Sin sol.


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No me cuentes del amor
cuando tengo el corazón roto
dividido en dos,

no es un herida, no es un dolor,
solo esta partido,

de un lado late un recuerdo,
del otro

te sigue perteneciendo a vos,

tanto como mis palabras,
mi tacto,

mis ojos cansados y mi voz.

No, no puedes hablarme de
amor,

porque estoy inundado de esta
soledad que
se quedó de uno

para nunca ser de dos.

Estoy tan inmóvil que ni siento
mi respiración

que inhala y expira memorias
sin tiempo del mil

caminos de distancias sin saber
si alguno llegará aunque

sea por casualidad
a vos.

Hoy no me digas nada del amor
por favor

porque esta melancolía que no
sabe de estaciones

me ha dejado parado en este
invierno

que no conoce el sol.

Ruben Mangiagli
©2016


La fuga de las letras.


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Ya no esperes que todos mis versos sean para vos,
el fuego se apaga y con las cenizas 
se queman las palabras,
esas que tanto te querían
las mismas que aun extrañan.

No es que te haya dejado de querer, te quiera un
poco menos o ya no te sienta,
pero por las noches me atrapa el olvido

de tu silencio y el mío.

Este corazón aun late por vos, pero está tan
cansado y no puede adivinar lo que
hacen mis manos,

a quienes toca, que dedos mienten mis
deseos o lo que mi boca
muda de un te quiero besa
huérfana de vos.

Las damas primero, al final siempre fui
un caballero,
así que camina rápido, vete bien lejos,
mas allá del cielo y el infierno,

porque

mis letras ya no son para vos,
aunque se mueran en un
papel sin inspiración.
aunque sepan no existirán sin
tu amor.

Ruben Mangiagli
©2016


Tanto amor.


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Tengo suficiente amor para los dos,
por si ya no me quieres,
por si ya no vuelves,

o en la viceversa de lo incoherente,

por si me extrañas alguna vez,
por si todavía me quieres

tengo tanto amor para los dos que
podría reconstruir mil
puentes,

se me escapa del alma y las manos
y de mi pobre corazón
cansado,

tengo tanto amor. y no tengo a nadie
para darselo, sino es para vos
es en vano.

Ruben Mangiagli.
©2016


Pacto.


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Tengo un pacto con el diablo,
yo no hago su trabajo
ni él escribe con mis manos,

compartimos el mismo infierno
como dos desterrados
que reinan en el pasado,

él me ampara mis pecados y
a cambio yo lo
acompaño

en soledades incompletas en
las lagrimas que
ignoramos,

así obtengo todos los placeres
paganos,

las mujeres que no amo, abrazos
de sexo que me aman sin
pedir tanto,

solo a veces hablamos, como si
la aislada parte de los corazones
sanos sea

la memoria del cielo perdimos,
y de la única mujer que no
olvidamos.

Solo es un pacto, sin almas, sin
contratos, rodeado de palabras
que añoramos.

Ruben Mangiagli


Tenemos miedos.


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Todos tenemos miedos, aunque lo bueno de esta vida es que casi nadie nos pregunta cuáles son los nuestros. Nos intuyen, nos huelen, nos encontramos con ellos un día en un aeropuerto, en medio de una calle oscura, al subir a un autobús en una ciudad desconocida… Y de repente nos damos cuenta de que somos miedosos a volar, a la oscuridad, a que nos roben o a amar y entregar en el sexo parte de nosotros.
El mío es no volver a cruzarla a ella en mi vida.


Nuestros pecados-


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Nunca debimos crucificar a Jesús para que así nadie nos pudiera perdonar nuestros pecados.

Sutil.


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Existen instantes en la vida en los que hay que decir la verdad y otros en los que no hay que mentir.
Es sutil la diferencia,como el espacio entre el silencio y una palabra que puede calmar el dolor del corazón.


Todavía puedo.


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Aun puedo ver el amor
en cualquier parte,
en una pareja que camina por las
calles enamorados,
en los ojos de mis hijos que me
quieren a pesar de ser
yo mismo,
en el andar de un anciano
que deja las huellas de haber
querido tanto
a quien ya no está,
en las sonrisas, gestos, en la
armonía de quienes
aun quieren
amar,
en mis propias manos aunque lo
haya dejado escapar,
en recuerdos que no voy a olvidar,
aun me recorre ese sentimiento si
me pongo a pesar en
sus ojos de verde tierra que
me solían mirar y
esperar,
y no está mal a mi edad, un
hombre que con muchos
errores aun lo pueda
respirar,
que lo amaron tanto y no supo
amar,
pero entregó todo lo que pudo en
cada suspiro, en las
palabras que no
supo pronunciar
que superaron a la verdad y
al que todavía le quedan
letras y una
posibilidad para volverlo a
intentar...
Ruben Mangiagli
©2016

Confesional.


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Ni siquiera puedo evitarlo,
resistir
para que no pases este muro que
intento levantar
sin saber

como termino de vestirme de esta
verdad si estoy desnudo hasta los huesos que
laten mi soledad

que tiene este gusto amargo
de tiempo y espera, de distancias sin pasos
y todo se aleja.

Ni siquiera puedo rebelarme,
rendirme
para que extrañarte no sea lo de
siempre, eso tan
habitual,

a lo que no puedo acostumbrarme
porque te sigo queriendo para siempre, para
ayer y mañana,

y en todas las estaciones no
habitamos
jamás que cubrimos de miedos y
recuerdos sin
terminar.

Ruben Mangiagli
©2016


Veredas sin vos.


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Llueve mi nostalgia sobre tu
memoria,
empapa veredas y calles que
hablan
de vos, de mi, de lo que se
dejó ir,

cómo si el agua lavara los
malos
momentos, lo mal hecho y
esas
poesías que ya se hicieron
silencios,

una pérdida que moja cada
paso
en las aceras, de anónimos
que
se hacen historia por solo
un momento,

una imagen fugaz, corazones
sin dueños,
la soledad mía que se suma a
ellos,
llueve, un café, un cigarro y
tu recuerdo

en letras con formas de cada
parte
de tu cuerpo, tus ojos en un
reflejo,
y mis manos que en cada
palabra te pierden
de nuevo.

Ruben Mangiagli
©2016


154.


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Cada vez más fuerte la lluvia en Valencia, casi una invitación a una nostalgia, a un recuerdo con aroma a café y que las manos hagan un garabato de letras que sin mérito alguno otros llamarán poema.

Un instante.


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Si todos los sueños que tuve
no fueron
si hoy son solo recuerdos,

esta nostalgia que siento que
se hace carne rodeando
mis huesos,

es lo único que me queda,
lo poco que tengo,

en realidad tampoco
necesito tanto,

la memoria de un beso,
un abrazo que alguna vez

calmó un momento,

que se escurra el futuro
entre mis dedos,

para no pensarte, para no
saber que no te tengo.

Ruben Mangiagli
©2016


La incertidumbre.


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La incertidumbre es casi peor que el dolor, el silencio penetra más que el susurro en los oídos, pero sigues, sin saber por qué o para qué, las manos vacías, el corazón lleno de acentos de verbos pretéritos sigue latiendo esperando que un solo tilde se caiga justo de al menos una palabra que nos deje respirar mejor otra vez.

RM

Lagrimas.


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He leído que no existe la así llamada ‘una sola lágrima’, esa vieja figura poética. Tal vez no, puesto que la de ella era una simple compañera de la mía separadas por siglos de caminos diferentes, tantos que una se hizo río y la otra mar.

RM

153.


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Te protegí de cualquier infierno que intentara acercarse a ti, incluido el mío, por eso te dejé ir, por eso no puedes volver.

RM

Destierro.


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Claro que te sigo queriendo,
los girasoles siguen viviendo en el tiempo
y los gatos inmóviles
esperan en un cuento,

la luna sigue quieta en el firmamento, no
crece, no desaparece,

todo lo rodea el silencio, que
imita una perdida inaudita sin dueños,

las veredas siguen iguales, tus pasos
también lejos,
los míos en mi acera
con la incertidumbre de partir cansados

de un destino que no quiero.

Entre tanto los cuerpos los recorren otros
sin ningún derecho,

e indefensos nos dejamos llevar por un
falso deseo,

pero no eres tú en ese momento,
no soy yo ni mis movimientos,

claro que me sigues queriendo,
aunque no te atrevas a decirlo, tu corazón
late mi destierro.

Ruben Mangiagli
©2016


Todavía es de noche.


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Todavía te siento,
Espero.
Sueño.
Pienso.
Extraño.
Quiero.
Todavía es de noche
y no te tengo.



RM

Melancolía.


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Tengo postales anudadas a mis costillas
imágenes de paisajes,
tus ojos y
tu risa,

justo donde se quiebra el tiempo en el
espacio del vacío
entre la nada y
mis huesos,

no las veo, es verdad, pero las siento
se hacen aire cuando
respiro y no
muero

ocupan los huecos que se quedaron sin
vos en mi corazón
partido en mil
lienzos,

son como un recuerdo del futuro que no
fue, pero sigo sintiéndolo
real como años en
mi cuerpo,

una melancolía, una tarde, un café y el
perfume de tus besos
de mentiras y
deseos,

una imagen borrosa como un espejo y
el reflejo del regalo
de soledad que
me diste

sin decir adiós, sin palabras ni duelo.

Ruben Mangiagli
©2106



Detrás de la puerta


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He cerrado las puertas al amor,
detrás de ella quedaste vos
y yo,

No quiero se escape ninguna
visión, ya no sos la misma
ni yo,

tras la madera y el marco solo
hay un borrador que no
sos vos,

alguien se parece a una mujer
que a amé y amo pero no es
la de hoy,

No hay recuerdos buenos ni
dolor, y eso me lastima
aun más,

porque detrás de la puerta sé
estás, pero no volveré a
abrirla jamás,

no vaya a ser que mi corazón
borre mi razón y te vuelva
a perdonar.

Ruben Mangiagli
©2016


La soledad de una lagrima.


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No sé porqué sucedió
esa asimetría
si el amor era el mismo
en los dos,

si los motivos fueron
diferentes,

dispares, necesidades
desiguales,

tampoco si fueron de
sal o no,
que dolor llevaban y
cual no.

Si el color era de un
mar que
nos separaba o de un
río sin miradas,

porqué las estaciones,
los meses , años
o ese siglo
no encontramos,

lo cierto que la tuya
fue la primera,
la mía
tiempo después,

dos lagrimas solitarias
con la identidad

de un amor que era
y no fue,

tan impúdico que la
melancolía
se quedo grabada en
la piel,

nunca ya sabremos si
si se hubieran
juntado en las mismas
manos

que hubiera sucedido,

en las tuyas, las mías,
en el tiempo,
un día cualquiera

en la misma esquina,

si se
hubieran hecho besos
para ser
juntos una sola vida.

Ruben Mangiagli
©2016