarran.



Dime que puedo contar contigo en todas mis

batallas, aunque nosotros
seamos nuestros

enemigos, o en el momento seas mi musa, la

dueña de todos
mis poemas y mi espada.



Dime que me amas cuando invado tu cuerpo y

sin pausas te hago mía y
me entrego rindiendo

mi alma, dilo en mi peores días esos donde te

alejo de mi sin
tener motivos ni causas.



Y si no quieres jamás me digas nada, porque en

cada acto demuestras
tus palabras, cuando callas,

cuando sonríes, y tus manos me tocan creando 
el abecedario que 
recorre la piel de mi espalda.



Ruben Mangiagli



Crucifixión.


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Me han crucificado tantas veces que

ni los ladrones me quieren a su lado.



Sin público que aplauda mis pasos ,

solo estaba yo y mi fracaso.



No quebraron jamas mis rodillas, ni

me dieron palos, porque no tuve



juicios, ni a Poncio Pilatos que por

mi se lavara sus manos.



He muerto tantas veces crucificado

que los clavos son de la talla de mis



manos, para que sea cada vez más

fácil, y así puedan seguir disfrutando.



Ruben Mangiagli.


Brazos en soledad.


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Mis brazos no pueden llegar a ti, tanto aire

en el medio me separan que aunque respire

mil años mis manos no te tocaran.



Me pesa no tenerte, en mi mochila llena de

cosas que cargo para vos, intangibles casi

fugaces, están mis letras invisibles.



Sangro soledad en forma de palabras, sin

poder contener las ganas, sin consuelo ni

versos para extrañarte menos.



Somos mar y continente que se rozan en

la orilla, y cada grano de arena es un poco

de mundo que nos aleja.



Te echo de menos, y no encuentro remedio

ni paz, necesito tu aliento, hoy sin ti amor,

siento se va la vida y estoy muriendo.



Ruben Mangiagli.


Caos.


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Es imposible abstraerse, fugarse y escaparse,

el efecto mariposa reina y planea, deshace y

sangra, lo que pasa en Moscú se refleja en

la sala de mi casa, y me cambia la cara



Todo se está quemando, ardiendo en guerras

mudas e invisibles, sin frentes de batallas, sin

uniformes ni banderas, todos somos enemigos

del otro, cómplices, matamos desarmados.



La discordia reina en las veredas y se vende

en las vidrieras con precios de ofertas, vuelan

pájaros negros, que son cuervos, que criamos

nosotros para poder quitarnos los ojos.



Y seguimos yendo a la plaza, un día con una

pancarta de protesta y al otro con protección

numero cincuenta, nos pasa todo al lado y no

nos damos cuenta, seguimos de juerga.



Pero el tiempo se acaba, el caos esta llamando

a las puertas, alista nuevos miembros día a

día, y los demás deberemos elegir con lo que

queda ser verdugos o victimas sin consciencia.


Ruben Mangiagli





Amor de motel.


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No vivo en tu recuerdo porque tu recuerdo ha muerto,

se quedaron oxidados entres mis costillas partidas que

cuidaron mi corazón de caminos inciertos.



No hay memoria si no se quizó, no la hay sino te

quisieron, solo fueron momentos de moteles perdidos

anónimos con camas de muchos dueños.



Fui poseso de tu cuerpo en tramos de dos horas por

encuentro, compartí tus besos, tus labios cubiertos de

gustos de tu matrimonio viejo..



No quise amarte, evité hacerlo, mucha carne, tentación

deseada por todos, caí en tu conjuro eso si, me enrede

en ti, de esa parte es de la que me arrepiento.



Ni siquiera se porque te escribo este verso, que nace

de haber sido parte de tu vida en secreto, es que amante

no se enamora sirve para otro tiroteo.


Ruben Mangiagli

De rectas y tiempos.


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Las lineas del tiempo me separan de ti,

pero me unen a tus ojos, en el placer de

una mirada, en el éxtasis del deseo de

la carne y la fusión del alma.



Dicen son infinitas, como las partes de

tu piel, pero se cruzan, como los besos

que nos debemos, que perdidos reclaman

su derecho de ser poseídos.



La distancia a ti es exactamente como

la medida de mi amor, sin números ni

cuentas, que duele tanto a veces que el

corazón se hunde en tinieblas.



Pero esta el sol de tu sonrisa, la oración

aun no escrita, que da espereranza en

las mañanas donde mi café se enfriá y

tiñe todas mis poesías.



Lo promesa de amor es divina, no hay

ninguna la supere, y si lo imposible es

milagro, más aun es haberte encontrado

a pesar de las mil manos me tocaron.



Ya no cuenta la estadística, ni las cuentas

ni siquiera la curva de las probabilidades,

yo escribo mi destino, soy dueño de mis

días, y a ti hoy solo te pido,



esperame, ningún tiempo podrá conmigo.


Ruben Mangiagli.




Malparidos.


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Todo lo que he hecho y haré tiene un final certero,

una fecha de caducidad donde seré solo recuerdos.

Pero antes tengo tiempo, para sentir lo que siento,

para el amor que llevo dentro, y vomitar mi odio

sobre las cosas que detesto, para no quedarme sin

aliento cuando grito, peleo y protesto contra los

que se llenan sus bolsillos con mis impuestos y se

cargan el bienestar de los que ponemos huevos.



Tengo aun mis dedos para escribir y contar todas

las injusticias que veo, para no ser cómplice de

silencios. Mis manos fuerte para apretar el cuello

de un violador que rompe la infancia de un niño

en la máxima expresión del desgeneramiento, al

que golpea a una mujer con la excusa de ser el

más fuerte y en su cobardía se siente grande, el

más macho de todo su misero reino. Malparidos.



Me quedan los dientes fuerte para morder el polvo

cuando en nombre del “Estado de Derecho” otros

con porras y armas quieren acallar mis palabras y

en defensa del político corrupto de turno dan palos

a diestra y siniestra sin entender que mi voz y mi

alma también protestan por ellos aunque lleven en

sus pechos la insignia del cuerpo de la armada, y

no entiendan que es el pueblo quien les dio armas.



Y si derramo mi sangre en mi lucha, siendo roja

la tinta con que escribo por seguro no me importa,

prefiero me entierren sin duelos y sin banderas, y

que solo estén los que quiero, por los que peleo ,

Tengo el poder de mis versos y las palabras, mis

manos para la fuerza si son necesarias y mis ideas

que malas o buenas son miás, reventemos todas

las plazas, uno voz mas otra al poder siempre calla.


Ruben Mangiagli




Las lineas de tu cuerpo.


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Voy a partir tu cuerpo en paralelos, que vayan

de tu norte a mi sur, de tu altura a mis pies,

los necesito para saber el recorrido que deben

hacer mis manos, para entender el sentimiento.



Esos paralelos pasaran por el punto exacto de

de la simetría de tus pechos, marcaran la mitad

de tu centro de gravedad , puerto de mis deseos

donde mi barca amarra el sabor de mis besos.



Y por tu espalda servirán para poder bajar a la

mitad de tu cuerpo, y que mis dedos uno a uno

dejen sus huellas en tu piel, que serán sellos de

promesa de amor, y de buenos tiempos.



Y cuando complete el mapa de tu cuerpo, con

meridianos y el ecuador se instale casi pegado

a tu ombligo, borraré todo lo hecho, así tendré

el pretesto de poder dibujarte de nuevo.




Ruben Mangiagli.




Cuerpo y alma.


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Puedo acunarme en tus poemas,
morir en la belleza de tus piernas,
desear tu femineidad completa,


Puedo quedarme en tu mirada, en
los silencios de la distancia, y aun
así no completaría nada de nada.


Quiero, y eso no es negociable ni
en una palabra, conocer tu alma,
y después si, recorrer tu cuerpo...


con  todas mis ganas, sin ansias.


Ruben Mangiagli.




Ruben Mangiagli

Mi no destino.


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Tantos caminos desconciertan, es como adivinar

que día lloverá en Septiembre, o si la muerte y

la vida tienen fechas ciertas para cada uno, como

si hagamos lo que hagamos estaría todo escrito.



No me gusta ese camino, quiero creer que puedo

elegir practicar mi libre albedrío, que no existe

ningún plan divino, que mi hoy es consecuencia

de mi ayer y la semilla de todos mis días a venir.



Prefiero la incertidumbre de la indecisión, y no

creer que haga lo que haga mi destino ya esta

escrito en paginas que yo nunca he leído, y que

alguien decidió mi vida antes de haber nacido.


Voy a enmarcar todos mis errores, que fueron

pintados de colores vivos en mi propio lienzo,

solo mio, aunque todos los demás lo vean de

color negro, grises viejos teñidos de olvidos.


Así que definitivamente reivindico todo lo que

he vivido, me hago cargo, y estoy tranquilo, no

cambiaré al contarlo mi pasado, ni inventaré

hechos vividos, solo soy yo sin ningún destino.


Ruben Mangiagli


Las flores de mi balcón.


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Las flores de mi balcón sobreviven al tiempo,


pintan mi horizonte de forma mas suave, con


olores de vida en cada rincón.





Algunas mueren, como muere también el


dolor, otras renacen constantes como si el


amor fuera su alimento y motor.





No saben de mis cosas, de mis anhelos ni


si te extraño, si te nombro en las noches


de estrellas sin ocaso.





Son mi intermedio entre mi aquí y mi más


allá, adoran la lluvia de verano y florecen


en inviernos esperanzados.





Son pocas las flores de mi balcón, como


lo son los sueños que aun tengo despierto,


para conservar mi razón.





Alguna quizá lleve tu nombre, o quizá no


igual tú también eres mi horizonte, y ya


sabes soy el tallo que muere en tu flor.





Ruben Mangiagli.



Flores reales de mi balcón.


Fabula.


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He seguido tus pasos. muchos fueron adivinados,

para poder completar tu historia, para participar

en tu memoria.



Y como lobo que acecha su presa, te espere muy

paciente, ansiando tus besos, soñando tu cuerpo,

quieto, esperanzado.



Me has seguido los pasos, sin que yo lo supiera,

mirabas mis días, tejiendo mi presente, recordabas

nuestro pasado.



Y como águila de vuelo alto y solitario, esperabas

tu momento, formando los encuentros, para que

caiga en tus manos.



Nos cruzamos un instante, cazador cazado, fabula

de amor perfecto, buscado e inesperado, caminos

que se encontraron.



Y ya no somos lobo ni pájaro, somos nosotros y

con hechos y palabras, defendemos nuestra vida

espalda contra espalda.





Ruben Mangiagli

El suicida.


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Creo ya marqué el día de mi muerte, un privilegio

que me tomo, no elegí el día que empecé a vivir,

al menos merezco optar en el cual morir.



Me falta aprontar algunas cosas, el como y los

por qué, pensar si se será otro acto de cobardía,

o que al final la valentía afloró en mi piel.



Estoy cansado de mi mismo, de pelear y pelear

contra mi propio ser, asumiendo siempre soy el

lucifer de todos los cielos sin Fe.



Si una bala lleva mi nombre desde el día que he

nacido, es momento de cargarla y que al fin y

de una vez cumpla su cometido.



Podría caer desde un tejado, sentir que volé por

primera vez, como en los sueños de juventud y

que mi muerta responda los por que.



Tirarme debajo de un tren, y por fin el cuerpo

destrozado encaje con mi alma partida en cada

rincón, en cada espacio, en cada pedazo.



Lo único cierto que tengo en esta puta vida es

que puedo elegir el día y que ya lo marqué en

el calendario de papel.



Así que pueden preparar los duelos, los llantos

y los vestidos negros, poniendose las caretas de

piedra y simular a alguien le importé.


Ruben Mangiagli.