152.


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Seguro aún estás en alguna página de mi vida, sin indice, sin numeración, en el espacio que dejé de una sangría que no uso jamás, para que puedas ser el comienzo que deseo, tras el punto final que no pongo esperandote.


Solo la lluvia.


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Estoy atrapado en esta
lluvia
que no para
y en casa todo está vacío
con nada en su lugar

sus paredes no esperan a nadie
ni siquiera a mi,

es una extraña sensación
sé la dirección
pero no sé llegar,

puede que esté perdido en
la inmensidad
de un mar,

que no existe en ningún
lugar

y remo y remo pero siempre
voy para atrás,

si me hundo nunca me
buscaran,

un naufrago sin nombre que
no se atrevió a
partir,

que no sabe llegar, pronto
todos lo olvidaran,

con manos para escribir
sin brazos para nadar

y está lluvia que sigue y
no tengo la puta
idea de donde estás

o si solo fuiste el espejismo
de un faro que
no existió jamás,

si me salvo será por
casualidad,

pero ya no sos la misma ni
el lugar para
descansar,

ni yo tampoco y no lo
puedo evitar,

sigue lloviendo,
del cielo caen recuerdos,

gatos, cometas, girasoles
una calle,
tu nombre,

palabras, siempre, nunca,
esperar, tiempo,
respirar,

algún beso de olvido,
y las lagrimas que dejaste
escapar,

mientras alguien en mi
memoria me
pregunta

si sé lo que es la soledad

y respondo,

puede que sea como la lluvia
y nada más.

Ruben Mangiagli
©2016


Una prosa más.


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Ya no me quedan fantasías
ni sueños,
tampoco dolor o duelos,

ausente en mi propio
entierro
y sin nada para recordar,

busco en las palabras algo
se parezca
a lo que nunca fue,

a lo que jamas será.

Una rima que detenga lo
que siento
para poder descansar,

una prosa que me sirva
de final,

escribo en un papel negro
para que no
me puedas adivinar,

y aun así deseo no haber
escrito nada para
que no lo puedas
memorizar,

por ese miedo simple y
oscuro que
le digas a otro
solo una palabra

de esos poemas tan viejos que
eran vida en mi vida
y te regalaba sin pensar

y ahora están
llenos de destiempos
cubiertos de mi soledad,

esos,

donde usaba el verbo amar
y el puto siempre era
siempre y no solo un
adverbio

que nunca será realidad.

Ruben Mangiagli
©2016




Inmigrante.-


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Desahuciado está el que tiene que ir a vivir una cultura diferente.
León Gieco.

Soló quien tuvo que partir sabe que un trozo de él se quedó en algún lugar, esa parte es donde nació, su ciudad, la esquina de su barrio, su familia, sus amigos, su historia, un amor.
RM

Monumento al inmigrante de Bruno Catalano.



151.


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Lo que da fuerza son otras cosas (y no la realidad): las ideas, las pasiones e, incluso, la locura. Todo lo que se eleva por encima de la razón.


150.


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La ausencia es como el cielo, lo cubre todo.




149.


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Quizá el tiempo se mida en palabras. En las palabras que se dicen. Y en las que no se dicen.




148.


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Un momento de belleza hace olvidar a un hombre su miedo a que el pasado lo alcance.

147.


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En la vida nuestros nombres pasan por muchas bocas, pero sólo se quedan en las que realmente importan y se hacen besos.

Adivinanza


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Tengo encliptado tu nombre entre las letras del mío. un Anagrama de amor en Roma o donde quieras , tu nombre que se lee igual del derecho y el revés como si todo fuera más fácil cuando mis manos te escriben y mis ojos solo te quieren ver.

146


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Cada soledad es única y no se parece a ninguna otra, porque tiene sus propios motivos para existir.

145.


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La vida se encoge o se expande en proporción al coraje que uno tenga para seguir adelante.





144.


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El peor dolor es no poder compartir el dolor.



143.


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Hay un lugar en el olvido donde aún estás. pero no puedo recordarlo.



Mal sueño.


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No hay nada bajo
mis pies
solo la ilusión de poderme ir
mientras el calor
se escapa
de mi cuerpo y se
queda en la piel para
no morir,

todo queda atrapado
en telarañas de plástico y de
papel,

el humo de un cigarro
es solo niebla que no deja ver
y no hay nada escrito en
la borra del café,

las letras se escapan
sobre el color rojo de un ocre
mantel

y se ordenan para no desaparecer

con la simple esperanza
de encontrar
algo de paz
entre estrellas rodeadas
de intranquilidad,

pero ya no hay escondite
en mi memoria,
ya no queda nada que pueda
vaciar

mientras mis manos apretadas
empujan las puertas
cerradas

y repiten tenemos
que salirr para poder entrar
entre luces tenues
de velas que invitan a una
escalera de espiral,

sin entender
si debo subir o bajar
para saber
donde ir o donde estás,

estiro los brazos por si
me puedes
abrazar, mientras

mil susurros repiten que
eso no pasará
y la noche se queda noche
sin que pueda
despertar.

Ruben Mangiagli
©2016


142.


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Hay personas que no creen que una sola alma nacida en el cielo pueda dividirse en dos espíritus gemelos, y precipitarse como estrellas fugaces sobre la Tierra, por encima de océanos y continentes, donde sus fuerzas magnéticas acabarán uniéndose de nuevo en un solo ser... ¿de qué otra forma se puede explicar un amor que supera el tiempo y distancia?


El viaje de no Ulises.


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Nunca supe volver a Itaca,
no escuchar cantos de sirena
en alta mar,

hacer vino y beberlo para
poder matar criaturas
que creamos más allá de nuestro
bien para nuestro mal.

No supe que te habías
inventado un nombre sin
que ni siquiera te atrevías
a pronunciar

por el miedo que se haga realidad

y que Penélope se cansaría
de esperar.

Y se hizo tan tarde para regresar
que los mapas se
borraron en una eternidad.

Pero no todas son historias para
contar,

algunas cosas son tan simples que
no la sabemos mirar,

quizá el viaje no sea tan dificil, solo
ir a tu casa,
esperarte en tu portal,

y decir un te quiero y que la vida
disponga lo demás

Ruben Mangiagli
©2016


141,


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Los momentos más difíciles van marcando muestras vidas, hasta convertirse en medida de nuestro tiempo. Los días felices al contrario, pasan deprisa, demasiado deprisa, y enseguida se desvanecen.


140.


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Las pérdidas delimitan nuestro tiempo, no entendemos bien porqué el reloj marca las horas de diferente forma, deja de existir el presente y el futuro ya no es el mismo, el fin de una relación. la muerte de un ser querido. Cada pérdida es un anillo oscuro en nuestro interior.



Nadie.


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Yo entonces no tenía monedas en los bolsillos, pero los tenia lleno de poemas, tantos que algunos los sostenía en las manos, pero al final no alcanzaron, el tiempo no espera a nadie, y nadie era yo.