Para quererme.


.

Tenés que saberlo, tenés que conocerme
no es fácil quererme,

habito lugares que jamas visitaste
tan oscuros que la soledad es similar a
la noche sin estrellas

y mis manos dibujan figuras que ni yo
veo en las tinieblas.

También soy a veces una luz que por
brillante ciega y quema,
que no tiene paz ni sabe de esperas
y me devora la impaciencia de los besos
que nacen de mis venas,

y se hacen como de carne que crece en
las urgencias.

Tenés que conocerme, tenés que saberlo
cuando quiero muero
o doy mi vida por mis sueños y
los tuyos, soy toda verdad y me olvido
de los miedos

y muevo los cimientos del mundo sino
te encuentro.

También puedo ser la suavidad de tu
descanso, una mañana,
un remanso para que duermas en mis
brazos , cuidarte del tiempo y del paso
de los años,

resumiendo, para quererme tenés que
quererme como yo te quiero tanto.


Ruben Mangiagli.

© 2012



Soledad.


.

No te quedaste en mi corazón,
será que eso que dicen no es

verdad
o que a mi me pasa diferente,
no estas en mi corazón,
me habitas en otros lugares que
son muy difíciles de explicar,

por ejemplo entre mis huesos
que me sostienen desde
que no estás, en mis manos que
se olvidaron como acariciar
y solo son apéndices
que uso para
poderme expresar.

Te encuentro en rincones que
una vez creí podría olvidar,
ángulos
donde me corta mi
soledad y los olvidos se
hacen memoria que no me
dejan respirar.

Andas por paisajes que yo
jamas vi, que ni siquiera
me atreví a soñar,
como si los caminos
inconclusos y pendientes se
terminen en mi y así sé que
no te puedo volver a encontrar.

Puede que solo la realidad sea
otra, que no estas
en mi corazón porque ya no
está, se fue con vos una
tarde donde todo lo
inevitable tenia que pasar como
pasa el amor y pesa la soledad.
 



Ruben Mangiagli

© 2012.


Desvaneciendo.


.

La luz ya no brilla, es como que no está,
tampoco es una oscuridad ,es el
claroscuro que precede a lo que
no se puede imaginar.

Todo parece igual, pero nada está en su
mismo lugar, se desordena en un
paisaje similar que engaña al
que no sabe mirar.

Los cuerpos que tienen manos y brazos
como es natural no me saben
abrazar, no entienden que tocar
no es acariciar.

El tiempo hace el macabro juego de ir
para atrás y me deja detenido
siempre en el instante en que
te vas,

es vivir y revivir el momento sin saber
como hacer para poderlo cambiar,
mostrándome una y otra vez
que no supe amar.

Quizá te pase igual, que las palabras se
escapan sin poder hablar y de
tanto no decir nada el
silencio domina

al grito que desespera en la soledad de
contener el verbo amar y las letras
lloran un escrito como si las
lagrimas nos pudieran borrar,

te extraño tanto que ya dejó ser novedad
y me quedo tan inmóvil que no
me sale nada para que nos
volvamos a encontrar.

Me duermo sin saber si quiero despertar
en otro día donde tus ojos no están,
me voy desvaneciendo sin vos y
no lo puedo evitar.


Ruben Mangiagli.
© 2012


Saber.


.

Quiero saber donde ha quedado mi amor,
si fue tal real y existió

porque mi alma se quedo
desnuda sin vos.

Como si fuera posible entender los mundos
de una no realidad
que se hizo carne a la
fuerza si no estas.

Un extraño aleph que se convirtió en un
final sin comenzar
calidoscopio en blanco
y negro de un dolor,

que por tanto doler ya no duele, anestesia
sin calmante que
no es capaz ni siquiera de
permitirme llorar.

Nostalgia mortal de manos que no palpan
de brazos que no abrazan y
un cuerpo que mis sentidos
extrañan a rabiar.

Soledad que aprieta sin saber donde estas,
ya no ser lo que fui,
y que nada se parezca
a tu rostro que se

dibuja en la pared de una habitación sin
luz como el reflejo
de un sueño que se
quedo huérfano de dueños

un final sin anunciar, un adiós sin pronunciar
un duelo sin luto ni olvidos
solo un corazón vacío
que no supo esperar.


Ruben Mangiagli









Ahí estaré


.

Cuando ya no te quieras
estaré,


aunque mires lo que no veías
cuando te escondías y
sientas que la noche es infinita
ahí estaré.

Seré la mano que te salva
en el abismo,
el cuerpo que te defiende de
todo, incluida vos,

También cuando pierdas la
Fe yo rezaré por nosotros aunque
no crea en Dios,
por vos me confesaré.

No necesitas pedirlo
ni esperarlo,
nunca me fui.

Seré tu sombra sin lunas ni
sol, la luz del comienzo de
un camino, un mensaje
de salvación.

Estaré cuando me necesites,
aunque ya no me quieras,
aunque jamas me vuelvas a
querer,

ahí estaré
porque todavía te quiero,
porque nunca podré dejarte de
querer.


Ruben Mangiagli.

© 2012






Mar. ( te espero )


.

Te espero donde
el oceano se hace cielo

y el horizonte se tiñe del
color noche de tus cabellos,

en el rincón
donde anidan las algas
entre caracoles de soledad
y estrellas de coral.

Te espero navegando
mis sueños a contramar y
arrío mis velas para que
me puedas alcanzar,

y aunque no estas
te espero en mi cama que
es como el mar que
nos separa

mitad oleaje de memorias
mitad sabanas de arena
donde tu cuerpo me
supo anclar.


Ruben Mangiagli
.
© 2012
 
 
 
 

En cuatro palabras.


.

Consumé la traición,
fui parte de una actuación, de una
función donde el publico solo eran
dos que aplaudieron de pie
un adiós.


Victima de un sueño
y asesino de una ilusión que sin
saberlo la partí, una parte para mi
y la otra para vos, reparto justo
de un dolor.

Incompletos.

Fuimos arte en
las figuras de un amor que de
tantos ángulos construimos la recta
de un despedida que ni siquiera
mereció un final.

Jugamos a decir
la verdad en un mentira de dejar
de amar, como consuelo de lo que
no supimos evitar dividiéndonos
a la mitad.

Inconclusos.

Desconocidos de
nosotros mismos, usamos caretas
para ocultar que podíamos llorar
y lo hiciste y no te vi y lo hice y
no me viste.

Traicionamos una
promesa sin pensar, no peleamos
la adversidad, nos dejamos llevar
por un momento que creíamos
no pasaría jamas.

Desolados.

Y nos seguimos
esperando sin saber donde estar,
ya no tenemos lugar, extraños que
se supieron encontrar y hoy
caminan en las

calles con una ilusión,
queriendo volver el tiempo atrás sin
saber como reaccionar, esperando
una palabra o una señal para
volver a empezar,

 Buscándonos.



Ruben Mangiagli

© 2012





Impronta.


.

Hay instantes que crezco,
lógicamente en diferentes partes
de mi cuerpo,

la de mi sexo
que sube hasta tu cielo para ser
parte del infierno

y es natural el proceso.

Mis manos que se estiran
para llegar a cada rincón de tu
figura como

para que mi tacto se
haga memoria y recuerdos en
las noches no te tengo

y pasa cada vez que te veo.

Mis pasos se agigantan
para consumir el tiempo y ser
presente en cada momento

y soy mas alma que carne
mas amor que reflejos, un ser
que lleva tu impronta

como un tatuaje de fuego.




Ruben Mangiagli
©2012





En vos, en mi.


.

Me sostengo en tu columna y me
pierdo exactamente en los ángulos

que parten tu gravedad,
te habito en los sentidos y la sin razón
como parte de todo que es nada,
estoy en vos.

Estas en la memoria de mi memoria,
sos recuerdo y pensamiento,
reflexión de un momento, palabras
que se encadenan en cada
uno de mis sentimientos,
que encallan en mis dedos.

Cuando te tengo se detiene el tiempo
y las agujas van marcando el
ritmo de los verbos que se hacen
versos para que lo efímero sea eterno
en las bocas
que se hacen besos.

Tu espalda es el preludio que invoca
mi sexo que te reconoce entre
miles de cuerpos,
somos cóncavo y convexo
encaje perfecto
de amor, perversión y deseo.

Y tu ser y mi yo menguan hasta ser
solo nosotros, una idea, una fusión
que hace desaparecer el dolor
de no habernos encontrado antes
en el gozo simple
de sabernos tan nuestros.


Ruben Mangiagli

© 2012


Corazón.


.

Encuentrame el corazón,
ha estado en tantos cuerpos y partes
que quizá hasta me lo haya olvidado
sin una razón.

Arreglame el corazón,
y ponlo de nuevo entre mis costillas
que me supieron aguantar cuando ya
de pena no daba más.

Cura mi corazón,
que se rompió mil veces y alguna se
quebró como si fuera de cristal en las
copas que me supieron emborrachar.

Comprime mi corazón,
hasta que quepa en las palmas de tus
manos y las mías, para que mi poesía
sean latidos de vida.

Cuida mi corazón,
al fin y al cabo es el único que tengo
y te pertenece tanto que sin vos la
sangre de este nuevo amor

seria de vuelta
como el agua fría que se hace hielo
esperando que algún día llegue un
crepúsculo de sol.


Ruben Mangiagli
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© 2012




Extasis.


.

Déjame que te quiera por delante
y por tu espalda

que mis manos se fundan en tus
formas y en mis ganas,

que tu cabello caiga por los lados
cuando me abrazas
y mis deseos puedan llevarte
en volandas,

que la noche se haga día entre
besos desparramados por
las sabanas empapadas de
juegos y adivinanzas,

donde vos seas yo y yo sea una
parte de dos y el nosotros
altere los pronombres saltando
los verbos que hablan

de este amor, para que cada uno
de los silencios sean suspiros
que de en tanto en tanto
invoquen a Dios,

seamos todos los pecados y la
perversión y que no tengamos
perdón, confesándonos
uno al otro de rodillas

como implorando que el tiempo
se detenga al menos hasta que
lleguemos al éxtasis para asi
rezar juntos otra oración.


Ruben Mangiagli.

© 2012





Inédito.


.

Un día se terminaron los inviernos
que por ser

tantos se me amontonaron en días
grises que parecían duelos.

Y los colores volvieron uno a uno
en fila como
se fueron y formaron
otros inéditos.

Los amores pasados escaparon
con lo inesperado
de lo nuevo a rincones
que ahora no recuerdo.

Mis ojos vieron los tuyos, mezcla
de hierba y barro,
donde los míos
brillaron de nuevo,

y canté Victoria, como si hubiera
ganado todo de
pronto y volví a
sentirme tan lleno,

y tan pleno que mi vida comenzó
en el momento exacto donde
por primera
vez me dijiste te quiero.




Ruben Mangiagli
© 2012





Cuerpo.


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Soy de carne y huesos
sangro,

vivo con desgano,
camino y hablo.

Tengo memoria de lo
que voy viviendo,
siento mi tacto entre
mis dedos y manos.

Mis ojos, aunque no
sean los mismos que
conociste,
miran y recuerdan.

Tengo consciencia y
sé que la vida sigue
más allá de tu
extraña presencia,

que a veces esta en
todo y en otras es
solamente la madre
de las ausencias.

Solo extraño mi alma
que entregué una
noche cualquiera
como pacto para que

no te fueras, y me
estafaron de vuelta y
solo soy cuerpo que
tú ya no esperas,

que otras mujeres sin
conocerlo desean,
y no saben que está
partido entre lo que

fue y lo que no era,
como si pudiera estar
muerto mientras la
vida recorre mis venas.




Ruben Mangiagli.

© 2012



Cuando duele el amor.


.

No hay pastillas cuando duele el amor,
ni medicinas hagan olvidar la soledad,
tampoco tiempo que se pueda restar
para avanzar
solo queda esperar y esperar,
sin saber que, sin saber el por qué, es

como navegar sin querer llegar a
ningún lugar,
que todos los días te llueva en alta
mar sin la más mínima
posibilidad de naufragar y que te
duelan hasta los huesos de tanto remar.

Alucinar con otra realidad donde todo
continua en su lugar y nada puede
cambiar,
que el efecto de las drogas no pase
jamas y que el humo te ahogue
hasta dejar de respirar por piedad.

Sin tan solo te podría borrar, hacerte
desaparecer para que nunca más
vuelvas a nacer en mi y así poder al
fin renacer a una vida donde no estés,
y que las nubes sean solo nubes y no
tus formas que no puedo olvidar,

quizá y solo quizá pueda volver a
amar,
despertar de este mal sueño de nunca
acabar donde quererte es tan inútil
como creer que el
tiempo todo lo curará.


Ruben Mangiagli
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© 2012




Bailemos.


.

Bailemos, ponte el vestido
largo

que el salón hoy es nuestro,
ven que te abrazo mientras
sigues
mis pasos,
que mis brazos lleven tu
cintura
y deja que mi boca busque
tus labios,
seamos novios, pareja,
amantes,
como dos
en uno y que la música
haga
el resto,
que tus manos rocen mi
cuello
mientras la luna por la
ventana
atestigua el deseo de un
amor eterno,
deja la copa sobre la mesa,
acércate
de a poco, que sea como
nuestra primera
noche
donde las miradas que se
esperaron tanto
se encontraron en un
instante
mágico
contando todo lo que no
tenia vocablos
y en un susurro al oído
te dije,
hola
no sabes
cuanto hace que te estaba
buscando.




Ruben Mangiagli
© 2012
 
 
 
 
 
 
 


 

Otro otoño.


.

Se acerca el otoño
ya las hojas desnudan los arboles

y la lluvia hace su presencia como
si fuera aliada de la tristeza.

Otra estación
y ya no cuento cuantas van porque
la memoria se detuvo desde el
día que no estás.

Ninguna tiene
encanto, es como si se hubieran
esfumado o congelado en todos
los calendarios.

No me cambian
los paisajes porque ya no existes
en ellas, eres viento, lluvia que
me moja de no esperas.

Tal vez vuelvas
como las aves que migran volando
a su primavera, quizá solo es solo
una ilusión pasajera.

No te espero y
no te sorprendas, cada uno lleva
su camino que quizá nos crucen
en una esquina vieja.

Miro por la ventana
fumo, llueve como en esa otra
estación que se formo entre veranos
e inviernos

que quedó pegada al
otoño, que creamos sin querer en
nuestro adiós, en un día cobarde en
un día sin perdón

que dura tan solo un
rato eterno que nos es tan propio en
un almanaque negro que arrancamos
la hoja para olvidar el dolor.


Ruben Mangiagli.

© 2012

Cómo te quiero.


.

Déjame que te cuente como te quiero,
sin tener que transitar los meridianos de tu cuerpo,

 porque ya sabes que me pueden y las
palabras se convierten solo en placer y más deseos.

Que sin mirarte te diga que por ti
me muero, que eres mi norte y la noche de desvelos,

que mis orgullos se comprimen en
tus manos cuando paseamos caminando abrazados

y mis pies que estaban cansados de
caminos y de atajos, se emparejan a los tuyos y solo

se detienen cuando una farola
adivina mis ganas urgentes de acariciarte y besarte,

es cuando el arte se hace besos y va
sin demoras ni escalas desde tus labios a mi boca.

Que cuando ríes mi alma se calma y en tus
ojos mi paz se justifica y desaparece lo que es nada.

Te quiero sin promesas , sin tiempo,
cuando estas pegada, cuando estas lejos, donde sea,

donde pueda, haga sol o llueva, en
invierno o primavera, te quiero porque cuando no

te tengo, me duele tu ausencia
que desaparece solo cuando dejas caer tu falda al

borde de la cama que
sin ti solo es madera que se esconde entre sabanas.




Ruben Mangiagli.
© 2012






Añejo.


.

Tuve tantos motivos para decir adiós
como tengo tantos para volver,

y sin embargo me quedo aquí parado
esperando

que un adiós pueda convertirse en un
hasta luego y
desandar las palabras como si pudiera
decir el abecedario al revés
o empezarlo
por la mitad y ver si el final no es el
final,

sentirme tan frio e inestable como el
vaso que estoy bebiendo donde los
hielos desaparecen
en un whisky añejo que me sabe a un
recuerdo etiquetado
de olvidos y reclamos,

evitarte y que no seas la memoria de
la memoria que me conoce
y me asalta en esta noche
que por larga es tan breve que se va
palabra tras palabra
mezclando licor con nostalgia,

echarte de menos para que seas más,
y así me puedas desbordar,
donde ya no pueda evitar decir la
verdad, que te extraño
tanto que prefiero perderte
en una copa a volverte a encontrar.


Ruben Mangiagli

© 2012


Si quieres.


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Si quieres puedo bajarte la luna,
pero seguro mejor llevarte el
desayuno a la cama,

cargarte en andas si llueve
para que tus pies no pisen las baldosas
frías y mojadas,

abrigarte con mi chaqueta
si caminamos alguna vez de la mano
por una París nevada.

Es que no prefiero las grandes hazañas.

Soy un caballero que puede
hacerte la vida mas blanda, a cambio
de tu sonrisa clara,

y alguna que otra noche
hacerte el amor tanto y tanto, que al día
siguiente nos

olvidemos de ir al trabajo y
regalarte un poema escrito con besos
mientras recorro tu espalda.


Ruben Mangiagli
.
© 2012


Máscara.


.

No hay peor soledad que amar
sino se puede amar,


simular lo que no va a pasar y
seguir imitando la
felicidad, mirarse y ver lo que
se es en realidad,
en una imagen frente al espejo de
los demás y simular.

Sin saber la palabra a pronunciar
del mil, no acertar.

Pintarse el cuerpo de deseos e
intentar disfrutar
en la honestidad brutal de saciar
la necesidad de
poseer por poseer, costumbre y
la seguridad de
que el tiempo se va en besos de
nunca recordar.

Invalido para sentir e intentar
volver a soñar.

Pararse frente a la verdad sin la
remota posibilidad
de apelar la sentencia sin juicio
de extrañar tanto,
que por más mascara me ponga
entre mil disfraces
me descubrirás esperándote sin
poderlo evitar.



Ruben Mangiagli.

© 2012