Todos


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Extrañamente,
todos los relojes del mundo se detuvieron
a la misma hora,
la de tu adiós,
y el tiempo se quedó
completo en mis ojos
que envejecieron en un momento,
pero solo yo me di
cuenta de ello
un día cualquiera
cuando me miré al espejo.

Ruben Mangiagli



Perdóname.


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La vida es un viaje muy largo. 
Es una mujer demasiado hermosa,
un perfume extremedamente intenso,
es una música que no sé tocar,
un poema que no puedo acabar.
Perdóname.
A veces no puedo ni acariciar a quien
a mi lado se quiera quedar.

RM



Mil espejos.


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Dame tus labios
de cuando eras señorita
esos
que se posaban sobre el cristal
de la ventana del bar donde me esperabas,

dame el aliento que lo empañaba,
y pon en fila también los suspiros de la
primera tarde hicimos el amor
sobre tu cama,

dame tu boca,
esta de mujer y señora

dame los latidos de tu corazón,
esos que laten bajo el vestido te estas probando,

porque sino envidiaré a estos espejos
que te pueden ver desde los mil reflejos de tu
imagen

que todavía alteran toda mi razón
y mi hombría te reconoce y no creo amor mío
sea este el lugar indicado
ni la ocasión.

O sí ?

Ruben Mangiagli



Cosas.


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Hay cosas que es mejor no pensarlas,
porque si no puedes acabar volviéndote loco.
Como cuando se te cayo un cuadro y pensaste que a partir de ahí todo iría en caída libre,
cuando despertaste una mañana y te diste cuenta ya no la amabas,
Cuando viste un avión y pensaste tengo que largarme de aquí o cuando te miras un día como hoy en el espejo y te das cuenta de que eres viejo

Pero jamás,


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Que el blanco sea blanco
que el negro sea negro
que uno y uno sean dos
como exactos son los números y el color,
pero jamás lo será el amor,
algo tan simple
que siempre supera la razón.


Ligereza.


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Que bueno que sería si, para cada mar que nos espera, hubiera un río para nosotros.
Y alguien 
capaz de tomarnos de la mano y de encontrar ese río 
que nos ayude a imaginarlo, inventarlo y a depositarnos sobre su corriente,
con la ligereza de una sola palabra, amor.


Sobre la verdad.


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Siempre la verdad es gelatinosa , tal suelen ser las verdades humanas, nace en fragmentos parciales, se cincela en una amalgama de pequeñas cosas se unen con fragilidad con partes de felicidad y gozo, de frustraciones y traumas, según corresponda hasta que logra convertirse en tangible, nuestra verdad, que se imprime en nosotros con un sello inamovible a pesar de su comprobada subjetividad. 
Nunca hay una verdad pura, pero necesitamos intentar acércanos a ella lo más posible para reafirmar nuestras vidas, aunque a veces esa verdad se derrita entre las manos de tanto manipularla y termine escurriéndose entre los dedos.

Ruben Mangiagli




Antaños.


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Cuando los amores
viejos
se convierten en fantasmas

descansan en algún
bosque
sobre una silla abandonada,

se hacen olvido,

palabras perdidas
que no duelen
en un poema roto

que se

escapa de entre
los dedos por alguna razón

que nadie se atreve a contar,

por respeto,
por devoción.

Ruben Mangiagli



Que el viento,


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Olvídate de los girasoles,
de los jazmines,
de las violetas que te regalé por amor,
y deja que te atrape
un plumerillo, un panadero,
un diente de León
y que te arrastre
el viento hacia algún lugar
y puede y solo puede
que te deje en mis manos
de nuevo,
otra vez más
como esa tarde noche te supe encontrar,


Ruben Mangiagli


Ser.


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Ser único,
diferente,
el principio de una revolución
que ya no hable
de guerras,
solo de amor.

RM



Reducete.


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Tómate el té Alicia, ( vos ) 
y reducete en el tiempo hasta
que me anime
a encontrarte de nuevo antes que nadie
para contarte
que en tu vida
puede que tu verdadero amor
al final sea un chico
como yo.

RM

Crecer.


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Cruzar por la linea de cebra
por precaución para
que detenga el tiempo unos años
pero no mucho,
y subir de golpe a algún lado por
voluntad y sin vocación

RM



Sin embargo, jueves.


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Me bebo un café tras otro
pero en verdad
es uno sí y otro no

por si vuelves
por si te quedas por casualidad.

Me conecto y te busco
y me desconecto del mundo

a veces regreso,
a veces no.

Y quiero volver, siempre,
cada vez,
pero no puedo,

no tengo donde regresar
ni a donde partir

y calo otros besos, tomo
otras manos

y me enveneno de sueños
cuando duermo de costado,

y esta casa es un hotel sin
teléfonos,

un éxodo de palabras, un
exilio de versos,

No quiero un yo sin ti ni
un nosotros sin los dos

y eso es lo que me mata,
me suicido en esperas
sin citas previas

y salto barreras entre

vasos vacíos que nunca se
llenan,

porque soy una mitad partida
por la mitad

donde si gano me quedo sin
ganas

porque en la casilla del final
nunca estás

y ya no quedan partidas por
jugar.

Porque un amor de uno no
es amor

y otro amor no eres tú y menos
aún seria yo

y así voy un jueves por la mañana
y por escribirte
llego tarde a la tarde

y llegaré temprano a la noche
donde al final

estar solo es lo normal
y beberé un café tras otro
uno si y otro también

porque sé que no vas volver

y sin embargo te quiero aunque
ya no te quiera.

Ruben Mangiagli



Anoche.


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Ha estado bien no hacernos el amor.
Ha estado bien quererse.
Nos habíamos olvidado lo que era eso,
solo querernos.

RM



De tierra y letras.


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Voy abrir un camino
hecho de letras y tierra.
En algún lugar, no sé,
pero la construiré.

Un camino que termine
donde empieza.
y en él quepará todo mi
vida
en una recta.

Pero puede tenga curvas
que no sean mías,
curvas alguien me preste

por una noche
un año
una vida,

para que pueda descansar

y ya no sea necesario
que escriba
cada uno de mis días.

Ruben Mangiagli.



291


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Cuándo algún día
te llenes de vacío,
debes saber
que siempre puedes
contar conmigo.



283.


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La mayoría de las personas siguen el camino que les han marcado, un plan de vida.
Les da miedo explorar otro.
Pero de vez en cuando, hay personas, que derriban todos los obstáculos que le ponen enfrente.

Saben y han aprendido que el libre albedrío es un regalo que jamás habían usado hasta que lucharon por él.

Creo que verdadero plan de Dios, si es que existe. es que algún día ÉL no escriba el plan, sino nosotros.


Sobre el amor 2


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Quizá tú y yo no seamos más que meros paradigmas parecidos a todos, y esta tristeza que a veces nos envuelve nazca de la desilusión de nuestra búsqueda, cada uno a través y más allá del otro, vislumbrando momentáneamente, y de vez en cuando, la sombra que dobla la esquina un paso o dos antes que nosotros y la dejamos escapar por ese miedo tan humano a ser vulnerables cuando amamos.



Sobre el amor.


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Quizá todos nuestros amores no sean más que simples ilusiones y símbolos; lenguaje errático mal escrito sobre vallas y pavimentos a lo largo del fatigoso camino que tantos y tantos han pisado antes que nosotros, poetas y mendigos, ricos y músicos, artista y obreros.
Al fin y al cabo el amor es único e igual a todo y no distingue condiciones, ninguna huella es similar, porque cada una tiene su historia, como nosotros.
Pero aún así seguimos caminando esperando una señal que nos diga cuanto falta, kilómetros o días, donde detenernos a descansar, un desvio para soñar y otro para crear un espacio para guardar por un tiempo la soledad.



Creación.


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Quiero crear palabras que puedan curar,
que sanen la realidad
y sirvan para perdonar y perdonarme.

Palabras que puedan desatar para no
tener la necesidad de soltar,

que unan manos que escriban conmigo
y recalcar que se puede,

que vale la pena intentar una vez más
aunque ya no haya

más significados en los idiomas,
páginas en los diccionarios,
ni academias que consultar

y así

crear unas palabras en forma universal
para no olvidarme
que siempre vale la pena volver a amar.

Ruben Mangiagli.