Soy el único que tiene un negocio abierto en mi calle. De su interior sale la música que escucho en una acera desierta, es un mundo diferente, pero me pregunto:
Es el comienzo de otro, o símplemente el final del que todos conocemos?
Historias de una pandemia 6 ( Covid 19 )
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Hagamos una promesa. Historias de una pandemia 4 ( Covid 19 )
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Volveremos a bailar,
los nuevos besos llegarán,
los abuelos estarán en las plazas,
las sonrisas dibujaran nuestras caras,
los niños jugarán en rondas,
y lo que estamos aprendiendo estos días
no lo vamos a olvidar,
aunque tengamos que repetir mil veces
más la conjugación del verbo vivir,
yo viviré...
tú vivirás...
nosotros viviremos,
y esto también pasará.
Ruben Mangiagli
Memoria, en memoria. Historias de una pandemia 3 ( Covid 19 )
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Nos toca llevar una cruz,
invisible,
sin juicio ni condena cierta,
tengámoslo en cuenta:
Hasta Poncio Pilatos
se lavó
las manos por un rato.
Los libros contarán esta
historia
sin nombres propios
porque al final los héroes
seremos todos,
Algunos
muchos más que otros,
es verdad,
pero al menos hoy eso
sí,
recordémoslos
por un día, por meses,
por algunos años,
ellos son;
los médicos, enfermeras
y sanitarios,
y los demás siguen
trabajando,
Un requién para los muertos,
un Padre Nuestro
para los que seguimos
caminando.
Porque:
la esperanza de un mañana
debe ser
nuestro mejor legado.
Ruben Mangiagli
Historias de una pandemia 2 ( Covid 19 )
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Las calles desiertas,
pero el cielo sigue allí arriba,
de noche todo es silencio,
pero la Luna y las estrellas aún brillan,
el miedo desvasta,
pero la solidaridad puede más,
aún se saluda con una sonrisa.
Un metro de distancia
parece mil kilómetros que
separan un abrazo
del alma.
Cruzo la avenida
y sobre el cantero del bulevard está
ella,
una sola flor al alba
que me recuerda que
la vida continua a pesar de todo y
que todo pasa
Ruben Mangiagli
Historias en una pandemia 1 ( Covid 19 )
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Cae una niebla espesa sobre Valencia, es cómo una especie de tristeza que te traspasa, la gente tiene temor al contagio y las calles se van vaciando de a poco.
a los 58 años
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Cuando tenes 58 empezas a pensar cosas en las que no habías pensado antes.
Yo solía pensar que envejecer tenía que ver con la vanidad, pero en realidad tiene que ver con perder gente que quieres , físicamente porque la muerte es inexorable, y las que pierdes en el corazón porque ya no queda tiempo para recuperarlas,
Tener arrugas es trivial.
Silencios y tabaco.
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Me rodee de silencios, café y tabaco, de letras que no salen de ninguna palabra, de sentimientos austeros, y entre el blanco y negro una imagen de tu recuerdo quedó fotografiada en las cenizas que se mezclaban entre colillas en un viejo cenicero.
Ruben Mangiagli
Desde cero.
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Romper mi asfalto,
demoler las piedras hasta sean polvo,
esperar que el viento
lo lleve,
lejos, tan lejos como
para que solo sea una montaña de
mis malos recuerdos,
que aflore la tierra,
y plantar un nuevo comienzo desde
la nada,
desde cero,
aprender a crecer
y a contar de nuevo, aunque poco
sea mi tiempo,
aunque no estés,
esta vez mi camino solo será de
tierra,
y mi locura enloquecerá de nuevo.
Ruben Mangiagli
Se busca.
.
Busco una ladrona
que entre una noche cualquiera
en mi corazón,
que revuelva mis recuerdos en
los rincones
de los besos no he dado,
que me apunte
con poemas de Neruda si la
sorprendo,
que dispare palabras al aire y
me diga sin miedos
te quiero,
y que se quedé conmigo y me
explique
que todavía se puede amar en
el medio de cualquier
invierno
Ruben Mangiagli
313
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Sólo un artista puede transmitir los fantasmas de una época, el estilo, hacer palpable la atmósfera de un mundo que se perdió.
Y si...
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Y si mañana cae un cometa,
la luna se convierte en una estrella,
si el sol no sale,
o se apagan todas las luciérnagas?
Que haré con tanto amor que me queda?
Si solo lo sé yo
si no se entera ella.
Ruben Mangiagli
Un instante en el calendario.
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El calendario de mi vida
está marcado
por los amores que he vivido,
tiene años buenos y malos,
meses de cabellos oscuros,
también con ojos claros,
días de sexo, alcohol y tabaco,
algunos nombres propios
y otros que he olvidado,
amores de estaciones,
algunos tan efímeros que no
quedaron marcados,
pero sólo un instante quedó
vacío en la orfandad de
saberse renegado,
cubierto de una negación por
el tiempo pasado,
ese donde nos dijimos adiós
sin pronunciarlo,
carente de un beso, de un
hasta luego, de
un ojalá nos saludemos una
tarde cualquiera
que no sea un cumpleaños,
Ruben Mangiagli
Degrade.
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No es alta,
tiene el cabello como una cascada,
su espacio vital
no abarca casi nada,
sus piernas,
ideales para llevar faldas,
pero si extiende los brazos
puede dar el mejor
abrazo,
quizá no sea el esperado pero si el necesario,
y si miro sus manos,
en cada palma tiene la magia de
las palabras,
con sus dedos dibuja en el aire
sueños inesperados
y cuando sonríe
cambia todo,
los colores son otros, pasteles en
degrade,
como si existiera la tonalidad de
las frutillas entre el
verde y las tinieblas de los miedos escapan
entre comillas
al son de su risa,
Ella no es alta, no,
pero es inmensa en cada uno de mis días.
Ruben Mangiagli.
El conocimiento del deseo.
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El conocimiento, el descubrimiento que dos personas comparten a través del deseo, puede crear algo más poderoso de lo que ninguna de ellas podría crear sola, ni siquiera en sus más febriles pensamientos.
Incertidumbre.
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Puedo oír a veces
el sonido de las luces de
las estrellas,
ver las ilusiones que
depositaron en ellas los
amantes
una noche cualquiera
en una primavera
de hace cientos
de años
sentados a la
vera de los deseos y las
promesas.
Puedo hablar con
las flores, incluso las que
están muertas
para consolarlas porque
sus perfumes
se han ido con ellas.
Puedo también ser
parte de un
poema, una estrofa perdida
que se quedó sin rima,
obsoleta por un amor que
nadie reclama
y que fue tan efímero
que no duró ni un palabra,
Puedo cosas tan extrañas
e increíbles
que algunos dicen tengo
una locura
extraordinaria y otros que
nada me quieren
que es insana.
Pero no puede olvidarla
ni una mañana,
un día,
una semana,
ni en estos años de
nostalgias
y lo que más incertidumbre
me da es
que no pueda
ni siquiera hacerlo
en otra vida que aún no
he vivido
encontrándola en
tantas miradas.
Ruben
316.
.
Una canción cualquiera puede, a veces, con su hermosura elemental herirnos el corazón durante tres eternos minutos.
Todo cambia,
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No sé lo que pasó,
ni cómo fue,
pero una mañana
la angustia se transformó en dolor,
y la verdad,
tiempo después
con mucho esfuerzo
el dolor se hizo tristeza,
y luego de algunos años,
un día pude despertar sin notar
que me faltabas,
y estaba todo bien.
Daría todo lo que pudiera para
que hoy nada te haga daño,
porque te quise
y te quiero,
pero ya no estoy de esa manera
para vos,
las manos un día se sueltan,
y toca caminar solos,
otra vez,
cómo una tarde antes de
conocernos,
cómo mi primer noche después
de tu adiós.
Ruben Mangiagli





















