Besos.


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Que será de algunas bocas que he besado,
puede que esos labios ya me hayan olvidado,

de las palabras que un día pronunciaron,
de los silencios que callaron,

puede las frases que se tragaron hayan
muerto en la digestión del pasado,

que el sabor de mis labios con gusto a
nostalgias, licor y tabaco

no haya perdurado,

Otras en cambio cada tanto vuelven, me
buscan como si el tiempo no hubiera pasado,

y algunas que todavía no he rozado
me siguen deseando,

esperan mi aliento, mis palabras, mis versos

como si supieran que cuando beso
dejo parte de mi vida en ello,

la impronta de un hombre que siempre
sigue siendo hombre

aún en lo bueno, siempre en lo adverso,

que sin embargo aún espera esos labios,
esa boca de fuego

que queme todos mis recuerdos

para poder escribir de amor como algo nuevo,
desde la sangría

de una página en blanco hasta el final
de un poema que ya no cuente solo mis sueños.



Ruben Mangiagli



El corrimiento de mi corazón.


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Ella me movió el corazón
hasta colocarlo en un ángulo distinto
diría que un milímetro.
incluso menos
como cuando se siente un beso
pero no es lo mismo,

esta vez no es por un instante
es definitivo,
ahora late diferente,
se adueñó de él

a través de los años,
en medio de nuestras tormentas
y por cierto fueron tantas
que el cielo ya no lleva las cuentas,

lo hizo desde cerca, desde lejos,
por derechas y por izquierdas,
durante lunas llenas
y noches desiertas
de estrellas,

desde el silencio y mi descuido
que tantas veces la lastimó
sin querer a pesar que yo
la quería tanto que
no me daba cuenta ,

fueron presencias y ausencias,
pero perseveró hasta
lograrlo,

no sé si ahora que todo está
tan claro nos servirá
de algo,

y aún tendremos tiempo o solo
un momento.

Ella movió mi corazón puede
que con sangre de amor
o quizá no,

pero ya está hecho, no hay
vuelta atrás,

la quiero y punto,
desde siempre, desde ahora,
la verdad que más da,

lo movió casi un milímetro
para su lado
y ahí se quedará latiendo
intermitencias

con su nombre en mis labios
cubiertos de esperas.

Ruben Mangiagli.



240.


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La fantasía es la esencia de toda escritura para niños, como creo que lo es para la escritura de cualquier tipo de libro, para cualquier acto creativo, y tal vez también, para el acto de vivir.
Aunque de adultos la imaginación cambie.



Que putada la lluvia.


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Que putada que llueva
y extrañarte,
que cada canción me hable de vos,
pero ninguna con tu voz,

quererte a pesar de quererte
hasta que no haya olvidos,

que estés tan en mi
y yo tan lejos que aunque estire
mil veces mis manos
no pueda darte un abrazo,

que putada la distancia,
las dudas,

que pienses que soy como los demás.
y que mientras llueve
escuchar un tango y
sin querer cambiar la letra,

"Acaricia mi ensueño
El suave murmullo
de tu suspirar.
como ríe la vida
si tus ojos "azules"
me quieren mirar"

El día que me quieras...

Que putada que llueva tanto y
justo hoy vos no estás.

Ruben Mangiagli.

Acacias.


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Qué será de la acacia
que creció junto a
los sueños que al final no son,

de los jazmines, su aroma y su color
que se quedarán sin nombres
y sin sol

cuando el candado de los sentimientos
sea tan fuerte que
ya no lo podamos abrir

Tendremos que desenterrar sus raíces
con las manos desnudas
mientras las lagrimas

pausadamente mojen la tierra de un
amor sucio de dolor
en un camino que nunca recorrimos
los dos,

separados,

por mil pasos de distancias, a mil
latidos que se quedaron
enarbolando una bandera

blanca de rendiciones de esperas que
no pelearon nada,

como si pudiéramos morir en la paz
de la razón,
de los motivos,
de una justificación

de un te quiero, pero no.

Ruben Mangiagli.



Azul.


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Toda imagen es una canción,
todo libro es una historia que involucra al lector,
toda fotografía es memoria,
toda la poesía es de un color,
más precisamente azul,
el de tu ojos

de cielo, de mar,
donde tantas veces naufrago
en las esperas del nunca jamás.

Ruben Mangiagli

Si mis ojos...


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Si tus ojos me vieran de nuevo,
yo cerraría los míos,
para que no me delaten,

Si mis manos tocaran de nuevo
tu cintura recordarían
el tacto de un deseo

y respiraría tu aliento para que
se quedé en mí,
bien dentro , cerca

de mi corazón que late entre
tinieblas de
recuerdos hoy tan

confusos de años de caricias
que nunca fueron
pero se quisieron tanto

que se hicieron palabras que
jamas pudo
llevarse el viento,

Si tus ojos me vieran de nuevo
los míos aún cerrados dirían
amor mio que

todavía te quiero.

Ruben Mangiagli.



Quietos.


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Quedarnos, quietos, inmóviles,
sin besos,
sin abrazos,
que las palabras se queden sin verbos,
adjetivos,
mudas, contenidas, expectantes,

mientras vos y yo escuchamos
ese mecanismo tan humano
de sentir los corazones
y nuestra respiración,
queriéndonos,

como si fuera inevitable, consensuado,
espontáneo, instantáneo,
reciproco,

vaya, como si fuera un simple milagro.

Ruben Mangiagli.



241.


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He buscado el sosiego en todas partes, y sólo lo he encontrado sentado en un rincón apartado, con un libro en las manos.


El amor puede ser como el ajedrez.


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Hay gente que ama con movimientos rápidos, como los alfiles o las torres.
Otros quieren de forma extraña, como los caballos.
Y finalmente hay otros que son como peones, que no saben amar, sólo saben dar un paso corto, pero esos pueden llegar al final del tablero y conseguir encontrar otra forma de querer y un peón se convierta en rey y quede a merced de la reina.



¿Nunca has parado el mundo?


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Parar el mundo es decidir conscientemente que vas a salir de él para mejorarte y mejorarlo.
Para poder moverte y moverlo mejor.
En ese tiempo debes intentar que nadie ni nada te cree problemas.
Alimentarte de buena literatura, de buen cine y, sobre todo, de la conversación de una única persona que te inspire en este mundo.
¿Y sabes qué...?
Luego el mundo te premia. La vida está a favor de los que lo mueven.



Sueños.


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Donde estarán mis sueños?
miro mis ojos frente a un espejo y no los veo,

no los encuentro.

Escribo como siento y
mis manos no dicen nada nuevo hoy,

es como escribir con la izquierda

un garabato de trazos que no significan nada,

quizá los haya olvidado en un cajón,
o puede todos se haya ido con vos,

como se fue todo,
claro,
menos yo.

Ruben Mangiagli.



Tiempo.


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Al final es tiempo es nada,
solo una unidad infinita en la infinidad,
un instante,
un amor para siempre que nunca lo es,
un papardeo de tus ojos
en mi ceguera sin vos,
dos agujas,
un segundero,
unas milésimas para el que
vive corriendo,
un regalo si me das el tuyo,
una ofrenda si te doy el mío,
un beso
una caricia,
un tic tac que si te llamo es un toc toc,
sistoles y diastoles
de un latido impar si te extraño.

Al final el tiempo es nada,
pero es tangible
en mi vida,
es el lapso desde que hablamos
hasta que te vuelva a encontrar,
es una espera
para conjugar, aunque sea en juegos
el verbo amar,
para recordar que podemos
querer aunque sea solo
una vez más,

El tiempo es solo tiempo,
y lo demás solo una casualidad.

Ruben Mangiagli.


Tarde de verano.


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Sentado frente a un piano verde
de imaginarios la música
brota sin saber
porqué,

mis manos tocan al revés y las
notas saltan de atrás hacía
un lugar que nunca
fue,

mientras,

miles de peces en el suelo que
nadie puede ver bailan
un vals

como si fuera la primera vez
que sienten tienen
pies,

me dejo llevar...

y no puedo creer que vos tengas
el pelo color cometa
de fuego y letras,

y que en tus cabellos nazcan las
estrellas que caen fugaces
de esperas,

pido un deseo...

y en un lapso de tiempo breve
pero eterno mis sentimientos
se pierden

en tus ojos de cielo llenos de
estaciones sin mí
pero en mí.

Miro por la ventana, la que
está al lado del sofá,
por si llegas,

por cierto

caminamos tanto en sentidos
opuesto alejándonos,
pero la tierra

es redonda y siempre volvemos
de donde partimos a donde
queremos estar.

Apago el cigarro...mejor un café,

porque al final sueño tanto en
delirios de poemas de
letras y papel

que siento que cada día y sin
más, me desvanezco un poco
sino te vuelvo

a encontrar en un abrazo de
besos que supere los sueños
y la realidad

de esta tarde solitaria de verano
que parece no terminar
jamás.

Ruben Mangiagli





Reflejos,


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La abracé de memoria,
como si ya nos hubiésemos acariciado
en otro mundo antes de nacer,
como si volviese encajar mis brazos en
mi cuerpo de nuevo,
Mis manos, turbaron su cadera,
y su costado, su cintura para ser exactos
provocó el rubor en su rostro,

Se reflejaba en mí, me reflejaba en ella
como dos espejos.
Pero los espejos no saben verse entre
ellos,
y se rompieron,
Pero al menos un instante fuimos imagines,
miradas, tacto,
y jamás, contra todo pronostico,
pudimos olvidarnos
porque tambien eramos de carne y huesos,
con corazones y miedos,
y ahí es justo
donde queda guardada
la memoria de los sentimientos,
el deseo y el futuro
en un solo reverso.

Ruben Mangiagli.



Péndulos.


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No creo en Dios, dioses
o milagros,

tampoco

en Satanás, demonios y
sicarios,

todo lo hago yo con mis
manos,

mi cielo vacío, mi infierno
lleno de engaños,

porque

todos tenemos prontuarios,
juicios sin testigos,

condenas por haber amado,
sentencias rápidas

de un adiós temprano.

No somos inocentes,
no somos santos,
tampoco hijos directos del
diablo,

solo somos personas, aunque
a veces olvidemos ser
humanos,

hacemos daño sin querer o
a sabiendas de antemano,

en el medio a veces amamos,
somos buenos,
somos malos,

un péndulo extraño sobre
nuestras cabezas

nos inclina para algún lado,

solo somos hombres y
mujeres

que siempre estaremos solos
acompañados,

una estirpe, un legado, somos
solo un destino
inacabado.

Ruben Mangiagli


En el miedo de mis dedos.


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Miro mis dedos,
en ellos se juntan dos palabras,
que expresan
lo que siento,
pero se quedan acalambradas,
inmóviles en mi mano,
como si escribir
"te extraño" sea un raro
sinónimo compuesto de miedo,
donde si no respondes
" yo tambíén"
la realidad se queda sin
una excusa donde debo
aceptar que ya no te tengo.

Ruben Mangiagli


237.


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Soy capaz de hacer obras maestras. 
Como hacer fuego con un vaso de agua...
o invocar a mis demonio rezando un padre nuestro.



236.


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Soy consciente de lo que escribo Lo hago porque es la única forma que tengo de salvar mi alma si es que existe. Contando la verdad. Mi verdad. La real. Los hechos tal como son. Sin maquillaje que esconda el auténtico rostro de las almas.
La poesía se escribe entre lineas, nunca es lo que dice, sino lo que se siente y no se escribe.
Porque existe una oscuridad que habita en el interior de todos y cada uno de nosotros, que nos convierte en monstruos, aunque ser consciente de ello, nos duela.



Rarezas.


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Hay una llave que no abre
y otra que no cierra
una ventana abierta en una casa vieja.

Una mujer desnuda que se viste
por si alguien la desea,

mis canas oscuras que mienten
siglos de espera,

No hay palabras que describan la rareza

es como si no hubiera diferencias

entre tú que estas tan lejos
y yo que estoy tan cerca.

Ruben Mangiagli


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