Estoy vivo,
y la persistencia de este hecho me fascina,
es como que he conseguido sobrevivirme,
a pesar de mí y
en contra de mi mismo,
y estoy viviendo una nueva vida,
una vida póstuma
de lo que me resta
vivir.
Ruben Mangiagli
Vivo.
.
Creencias.
.
Cuando era joven,
yo creía en el dicho
que la cura para el dolor era el amor.
¿Cómo sería el dicho si pudieras mirar a través de mis ojos hoy?
¿lo creerías?
Cómo sería si yo miraría con los tuyos?
acaso,
¿Otra mentira?
Ruben Mangiagli
En la noche de la medianoche.
.
Y me pateo
la medianoche en Valencia,
camino recuerdos que no sucedieron,
besos no se dieron.
instantes se perdieron,
un amor de tantos siglos
que lo tengo tan guardado en los libros
que ya jamás leo
por miedo a encontrar tu nombre,
y camino la noche
por si te encuentro,
de casualidad,
milagro,
por si está escrito en algún lado,
porque tal vez
no quiero llegar a casa
para escribirte
de nuevo y
ya no puedo.
Ruben Mangiagli
310
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Hay personas que piensan el mundo es una fiesta y no los invitaron son los "lastimeros" esos que quieren contagiarte su tristeza sin importarles la tuya.
Buscame.
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Si te gustan mis poemas, déjalos caminar en el atardecer, un poco detrás de ti para que puedas buscarme.
La nada.
.
Mi sed de los recuerdos tendrá su lluvia de olvidos
que se llevará tu memoria,
la mía,
lo que fuimos y no,
y seremos parte
de un río, de un mar
o del mismo océano un día separó todo el destino.
Ruben Mangiagli
Arboles.
.
Los arboles de mi memoria
son negros
de raíces tan profundas que
un día tocaron el cielo,
coronados de cenizas que
no son grises ni blancas,
y guardan palabras
que fueron dichas,
y otras que quisieron ser
olvidas,
o algunas que están ahí
desamparadas
a la intemperie de mi alma,
Son añejos, no dan sombra
ni protegen a mis
sueños de la lluvia,
pero entre todos ellos aun
hay un espacio
para que nazca una flor,
solo una, que por increíble
parezca espero sea
una con pétalos de amor,
para que entre el paisaje
negro de los arboles
pueda ver el color
de nuevo en mis recuerdos
de tus ojos un día antes
a que me dijeras adiós.
Ruben Mangiagli
308.
.
Debemos buscar el comienzo de todo,
de seguro,
como la nube que se hace tormenta una tarde,
con tan inesperada violencia que sus rayos iluminan con truenos
el ruido dentro de un poesía rota y aún así sigue siendo nube.
307
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Un pluma cae levemente sobre mi mano, como caen a veces mis palabras con levedad de mis dedos,
y se hacen poesía, furia o veneno,
porque escribir es eso,
solamente ocultar lo que siento.
Y vos.
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Y vos que me decías todo,
Y vos que me decías que el olvido hace huecos en la nada,
nunca me dijiste que
mis labios iban a retener cada forma del temblor de los tuyos.
Felices los que no fueron felices.
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Más importante que el primer amor es el segundo, porque ese te enseñó que el amor existe luego que creíste que jamás lo volverías a sentir, y , aún más el último, porque ese es el que eligió quedarse junto a vos.
Ruben Mangiagli
313
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Estoy convencido que nunca hay que dejar entrar a nadie en la vida de uno, ni un solo día, a menos que se esté dispuesto a que se quede para siempre.
Infinito.
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Somos como pestañeos de lo infinito.
A veces,
con mis ojos cerrados,
a tientas,
por un minuto
también lo soy yo.
Ruben Mangiagli
Escondida.
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Escóndete, ocultálo,
cierra los ojos, no mires,
¿ cielo o infierno?
No puedes saberlo.
Hiciste un viaje tan largo pensando
era tu destino,
olvidando lo que dejabas, recordando
lo que habías querido.
Tienes los ojos verdes
pero la mirada del tono del acero y
por más lagrimas pierdas
no puedes volver de donde has partido.
Demasiado asustada
para leer a quien hoy para ti es
un extraño,
tanto temor
que crees pones tu orgullo en
peligro
si no miras para un costado.
Te llevaste todo,
incluso lo demonios del armario
y gritas esperando
puedas espantarlos
y cuando va llegando la noche
no puedes dormir
pensando ganaste
lo que ahora está perdido
y te abrazas al recuerdo del hombre
que más te ha querido.
Tan hermosa
para darte cuenta que estás envejeciendo
sigues buscando
alguien te haga una pregunta
y que te responda
si lo que tienes hoy es amor,
pero si algún invierno
despiertas de tu sueño que
estas viviendo despierta,
yo estaré, y te daré mi mano para que
puedas caminar
por tu infierno tan
temido
porque el amor nunca muere, solo se
queda dormido.
Ruben Mangiagli
un día.
.
Un día,
los hombres descubrirán un alfabeto en los ojos pétreos de
las calcedonias,
en el amarillo y negro de dos girasoles se miran
y entonces se sabrá
con asombro
que cada caracol manchado era, desde siempre, un poema.





















