Algún día te vas a encontrar a solas contigo mismo, ese puede ser un día feliz o un adelanto del infierno, y tu vida ya no será la misma, día a día caminamos hacia ese fin, sabiéndolo o no, pero llegará y hay que estar preparado.
A solas.
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Libros.
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Todavía me gusta buscar en los libros, subrayar lo que quiero retener, aprender, incluso lo que creo en algún momento vale repensar, encontrar ideas, inspiración. Un viaje imaginario a ningún lugar y todos los lados. La justificación de mi locura para poder escribir aunque nadie me lea.
188.
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Escucha con los ojos, pues te pueden mentir con la boca, pero es más difícil lo hagan con el rostro.
187.
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La madurez es saber qué camino tendrás que tomar tras unos acontecimientos que ya no te van a suceder.
186.
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183.
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Y sentí que no todas las miradas juzgan, sino que hay miradas que arropan y cobijan, ojos en los que uno puede refugiarse cuando el mundo es demasiado hostil.
182.
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Con creciente frecuencia me he preguntado, ¿qué hace la gente que no lee?
Siempre he pensado que mientras una persona lee, no puede estar haciendo algo peor. No digo que la lectura pacifique ni disuada a los individuos, pero reitero: inmersos en el acto mismo de leer, no pueden matar ni robar. La lectura es silenciosa, contemplativa, estéticamente agradable. El espectáculo de una persona leyendo, aunque sea el manual de instrucciones para descuartizar a un bambi, tiene en sí mismo una gracia contagiosa y el mundo por un rato es más amable.
Ángulos y rincones.
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Tengo en mí ángulos y rincones
esquinas y laberintos
de miedo,
recuerdos apilados en
cuadernos,
algún sueño,
mil esperas,
un poema inconcluso,
un amor incompleto.
Ruben Mangiagli
180.
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letras por dentro,
179.
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A veces me pregunto por qué son la guerra y el amor de las pocas cosas que se declaran, por qué lleva una a la otra, y al otra a la una, dando la impresión de que todo amor tiende hacia su propia destrucción.
La perturbación de la ausencia.
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Otoño en tu vereda..
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El tiempo, un deseo, cumplir años
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los meses,
los años,
ni los eclipses.
la luna y los gatos,
las sonrisas y
las sombras,
las que se quedan
en ningún lado.
extraviadas en los dedos
de la mano,
extraño de relojes y
calendarios,
personas queremos
a nuestro lado,
día que ya no está,
que añoramos,
que pedimos y
esperamos.
178.
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Nunca hay que dejar entrar a nadie, ni un solo día, a menos que esté uno dispuesto a que se quede para siempre.





















