Y le escribo a ella. Un poema tras otro. Sobre lo conocido y lo ignorado, sobre flores de citronelas de perfumes lilas y calendarios, de distancias inalcanzables y caricias cercanas, esas que no tocan piel sino las almas, También de la verdad sin años, el amor y un deseo. Es un forma de diálogo donde las letras se leen sobre las palmas de las manos, como el anunciamiento de un destino de besos jamás soñados.
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