A veces me gustaría ser un hombre normal
que solo te quiere y que es capaz de
robar una flor de un rosal
y no vivir atenazado por las palabras, mirar
el mundo como todos, ser el mismo sin
la necesidad de cambiar,
no tener temores de soñarme y no poder ni
despertarme porque esa realidad sea
peor de lo que puedo imaginar.
Pero no puedo.
No sé escapar, afronto mis deseos y anhelos
sin pensar si te puedo dañar y si las
heridas se pueden curar.
No soy como cualquiera, pero me parezco
a los demás, es como un disfraz para
poder sentir y amar,
no me quieras cambiar, no voy a mutar ni a
querer como los otros, a cambio te voy
amar como nadie jamas.
Ruben Mangiagli
A veces.
.
Los espejos de la soledad.
.
Yo te enseñé mi soledad, sin prejuicios,
verdadera, concreta, austera.
y entonces dejó de ser mía y fue nuestra.
Compartimos los rincones impropios,
los de mi verdad a medias,
esos que mezclaban la paz con la
insolencia,
los que tenían ese tanto de inmoralidad
que carecía de reglas.
Pero te fuiste y volvió a ser parte de mi
esencia,
y aun estás y eso es imposible,
superas mis vivencias, los recuerdos, la
memoria muerta,
y no puedo estar solo, perduras como
si el tiempo fuera una
mentira cierta,
ya no tengo soledad, ni de la mala ni de
la buena,
pero aun es tanto mi vacío lleno de
tu ausencia
que en todos mis contrasentidos eres lo
único que marca presencia,
y no sabes lo perdido que estoy sin ese
espacio,
con tus pasos se marchó todo,
y solo queda lo que me
rodea de mi mismo
en miles de espejos ciegos que no sé si
rotos significan una espera,
estoy tan solo que ni soledad me queda.
Ruben Mangiagli
Buscar, buscarte.
.
Soy un buscador de arcos iris y hadas,
de setas y bosques,
lo hago entre el asfalto, en
muros y aceras cuando siento la muerte cerca
y me quiero llevar las imágenes que
me olvidé de mirar o quedaron en una maleta
sin cerrar,
rastreo
la sonrisa de un niño que me haga recordar a la
de mis hijos cuando tenían
corta edad y todas las fantasías eran
ciertas y la realidad algo que
no llegaría jamas,
y así poder mentirme que todo estará
bien, creer que me queda tiempo sin olvidar
que vivir no es solo respirar,
sabiendo que el amor aun se puede
encontrar en un día inesperado de verano y
el frio puede pasar,
que las noches infinitas amanecen a pesar
de las ausencias, el dolor
y la soledad,
mientras siento que cada día que me
queda ya no es solo uno más, y que alguna
vez quizá tus ojos vuelva a mirar
sin la necesidad de besarte y el deseo de mis
manos de tocarte se deje
superar por
las visiones de los
ojos teñidos de verdad.
Ruben Mangiagli
El desgano de los suspiros.
.
Un día cualquiera perdí tu tacto,
tus caricias, algunos de tus abrazos,
luego desaparecieron los suspiros
y fueron reemplazados uno a uno,
despacio, por los desganos.
Las palabras huyeron a otro lado,
como si existieran mil abecedarios,
y no me dí cuenta,
preferí seguir jugando sin reglas
pero siendo sincero sin engaños, en
mi verdad confusa una
noche perdí tus labios,
los besos, y las palabras
se fugaron.
Eras silencio y te fuiste de mi lado,
y te extraño en todas las estaciones
del año, incluso la que inventamos en
donde el verano era invierno
y los amaneceres se cambiaron,
entonces la vida empezó a girar en
contramano, solo para mi,
en izquierdas de atajos,
y aun así puedo escribirlo, te quiero
aunque lo escriba como un
ciego entre nubes de olvidos
con sabor a café y tabaco,
tan amargos que ni
siquiera siento mis dedos
que menguan de vos
y el tiempo es tan largo
que el reloj da vueltas pero no
llega a ningún lado.
Ruben Mangiagli
Las letras de tu rostro.
.
una ele que separa
tu mirada
y dos vocales que
puedes adivinar son
tus ojos
sobre un papel glasé
celeste que hace de fondo,
y uso consonantes de lápiz
y tiza, dibujo con
una ce dormida tu sonrisa,
paracentesis para tu cejas,
arcos perfectos que
se elevan
sobre pestañas teñidas
de otoño y primavera,
los puntos son como tus
pecas de verano, aparecen,
desaparecen, se juntan o
se pierden,
y todo el abecedario que
me resta son tus cabellos,
para que seas palabras,
rimas, silueta
el por qué de
estas formas y
el por qué de este
este poema.
Ruben Mangiagli
Astroboy.
.
No digo que mi hermana fuera mala, ella me lleva casi 4 años, y eso cuando eres pequeño es mucho. Así que supongo más allá de su maldad
manifiesta por ser yo el chiquitín mimado de la casa, el varoncito deseado, el chico que mi madre tuvo a pesar los médicos le dijeran que no debía, y otras cosas que nunca pude entender, ella, mi hermana solía abusar de mis fantasías, de la total ausencia de miedos y de mi necesidad de aventuras.
Alguna vez conté que desde los comienzos de mi vida coqueteo con la muerte, y supongo que eso comenzó en mis primeras horas de vida ya que
termine 4 días en una incubadora porque los médicos determinaron que aun no estaba maduro para nacer, pero como soy impaciente nací y listo me jodí mis primeros cuatro días a mí y a mi familia.
Siempre rondaron en mi los súper héroes, aun hoy tengo días donde alguno hace presencia en mi y soy mitad él y mitad yo, y eso es porque al crecer comprendí que en verdad no existían, pero una mitad si.
Esa noche de verano, yo tendría unos 4 años, hacia mucho calor y mis padres estaban ocupados con el tema de tener agua que se cortaba por el alto consumo y había que llenar la cisterna por las noches cuando subía la presión trayendo el agua desde la canilla más baja de la casa al deposito.
Por la tarde habían dado otro capitulo de Astroboy del cual yo era admirador y devoto. Mi hermana que tenia que terminar viendo en la tele lo que yo quería digamos que mucho no le gustaba, así que decidió que podía darle una ayuda a mis fantasías y me dijo, “negrito”, así me llamaban en casa, ¿ vos sabes que podes ser Astroboy no ? , se me ilumino la cara y le dije ¿ Como ? Decime !,
Simpre, me respondió, te pones el pantalón corto negro y las botas de lluvia rojas que hacen el mismo ruido que las de astroboy y ya está podes volar,
Yo digamos que dude, más porque no se veían tantos nenes Astroboy volando por Quilmes por esa época, pero me pudo la idea, aun así, pregunte:
¿ Pero si todos los demás pibes tienen botas de lluvia y no vuelan, porque yo voy a poder volar?
Ahhhhh es que los demás no tienen un hermana como vos que sabe el secreto para que vuelen !
Con eso mis dudas quedaron totalmente aclaradas y fui corriendo a buscar la ropa, mi traje de Astroboy.
Le dije a mi hermana se dé vueltas, no quería me vea en calzoncillos, y en menos de un minuto ya estaba listo para la aventura.
Empece a caminar por el patio de casa, y era verdad la botas Pamperos hacían el mismo ruido que las de mi súper héroe, a ventosa, así que no había duda mi hermana decía la verdad.
Superadas las pruebas básicas, el caminar, el saltar, y correr, mi hermana me dijo, estás listo, vení , subite a mesa y desde ahí va a ser mas fácil salgas volando, me arrimo una silla y con su manito dulce de hermana mayor dando palmadas sobre el tapizado me indicó que subiera.
El patio como toda casa clásica, tenia una galería techada sostenida por dos columnas en cada extremo. Había llegado el momento, solo mi hermana tenia que activar el botón en las botas, que solo ella conocía y yo saldría volando, me hizo levantar cada uno de los pies, activó los controles de vuelo, y me dijo sonriente ! ya esta!
Tomé impulso sobre la mesa y me lancé al vacío con toda mi fuerza para poder volar más alto. Si volé. Creo que dos metros quizá y di de lleno con la cabeza contra la columna y caí al suele como una bolsa de papas fritas, y digo fritas porque era muy delgado como para caer solamente como una bolsa de papas. De ahí ya no recuerdo nada.
Desperté en la clínica, y entre dormido o desmayado aun escuché como mi hermana le decía a mis padres que no lo pudo evitar, que lo intentó pero yo fui muy rapito y me tiré de la mesa.
Yo alcance a decirle a mi mamá, fue ella, ella me dijo que podía volar. Mi madre me puso la mano en la frente, o lo que deberia ser la frente pero era un chichón gigante y me dijo, descansa, mañana hablamos.
Ruben Mangiagli
Un paso antes.
.
Sabes que te gusto,
y no entiendes el por qué,
algo se mueve cuando
me ves,
te entiendo y no necesitas
dar excusas
ni explicaciones,
soy quien te abre
las puertas a lo que nunca
quisiste ver,
justo antes del portal
del infierno
aferré tu mano,
y no es una cuestión de Fe
ni física, ni
que completa tu ser,
solo soy lo que
no te atreviste sentir,
un secreto,
un hombre o mil
con un nombre
que ahora puedes reconocer
una espera que se
termina,
ningún comienzo,
el espejo donde por fin te
puedes ver,
un instante
un nuevo amanecer
quien aun seas lo que seas
te abraza
sin preguntas ni respuestas
que te quiere
tal como solo tu quieras
que te quieran,
completa
desnuda, vestida,
una dama, la puta del burdel,
donde no importan las
formas,
solo sentir más allá de
bueno,
de lo malo,
de educación y el deber,
sabes que me quieres y ya no
puedes volver...
Ruben Mangiagli
Y...
.
Y después pienso que
ya está,
esto ya fue
y no vale la pena,
entonces ni me gasto en extrañarte ni nada
de nada,
solamente es triste saber cosas de vos.
Si desaparecieras por completo
totalmente,
mágica-mente
seria más fácil
pensar sin pensarte,
y ya no estarias, pero yo tampoco.
Ruben Mangiagli
A usted.
.
A usted que me curva mi locura con una sonrisa y algunos te quiero sin nombres propios ni adjuntos ni verbos.
A quien desearía poder conocer tanto que hasta la parte interna de los parpados me aprendería y los llenaría de párrafos que hablan de lo que no se sueña ni de noche ni de día.
Que la quiero de manera absoluta y concreta, atemporal y certera, aunque a veces lo mas cerca que esté sea tan lejos que no puedo imaginarla por las calles con tanta historia que jamas fue nuestra.
A usted que ni siquiera sí decide quedarse podría escribirle algún verso decente porque sería demasiado feliz y perdería las letras.
y que con una palabra rompe mi sinapsis y me quedo tan sin sentido que siento tanto y no sé como decirlo , que con una caricia hace del tacto el entendimiento de la necesidad del abrazo y con un “te quiero” … bueno usted con un “te quiero” me hace creer que el cielo es una idea tan parecida a sus ojos donde me reflejo,
que tiene tantos otoños muertos de dolor entre cada pestaña, y todas las primaveras contenidas entre sus labios que aun así alguna se escapa antes de cada verano en su sonrisa simple y verdadera.
A usted que leyó esto, le pido el favor y de antemano le agradezco que a pesar de estos 8 párrafos, palabras y frases entre comas y puntos que a pesar de ser finales engañan porque no terminan nada,
que no me quiera aún cuando me quiere, porque sería demasiado feliz para seguir siendo un poeta y mis letras se quedarían tan pegadas a su piel que los abecedarios en todos los idiomas dirían siempre tequiero, así unido, sin espacios y eso señora mía, no es poesía sino tan solo el recorrido de mis besos que calman sus heridas, presagiando que quizá el mundo perfecto exista y tenga la forma de nuestras esperanzas y caricias.
Ruben Mangiagli.
La humedad de las palabras.
.
Sobre tus labios y los míos
con lagrimas que ruedan
por tus mejillas
y las que quedan
atragantadas
en mí como
espinas.
Con sangre,
y en la marea de tu mar
que no se mezcla con
mi río.
En besos húmedos sobre
tu espalda,
sudor en suspiros.
En el frio del hielo que nos
separa en distancias
que cortan
con su filo.
Con mi semen urgente de
deseos que no
oculto al
saberte
entre tantos sentidos sin
sentido,
Así nacen los poemas que
te escribo,
y cada palabra
se escapa como el agua
entre mis dedos
como el tiempo
que diluye
imágenes pero
me mantiene
vivo.
Ruben Mangiagli
En la ventana.
.
Ella no buscaba respuestas
no sabia las preguntas,
ni las palabras,
solo esperaba algo nuevo
en su corazón
que era
como una ventana,
donde en los marcos, como
el tiempo se juntaban
vasos y tazas,
y los paisajes eran iguales
de tarde o por la
mañana,
soñaba con un amor que no
se parezca a nadie
ni a nada,
ni un príncipe azul, ni otro
hombre que se marchara
con el alba,
solo alguien que la quiera
con besos de verano
y en
invierno se quedara.
Ruben Mangiagli
La persistencia del tiempo.
.
Puedes negar mi existencia,
ignorarme,
borrar el mes Junio de
tu calendario
y olvidar las caricias de mis manos,
omitir los recuerdos,
decretar que todo lo mio es malo y
en cada historia que
compartimos hacer el ejercicio en
las noches
del olvido.
No pronunciar mi
nombre y olvidar cada letra en una
copa que bebes
entre amigos,
pero nada cambia lo sucedido, ni
lo mucho
que me has querido,
los versos dedicados que leíste, la
circunferencia perfecta
de mi abrazo.
Te guste o no,
te duela la ausencia y te jures a ti
misma
que jamas me has amado,
mis marcas te quedaron y
entre tanto nudos
infinitos que hicimos seguimos
apretados,
y aun me esperas
y aun te espero en
un día cualquiera,
aunque otras caricias recorran los
cuerpos,
la historia finalmente
inexorable y cruel repetirá cada
uno de los trazos,
y habrá duelos, guirnaldas, luces y
besos,
dolor, perdones, suspiros y ocasos
porque nunca se puede terminar lo
que aun no ha empezado.
Ruben Mangiagli
Lewis.
.
(Marzo 2000, 28 de Julio 2014 )
¿ Cómo expresar el dolor de la muerte de un perro?
Del compañero de 13 años en mi vida, de un pedazo de alegría de cada día compartido. El que me saludaba al despertar y se alegraba con mi llegada.
Fuiste más que noble, más que una mascota, y te marchaste en silencio con apenas un llanto como pidiendo perdón por dejarnos.
No tengo palabras, solo un dolor inmenso.
Dicen que Dios hizo que los perros vivieran menos que los hombres porque ellos no pueden soportar perder a su dueño, pero nadie nunca dijo que cuando parten, también se va un trozo de nosotros.
Todo honor amigo y compañero y si hay un cielo de los perros, se feliz allí como lo fuiste en casa, espérame como siempre en la puerta, algún día nos volveremos a encontrar.
Ruben Mangiagli
Adyacente.
.
A veces me olvido quien soy
que existo y solo me miro,
sin saber donde estoy, donde
he llegado o he ido,
me pierdo en laberintos que
he creado yo mismo,
entre letras escritas en todos
mis olvidos,
y respiro, solo respiro,
como si al hacerlo mis latidos
tocaran mi muerte,
como un mensaje
que no entiendo y no puedo ir
a buscarme, porque nunca sé
donde me he perdido.
Ruben Mangiagli
La sístoles de la distancia.
.
como si las sensaciones no se
hicieran carne en los dos,
que la respiración
de uno con el otro no se junten
en besos perdidos
de amor,
y la distancia sea
larga, como algo que no puede
llegar ni avanzar,
saberte tanto y
no conocerte, un mapa corporal
de un imaginario
sin final,
y los pasos que van
para atrás, como si se pudiera
desandar
el tiempo y la sangre
pudiera olvidar los latidos de un
corazón partido a
la mitad,
sístoles y diástoles
que nos mantienen vivos sin
saberlo estar
y esta tarde que
que es tan nada en mí que ni
siquiera te puedo
olvidar.
Ruben Mangiagli.
Sin promesa.
.
Te quiero hasta el final,
hasta el significado de todo,
sin abreviar ni cortar,
detenido en esa linea
donde si das un paso caes y
no puedes volar,
no hay más allá,
ni razones que explicar.
Es un estado de
bienestar que aplaca
la soledad,
la sensación que todo está
en su lugar,
en un determinado tiempo,
en está justa noche
donde habitas mis huesos y
mi cuerpo te reclama,
te quiero en mí, sin mí,
en cualquier lugar,
de arriba y de costado,
cuando vienes o te vas,
te quiero como nunca quise,
o como nunca
te prometí quererte jamás.
Ruben Mangiagli.
62.
.
La feminidad de una mujer puede reducir la vulgaridad de un hombre y llevarlo a la creación de un momento llamado poesía.
RM
61.
.





















