Argentina. Historia de una pandemia 13 (Covid 19 )


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Buenos Aires :

Cuídate ciudad porteña, porque yo tengo que volver algún día, cuídate Argentina no caigas en la crónica de una tragedia anunciada, tengo que volver porque están mis amigos, mi familia y una mujer que no voy a nombrar y mi historia te aseguro contigo no termina en esta vida ni en la eternidad.



Madrid: Historias de una pandemia 12 ( Covid 19 )


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Y se volverá a llenar La Gran Vía, los bares abrirán para que los artistas, escritores y todos podamos festejar que pudimos despertar de un mal sueño jamás pudimos imaginar, lloraremos a los muertos y cómo siempre volveremos a empezar.
Pongamos, que siempre hablamos de Madrid.



Italia: Historias de una pandemia 11 ( Covid 19 )


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Y Roma volverá a ser Roma, aunque sea desde cero cómo la hicieron Romulo y Remo, las legiones de Cesar, nuestros abuelos en la trincheras, y ahora nosotros a corazón abierto cumpliendo una y mil cuarentenas.



El amor de tu vida.


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Existen esos besos que nunca
se terminaron,
las caricias que se siguen
sintiendo
más allá del cuerpo y que nadie
puede explicar
porqué han superado incluso
los limites de la
eternidad,
es un amor que nunca se va y
se queda
a pesar el empeño ponemos
en quererlo olvidar.
Y ya está,
no hay que escribir nada más,
es el amor de tu vida,
el que siempre recordarás,
con un nombre propio que ya
no te atreves a pronunciar,
por dolor,
respeto,
por honrar la felicidad un día
tuviste y
que esperas volver a encontrar.

Ruben Mangiagli

La memoria de los besos.


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Besos que fueron dados
bien y exactos,
que no se perdieron,

que se alimentaron
de suspiros, latidos
y siguen vivos en

los sabores aprendidos
que todavía perciben
los labios

como abrazos de bocas
que olvidaron
las palabras

porque no necesitan la
identidad del idioma
hablado.

Memorias de un instante,
que parecen
recuerdos de ahora,
o de un siglo atrás al
que le sobraron años.

Los besos bien dados
sobreviven
al dolor,
el olvido,
y al desamor del amor
negado,

y puedes ponerlo en tu
mano,
soplarlos al viento
para enviarlos a alguien.

ellos sabrán llegar a su
destino,
aunque nunca te dirán
cuando.

Ruben Mangiagli



Evasión. Historias de una pandemia 10 ( Covid 19 )


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Una foto antigua,
tan lejana en el tiempo
que hasta me parece nunca fue real,
cómo si la historia
detrás del papel fueran solo los puntos
que unen una mentira
para que añoremos el contacto,
esa desea cercanía,
las sonrisas intocables
protegidas por una falsa ventanilla,
cómo si fueran una señal,
la imagen de una profecía que viaja
con mil maletas escondidas
hasta hoy,
mientras una canción suena en la
radio mezclada con
estadísticas, pero me evado,
con un pensamiento
que me cuenta que por un instante
hubiera querido ser
yo quien hubiera tomado
la fotografía.

Ruben Mangiagli.

Y un día. Historias de una pandemia 9 ( Covid 19 )


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En el norte en primavera
y en el sur en otoño,
nadie sabe porqué,
durante un lapso del tiempo
las hadas y duendes
de nuestros cuentos
volvieron a habitar
los bosque desiertos
de humanos
que estaban encerrados
en sus casas,
esperando,
solos, esperando.

Ruben Mangiagli


Un regalo, una caricia al alma. Historias de una pandemia 8 ( Covid 19 )


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¿Sabés que le pedí a DIOS?

Que te cuidara!
EL sonrió y me mostró sus manos. Las cuales tenia cerradas. Y me mostró que dentro de ellas estabas Vos!
Me volvió a sonreír y me dijo: "Que crees que le pueda pasar. Si siempre está en mis manos?...
Le dije: “Gracias Señor porque esa persona que tenes entre tus manos es muy especial para mi... El me miro y dulcemente me dijo: "Si para vos es especial, imagínate para mi que soy su Padre”



Historias de una pandemia 7 ( Covid 19 )


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Tan increíble es la quietud en Valencia, que una gaviota se posa sobre una farola en mi calle a tres km del Mar Mediterráneo bajo el cielo nublado.


Historias de una pandemia 6 ( Covid 19 )


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Soy el único que tiene un negocio abierto en mi calle. De su interior sale la música que escucho en una acera desierta, es un mundo diferente, pero me pregunto:
Es el comienzo de otro, o símplemente el final del que todos conocemos?


Historias de una pandemia 5 ( Covid 19 )


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Y aún así la primavera llega...



Hagamos una promesa. Historias de una pandemia 4 ( Covid 19 )


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Volveremos a bailar,
los nuevos besos llegarán,
los abuelos estarán en las plazas,
las sonrisas dibujaran nuestras caras,
los niños jugarán en rondas,
y lo que estamos aprendiendo estos días
no lo vamos a olvidar,
aunque tengamos que repetir mil veces
más la conjugación del verbo vivir,
yo viviré...
tú vivirás...
nosotros viviremos,
y esto también pasará.

Ruben Mangiagli



Memoria, en memoria. Historias de una pandemia 3 ( Covid 19 )


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Nos toca llevar una cruz,
invisible,
sin juicio ni condena cierta,

tengámoslo en cuenta:

Hasta Poncio Pilatos
se lavó
las manos por un rato.

Los libros contarán esta
historia
sin nombres propios

porque al final los héroes
seremos todos,

Algunos
muchos más que otros,
es verdad,

pero al menos hoy eso
sí,
recordémoslos
por un día, por meses,

por algunos años,

ellos son;

los médicos, enfermeras
y sanitarios,

y los demás siguen
trabajando,

Un requién para los muertos,
un Padre Nuestro
para los que seguimos

caminando.

Porque:

la esperanza de un mañana
debe ser
nuestro mejor legado.

Ruben Mangiagli




Historias de una pandemia 2 ( Covid 19 )


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Las calles desiertas,
pero el cielo sigue allí arriba,
de noche todo es silencio,
pero la Luna y las estrellas aún brillan,

el miedo desvasta,
pero la solidaridad puede más,
aún se saluda con una sonrisa.

Un metro de distancia
parece mil kilómetros que
separan un abrazo
del alma.

Cruzo la avenida
y sobre el cantero del bulevard está
ella,
una sola flor al alba

que me recuerda que
la vida continua a pesar de todo y
que todo pasa

Ruben Mangiagli


Historias en una pandemia 1 ( Covid 19 )


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Cae una niebla espesa sobre Valencia, es cómo una especie de tristeza que te traspasa, la gente tiene temor al contagio y las calles se van vaciando de a poco.

a los 58 años


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Cuando tenes 58 empezas a pensar cosas en las que no habías pensado antes.
Yo solía pensar que envejecer tenía que ver con la vanidad, pero en realidad tiene que ver con perder gente que quieres , físicamente porque la muerte es inexorable, y las que pierdes en el corazón porque ya no queda tiempo para recuperarlas,
Tener arrugas es trivial.



Silencios y tabaco.


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Me rodee de silencios, café y tabaco, de letras que no salen de ninguna palabra, de sentimientos austeros, y entre el blanco y negro una imagen de tu recuerdo quedó fotografiada en las cenizas que se mezclaban entre colillas en un viejo cenicero.

Ruben Mangiagli



Desde cero.


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Romper mi asfalto,
demoler las piedras hasta sean polvo,
esperar que el viento
lo lleve,

lejos, tan lejos como
para que solo sea una montaña de
mis malos recuerdos,

que aflore la tierra,
y plantar un nuevo comienzo desde
la nada,

desde cero,

aprender a crecer
y a contar de nuevo, aunque poco
sea mi tiempo,

aunque no estés,
esta vez mi camino solo será de
tierra,

y mi locura enloquecerá de nuevo.

Ruben Mangiagli



Se busca.


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Busco una ladrona
que entre una noche cualquiera
en mi corazón,
que revuelva mis recuerdos en
los rincones
de los besos no he dado,
que me apunte
con poemas de Neruda si la
sorprendo,
que dispare palabras al aire y
me diga sin miedos
te quiero,
y que se quedé conmigo y me
explique
que todavía se puede amar en
el medio de cualquier
invierno

Ruben Mangiagli



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Sólo un artista puede transmitir los fantasmas de una época, el estilo, hacer palpable la atmósfera de un mundo que se perdió.