Mensajes.


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Leer tu historia en mensajes, y que tus manos tiemblen de ausencias, que las letras te empapen como una lluvia de verano y sentir que te han querido, a pesar de todo lo malo, de lo tanto que fue bueno, y palpar que sigues amando más allá de la distancia sin importar el tiempo.


RM


Ausencia.


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Esta parálisis de mis manos y la inquietud de mi mente, vorágine de vos que me recorre y no encuentro palabras, ésta imperiosa necesidad de saberte y no atreverme porqué me duele, por temor que los círculos no cierren espacios y te escapes para siempre y yo me quede sólo con todo el tiempo del mundo pero sin ni un minuto para volver a verte.

Ruben Mangiagli


89.


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Si crees que todo el mundo está bien de la azotea es que no conoces a la gente que te rodea. La clave, y esto es muy relevante, es encontrar a algunos cuya locura encaje con la nuestra, esos serán los mejores amigos, otros aunque parezca raro un buen enemigo donde reflejarnos, y solo una, y ahi está el misterio y lo jodido, será ese amor que durará toda tu vida, que no se olvida y que siempre estará por sobre todos los amores que hemos sentimos.


RM



Puede que el tiempo.


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Puede que la sonrisa se parezca al tiempo, a veces efímera, otras amargas, algunas quedan grabadas como una fotografía y de vez en cuando se quedan en un instante eterno que no olvidamos jamas.

RM

Flores.


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En esta distancia casi perpetua,
que apila esperas,
hoy llegaron a tu manos
unas flores,
un ramo de violetas,
que provocaron tu sonrisa
y de tus labios asomó
mi nombre,
y por un instante estuve cerca
mimetizado en aromas,
recuerdos y colores.
Un regalo del tiempo a mis días,
y una barrera completa
de aire, océano y tierra
no pudo con ellas,
como nunca podrá con este
amor,
que a pesar de inviernos
y de otoños,
perdura en la inversa
de las viceversas
y te prometo que llegará pronto
esa primavera y el verano
que en un mismo
calendario
harán que nuestras
miradas, por fin
se sientan.

Ruben Mangiagli
©2015

Entre latidos.


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Corazón mio, que a pesar
de que sístoles y diástoles marcan
tu ritmo,
no olvidas entre latidos
ese amor que fue
perdido,

que a veces quedas invadido
de coros de silencios que se oyen
en el empeño
que sigamos vivos
.
Entre lineas que voy sintiendo,
día a día como si fueras peregrino
de sueños,
esos se quedaron en la
mitad
de los ciertos y los sin
destino.

Aun poniendo a tinta abierta
este amor siento que los limites que
he concebido
pasan por mucho mi
razón y que pesar de todo
seguimos
sin saber si superaremos fugazmente
el sentir esta muerte por amor
que se hace letras
sin sentidos,

y sepamos que no podemos
escapar a este amar para siempre que
las manos escriben
casi
por costumbre

esperando que al menos una
vez una mirada de ella nos traspase
de lado a lado y que
los movimientos
entre tus latidos
vuelvan a ser como siglos

entre cada beso
que no fue historia y se quedó entre
el deseo y el
olvido.

Ruben Mangiagli
©2015


Quietud.


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Dejé las manos quietas
antes de escribir, como si las
palabras

podrían escapar de mis
dedos, al menos por una vez,
solo una,

sin tener que pensar y
poder descansar este abecedario
sin fin

que forma frases que
que no tienen final, como si
alguna se

olvidó de recordar que
ya no las leerás porque nada
vuelve a su

lugar, aunque esperen
en una hoja de papel en blanco
con una

mancha de café frío
de una taza vacía completa de
soledad.

Ruben Mangiagli
©2015


Estrellas.


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Necesito una lluvia de estrellas, para pedir mil veces el mismo deseo, el de ver tus ojos de cerca y encontrar en ellos una mirada que refleje que todavía me esperas.

RM


Antes del final.


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Mañana llena de espacios,
incongruencias y simulacros,
la falsificación de un te quiero
dicho con desgano,
miradas que no ven nada,
un diario que no habla de nosotros
en la tapa,
pero sirve para salvar distancias y
este café que no sabe
a nada,
sin besos, carente de manos
que buscaban los cuerpos,
somos como presos en un
proyecto que ya no tiene dueños,
ni ideas, donde los sueños
se convirtieron en otros sueños
que no confesamos
por miedo,
hijos,
familia,
trabajos,
media hipoteca
que se debe a un banco
y ahí nos quedamos, por
costumbre,
por cumplir lo que nunca pactamos,
soledad de dos en cada uno,
un hasta luego que
esperamos sin
querer queriendo se convierta en
un hasta siempre
y que no haya engaños,
por respecto, aun con daños que no
perdonamos,
y dejar esta cobardía que decimos a
otros que a pesar
de todo nos amamos
para escapar de este ritual de
pesadilla del cual nunca despertamos.

Ruben Mangiagli
©2015


88.


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He viajado a las 7 lunas de tu cuerpo y jamas pude encontrar el camino de regreso a casa.

RM

La fractura del tiempo.


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Forma figuras el espacio del
pensamiento,
cubos que encierran
lo que aun queremos,

ángulos muertos donde los
viejos amores
encuentran la paz
por lo que no fueron

en un lugar contaminado de
recuerdos,
donde adquieren una
inusitada necesidad

de ocupar una parte
de nuestro cuerpo,

en los ojos que
se hacen miradas extraviadas,
en las manos sin tacto de
tanto escribir
versos ya obsoletos,

y el tiempo

queda fracturado, completo
de vacíos que llenamos
con otros huecos,

mientras pensamos en una
persona
y en unos ojos que
ya no encontramos

y los colores de verde tierra
se vuelven acromáticos
en grises
matizados
de una inútil espera

que se fugó una noche de
verano invierno
sin que nos
diéramos cuenta.


Ruben Mangiagli
©2105





La actriz.


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Ella actuaba, lo daba
todo sobre las tablas, en el teatro
se sentía viva,
que le importaba a
muchos aunque era una desafortunada.
Pero cuando todo
terminaba y volvía a casa, estaba él, ese
hombre que la engañaba,
una y otra vez,
como si ella no existiera, la hacia sentir
era menos que nada,
ese que olía a perfume
de extrañas y a pesar de ello se acostaba
con ella en la cama.
Aunque todavía lo amaba
le daba repugnancia, ya ni siquiera eran
celos de despechada,
vomitaba escondida como
si pudiera con eso exorcizar su propio
drama.
Pero ese día diría a su manera basta.
A la noche sobre el
escenario, en el acto más esperado, ese
donde el amor
a pesar de todo y de todos
triunfaba aunque sea en la ficción de esa
historia inventada,
besó a su compañero de obra
como jamas lo había besado, lo arrinconó
entre las paredes
del escenario,
recorrió su boca, su lengua,
sintió la respiración
agitada del
hombre que sin que ella lo sepa tanto la
había deseado.
El le levantó la falda y con
las manos acaricio su sexo húmedo con
total descaro,
entre gemidos ambos tuvieron
un terrible orgasmo,
el publico de pie aplaudió entre
sorprendidos y excitados.
Esa noche tuvo su mejor crítica, la
nombraron en todos
los diarios
había dejado de ser actriz secundaría y
a partir de ese día
ya no era una mujer de reparto,
al llegar a su casa con
una sonrisa hizo una maleta y corrió
a los brazos
de ese actor, el hombre
que la esperaba en un taxi, un amor
nuevo
para escapar a oscuras a ningún lado.

Ruben Mangiagli.


Un instante.


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He tenido la felicidad tantas veces cerca, a unos pasos o un vuelo de un avión, a la tenue distancia de un beso y pegada al sudor de mi piel, que no sé si fui afortunado o qué: Saber que existe más allá de la utopía de una poesía. en la mirada de una mujer, o en esta noche donde tu recuerdo me pega tan fuerte que hasta dejó de doler para ser solo un instante donde daría el resto de mi vida para volverte a ver.


Ruben Mangiagli


87.


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Llueve sobre Valencia y las gotas mojan un papel con palabras que hablan de un amor que fue nuestro pero se quedó huérfano de uno de los dos.

RM


Sonidos.


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Quiero ser un diapasón,
un instrumento que afine tu corazón,

sentir las cuerdas de tu cuerpo
de nuevo,
como si fueras virgen
de sonidos y

hacerme parte de una melodía
que compongas con tus
dedos,

y las letras superen la razón.

Ser alguna estrofa, cualquiera,
que hable de anhelos, ilusión,
que sea el resumen
de un amor

y que los ruidos que hay a
nuestro alrededor se callen de a poco,

para que las notas sean todas
un Si, y en el medio seas un Sol,

que fue Luna en otra historia,
escrita por mí, que se
quedó sin vos.


Ruben Mangiagli
©2015


86.


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Si saltas para tocar la Luna y no llegas, no importa, por un instante estarás más cerca de las estrellas.


RM

Añoranza.


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Extraño ese amor he tenido,
el aroma de los tilos,
encontrarme con amigos de
casualidad y celebrar
algo sin motivo.
La medianoche de mi patio
donde solía recordar
mis olvidos,
Esas calles que no tenían en
las esquinas nombres
donde robaba besos
furtivos.
Los gatos en los tejados del
vecino que miraban con
ojos nocturnos la
poesía que todavía no
había escrito.
A veces no recuerdo ya ni el
que era en esa época de
mi vida,
que parte de la historia deje
incompleta para escribir
este nuevo libro.
Son tantos años lejos, donde
el tiempo no se quedó
conmigo,
apenas intervalos de días en
que estando allí un rato
mis pasos copiaban
el camino,
y de nuevo irme llenándome
de a poco de este terrible
vacío.
Tengo que volver, quedarme
y pelear por lo que mi
corazón
que nunca entendió el adiós
y la distancia cree que
se ha extraviado
en un rincón de
mi destino.
A pesar de lo mucho que pude
haber ganado
siento que todo lo he perdido.
Ruben Mangiagli
©2015


85.


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Desnudé tu cuerpo y desnudaste tu alma y todas mis heridas por un momento ya no dolieron, pero no pude darte la mía porque ya no era u dueño.

RM




Encadenados.


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La historia que he escrito en la
geografía dictada
por tu pechos,

encadenada

a las palabras que también
fueron versos,

El intermedio de los momentos
que no fueron,

y los minutos de vida que gané
queriéndote,

encadenados

a esta melancolía que por ser
tuya se quedó
sin dueño.




Ruben Mangiagli
©2015



La intermitencia del olvido.


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Te olvido de a poco,
por partes,
sin simetrías ni
ángulos,

a veces no recuerdo
tus ojos, pero si
tu mirada,

y el vértigo que me
daba,
la agonía de tus
pestañas

antes que te caiga
una lagrima.

Tus manos si, están
presentes, quizá
por las tantas
veces me escribiste
te espero.

En cambio tu cuerpo
es un misterio,
aparece en todos mis
sueños y se fuga
cuando
despierto.

Te desvaneces en los
momentos,
y lates muy dentro.

Pero lo que no puedo
olvidar
en el instante
beso otra boca,
o intento perderte
cuando acaricio
con mis dedos un
rostro,
una intimidad y
un deseo es

el sentimiento,
lo irreversible
que todavía te quiero.


Ruben Mangiagli.