El instante de tus ojos.


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Y en un momento te perdiste
en otros mundos
entre quien sabe que estrellas,

como un cometa de palabras
errantes en un libro

que cruza algunas de mis paginas

a veces eterna, otras lo que dura
menos de un instante,

tal si solo fueras la mirada de tus
ojos marrones
que cuando miran

detienen la belleza y todo se
para, las flores, las calles,
el campo,

la ciudad llena de invisibles
habitantes,

hasta mi pulso que ignora que
mi corazón todavía
late

y mis manos que desean al menos
una vez acariciarte.

Ruben Mangiagli
©2017

El tiempo de las miradas.


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El tiempo es como una persona. Hay que respetarlo y saber valorarlo. Cada persona necesita su tiempo y hay tiempos que piden la presencia de otras personas.


La vigía.


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Espero a los cinco ángeles de 
Avalon en una sola,
espero a la luz de Oriente,

una letra de justicia
en mis manos
que sea un nacimiento de mi
voz,

a las manzanas del valle contienen
las semillas de la felicidad
para que crezcan en mi boca,

el paso de un gigante que aplaste
mis recuerdos,

una sirvienta, una reina, una mujer
que me entienda,

y que haga de mi locura la suya,
para poder quererla.



Ruben Mangiagli.


191.


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Hay que tener una buena memoria para saber aquellas cosas que conviene no recordar.


A solas.


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Algún día te vas a encontrar a solas contigo mismo, ese puede ser un día feliz o un adelanto del infierno, y tu vida ya no será la misma, día a día caminamos hacia ese fin, sabiéndolo o no, pero llegará y hay que estar preparado.

190.


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El amor habla por medio de la mirada y a veces hace poeta al más analfábeto.


189.


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Hay personas que me mintieron tan bien que me pareció una descortesía el no creerles.


Libros.


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Todavía me gusta buscar en los libros, subrayar lo que quiero retener, aprender, incluso lo que creo en algún momento vale repensar, encontrar ideas, inspiración. Un viaje imaginario a ningún lugar y todos los lados. La justificación de mi locura para poder escribir aunque nadie me lea.

188.


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Escucha con los ojos, pues te pueden mentir con la boca, pero es más difícil lo hagan con el rostro.

187.


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La madurez es saber qué camino tendrás que tomar tras unos acontecimientos que ya no te van a suceder.

186.


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Este aire extraño, lleno de palabras y tu perfume, como si una tormenta de amor y deseos nacida en la soledad pudiera formarse solo sobre uno mismo.
RM

185


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Hay que reconocer las propias tinieblas para intuir el camino que nos queda por recorrer.

184.


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La poesía es la única manera con que curo mi razón.


183.


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Y sentí que no todas las miradas juzgan, sino que hay miradas que arropan y cobijan, ojos en los que uno puede refugiarse cuando el mundo es demasiado hostil.



182.


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Con creciente frecuencia me he preguntado, ¿qué hace la gente que no lee? 
Siempre he pensado que mientras una persona lee, no puede estar haciendo algo peor. No digo que la lectura pacifique ni disuada a los individuos, pero reitero: inmersos en el acto mismo de leer, no pueden matar ni robar. La lectura es silenciosa, contemplativa, estéticamente agradable. El espectáculo de una persona leyendo, aunque sea el manual de instrucciones para descuartizar a un bambi, tiene en sí mismo una gracia contagiosa y el mundo por un rato es más amable.


Definición.


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Frágil (sí)
anticipación (desesperación )
briza ( de )
imaginación. ( o no )


Ángulos y rincones.


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Tengo en mí ángulos y rincones
esquinas y laberintos
de miedo,
recuerdos apilados en
cuadernos,
algún sueño,
mil esperas,
un poema inconcluso,
un amor incompleto.


Ruben Mangiagli

181.


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Y sí... yo te perdono todos los pecados que cometiste conmigo.

180.


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Es tarde, pero estoy sangrando
letras por dentro,
es tarde o es solamente mi enfermizo orgullo?
muy tarde, incluso ahora que los sentimientos
parecen escabullirse para dejarme dormir.
Tan tarde , estoy cansado y no puedo dejar
de pensar,
es tarde, tan tarde, muy tarde,
pero parece nunca es demasiado tarde
para seguir extrañándote.

179.


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A veces me pregunto por qué son la guerra y el amor de las pocas cosas que se declaran, por qué lleva una a la otra, y al otra a la una, dando la impresión de que todo amor tiende hacia su propia destrucción.