Otra manera de amar 1


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No podíamos tocarnos con las yemas de los dedos, como todas las personas. Sólo teníamos los días negros de la locura para tocarnos con los corazones saliéndose del pecho, sólo entonces lográbamos frotar un corazón con otro.
RM


Gatos y girasoles.


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No puedo pedirte nada ya,
todo lo que me tenias que dar
me lo ofreciste agregando un poco más,

entre girasoles y gatos
tiempo y destiempo

me recordaste el verbo amar,
que el alma es tangible de verdad
y que la piel sin piel se muere aunque

con tatuajes de palabras
se quiera ocultar.

Aprendí a mirar lo que mis ojos
pedían como una realidad que
si lastimo alguna vez me tocaría pagar

con justicia o sin razón
pasaría igual.

Aunque mire para atrás y aun
estás, aunque vea otras estaciones
y ni siquiera tu sombra en enero sea

una reflejo de lo
que no hay,

te doy las gracias por amarte
tanto y espero alguna vez me puedas
perdonar por no entender tu necesidad

de tenerme,
de tenernos,

a cualquier hora,cerca, en cualquier lugar.


Ruben Mangiagli
©2016




Pétalos en la vereda que tal vez se hagan poema.


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Casualidad del viento y de la tierra,
que este pétalo haya llegado a
mi vereda,

como el anuncio de una buena nueva
el arribo de una posibilidad
de amor abierta,

pétalos de corazón en una acera, una
señal que el tiempo
todo lo lleva,

seguramente el aire se lo llevará de
nuevo, quizá lejos
puede que cerca,

pero mis ojos ya lo vieron
para que se hagan letras,

y perduren en la manos y la lectura
de alguna mujer que de
verdad me quiera.



Ruben Mangiagli
©2016


Dantesco.


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Pasa la gente a mi lado...todos con el móvil en la mano y la luz de los aparatos iluminan sus caras absortas, sumergidas en ellos, es una imagen extraña, dantesca, como si la soledad sea ahora colectiva, única e impersonal.



Silencios.


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Hay silencios diminutos en todo lo escribo. Entre párrafos. Entre estas mismas palabras (...) A veces todavía deseo que no haya ningún silencio, sobretodo el tuyo.





135,


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Las palabras te pueden acercar a alguien...,aunque sea a miles de kilómetros



134.


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Escribir a alguien es la única forma de esperarlo sin hacerse daño.



Las tres negaciones de la afirmación.


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Insisto: yo no quería amarte. 
pero ese día caía la lluvia de abajo para arriba, debe ser un presagio, me dije, y comencé a fijarme en vos, un día de junio cualquiera
Reitero: yo no quería amarte,
pero tu voz volvía de tu pecho a tu pecho, las palabras querían alcanzar dimensiones del aire y no podían, debe ser un oscuro designio misterioso, me dije, y comencé a escucharte.
Afirmo : Yo no quería amarte,
pero me pasaste un cuento habías escrito, y sonreíste y nos esperamos horas solo para decirnos hola
Y amé tu voz, tus manos, tu mirada de verde tierra...

RM


133.


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Quien dice que la vida sigue es un idiota. No, la vida se para. El tiempo sigue su curso, pero la vida se para un montón de veces dentro de ti y se convierte en algo irreconocible. La parte más difícil es cuando te toca estar parado y esperar.



132.


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Apuñalar el propio pasado y luego huir, tras haberlo dado por muerto, es un crimen que no siempre queda impune.


131.


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No, definitivamente no hay sol que caliente cuando a uno, en su interior, se le hace de noche.


130.


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Hay que soportar el dolor aunque no se comprenda su finalidad.


129.


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Si pudieras leer esto y creyeras que en este instante al hacerlo estoy pensando en vos, en parte acertarías, pero en la mayor parte no, te pienso todo el día.
RM

128.


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El diablo me susurró al oído, no eres tan fuerte para aguantar la tormenta.
Hoy le respondí, yo soy la tempestad.




Con ella 3


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Ella era lo que mi vida necesitaba… una puta catarsis, un doloroso renacer, una repartición de justicia, una contribución a un mundo un poquito mejor. Quien no arriesga no gana y aunque perdí, gané lo mejor me ha pasado en mi vida


Con ella 2.


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Tenía esa sensación en el estómago que te dice que todo es posible si te mueves y te arriesgas. Que atrás no queda nada que merezca la pena y puede que adelante sí.






Con ella 1.


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Ahora también sé que conocer a alguien especial es posible… alguien capaz de perder mucho para que uno no siga perdiendo. A las victorias se apuntan todos, pero a las historias que solo llevan a perder muy pocos se lanzan.



Esta locura.


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Bailo mi locura en estaciones
sin lunas,
yermas de estrellas
como una carencia
estrecha y austera,

piso mis pies, mis pasos y el
silencio de
mi voz en
el reflejo de espejos
de futuros inciertos,

mis manos trémulas, inmóviles
acarician un recuerdo
que no
sucedió nunca
pero es real,

las paredes se cierran y aprietan
mi interior hasta que
mis huesos
cansados dejan de
respirar,

puede que este loco de extrañar
o que no te extrañé
jamas y todo
sea un juego mortal
del que no puedo escapar. 



Ruben Mangiagli
©2016


Sin vos.


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No soy la taza de tu té
ni una foto que mirabas y ya no ves,

aunque haya estrellas
que no brillen no quiere decir
no estén.
Ni todo lo difícil es
imposible ni lo fácil perdura
en la piel,
puede que el silencio
sea quien me despierte del revés y
las palabras invisibles
las que ahora solo puedes leer.
Ya no tengo tiempo, es
tarde para responder que nunca
te dejaré de querer, la
noche jamas sabe decidir si le
pregunto donde
estás y la luna se queda quieta
cubierta de miradas
mías de velos en mitades que
jamas son tu mitad y mi corazón
no quiere despertar.
Al final solo soy el que llegó, se
quedó y se fue,
sin saber a donde mis pasos deben
pararse
para repetir mil veces que lo contrario
de no arriesgarse es
no vivir
aunque haya mil viajes que no fueron
y otros mil que repetir,
Y si me buscas alguna vez
fíjate si pude llegar a una lugar en
que no esté entre la espada
y la pared, entre lo que fui y lo que
no seré,
No soy la luz frente a tu no sillón
solo la sombra
que nunca puede escapar de todas
mis partes sin vos
y no quiero.

Ruben Mangiagli
©2016













En mis manos.


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Estas en mis manos,
en las huellas que dejan mi pasado,
cuando se cruzan las lineas
de mis palmas
y no estás en ninguna lado,

en las caricias que no fueron,
eres sudor de mis falanges cuando
todavía te deseo
y extraño.

y sobre todo cuando escribo
en tardes de soledad y tu silencio,

estábamos tan cerca y el puto
no destino que quiso te escaparas de
la punta de mis dedos.

Sí, te quedaste en mis manos,
aunque las tuyas las haya perdido
aun las sigo buscando.

Ruben Mangiagli
©2016