... porque en ese espacio que llamo mi alma, si la apuñalan sangraría su nombre y aún no sé porqué...
219.
.
¿Cuánto tiempo puede llevar el darse cuenta que ese es el amor de tu vida?
.
Conjuro.
.
Perejil, salvia, romero y tomillo.
Un poco de sueños,
algo de suerte,
un deseo,
y si todo sale bien,
volver a empezar
de nuevo.
El amor.
.
Así.
.
Conocerla fue como emerger del mar y respirar, como nacer y hacerlo por primera vez, doloroso, desconocido, pero imprescindible.
Inmenso mar.
.
La ausencia de una sonrisa.
.
Una de las cosas que siempre me costó es tener que renunciar a reírme en compañía de ella, después de casi una vida ( la mía ) había encontrado con quién hacerlo por todo o por nada y convertido en incondicional de su sonrisa.
Bajo nuestra propia oscuridad.
.
Bajo nuestra ropa tras puertas que permanecen cerradas todos tenemos deseos ocultos que nos impulsan , deseos que pueden ser primarios, oscuros, profundamente vergonzantes. Cuando más observas a alguien, más te das cuenta de que en realidad nunca somos quienes decimos ser. De hecho, escondido en los más recóndito, siempre hay algún secreto, que nos enseña podríamos ser otra persona diferente a quien nos habita interiormente.
218.
.
Estoy convencido que nunca hay que dejar entrar a nadie en la vida de uno, ni un solo día, a menos que se esté dispuesto a que se quede para siempre.
Desde las estrellas.
.
Abrazarla desde las estrellas de la misma noche, con fuerza, con la confianza con que se abraza a alguien esperado de los viejos tiempos imperfectos pero menos tristes, en los que aún estábamos cuantos teníamos que estar.
La historia de Flora y Gatomate 62.
.
Todavía los gatos.
Todavía los gatos se asoman, caminan por los tejados, se bañan de lunas, son dueños de un cuadrado de cielo, algunos escriben lo que los humanos jamás entenderán, esperan un amor, una vida más, que los calendarios marquen mentiras para poder crear sin que exista la realidad, su mundo sigue siendo la manzana con alguna calle que no conduce a ningun lugar, mientras sus libros tienen abecedarios sin indices para que los recuerdos no se puedan ordenar, por eso soy gato aún, es mejor que ser hombre y entender que lo que se fue no volverá.
RM
¿Cómo?
.
¿Cómo decirle ahora que solo su sonrisa me basta para volver a
recomponer los minúsculos añicos en los que se ha roto mi vida?
¿Cómo explicarle a una mujer, que subastaría el resto de mis días al peor postor tan solo por saber lo que es dormir entre sus brazos?
Kamikazes.
.
Perdimos el tiempo,
perdimos la vida y fuimos como kamikazes sin retorno
en su único vuelo,
hubiéramos podido tenerlo todo y
nos empeñamos en no tener nada,
fuimos ese viento divino
que nunca sopló,
como poniente y levante,
como la flor de un bonsai que no nace,
creímos que eramos eternos,
pero nunca hubo paraíso,
jamás tocamos el cielo.
y los besos se quedaron sin dueños,
sin nombres
y
ni un solo recuerdo.
Ruben Mangiagli
La necesidad de mis ojos.
.
Necesito golpearme el pecho hoy,
con un soplo de viento o una viga de acero,
escuchar si en mi interior hay ecos
en este vacío continuo y persistente que siento,
aunque mi corazón esté roto y
no haya solución,
partir al medio la coraza de tu olvido y
sentir que sigo vivo,
aunque sea por un rato, por vos, por mi o por lo
que fuimos
para que tu sonrisa se desate
de la mueca de la mía,
y que mis manos ya no te escriban
ni toquen tu recuerdo,
para poder cerrar los ojos aunque ya no despierte
ni te sueñe cuando respiro.
Ruben Mangiagli
©2017
Flores.
.
Doce flores en un balcón
y ninguna habla de amor,
tres con pétalos de dolor,
nueve sin un rayo de sol,
pero escondida en
un rincón
hay otra que espera algo,
puede que sea que
que el viento traiga otra
vez tu nombre,
como si supiera que mis
manos
ya no lo pueden escribir
en un poema de amor.
Ruben Mangiagli
©2017





















