Ángeles y demonios.


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Algún día mis ángeles y demonios
harán una tregua,
se mirarán compasivos y alguno
dirá:
"anda...ve"
y quizá pueda comenzar a amarte.


Ruben Mangiagli


Verguenza.


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Nos avergonzamos por sentir,
por sentir por quien no deberíamos sentir.
Por desear.
Por lo que hacemos en la intimidad, o solos.
Por desear más.
Por coger poco.
Por coger mucho.
De nuestro pasado.
De los fracasos.
De fotos intimas.
Por callar.
Por decir.
Por amar con el alma.
Por calentarnos.
Por mentir.
Por decir la verdad.
De los miedos.
De nuestra edad.
Por tener.
Por querer tener.
Por no tener.

Y así vamos, con verdades y omisiones,
silencios
de cuatro estaciones,
entre pajas y cervezas,

mientras se nos va la vida, y nada nos queda.

Ruben Mangiagli.



Amor, amor.


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Hagamos el amor, amor,
de uno en uno
poniendo todo,
sumando para restar el dolor,

Querernos sin esperar nada,
con el cuerpo en caricias inéditas,
con las almas en las manos
para que se puedan tocar,

y que los besos sean palabras
de poesías por acabar
que jamas terminaran.

Hagamos del amor el amor,
por una vez
con lo mejor,
sin promesas de después
con sonrisas que no sean de ayer,

que el compendio de los días
solo sea un momento
y un instante
un puñado de realidad

y que los huesos se fundan
hasta que que casi no podamos respirar,
olvidarnos de pensar
para sentir todo y un poco más,

hagamos el amor, amor
y que después él nos haga a nosotros
sin tantos miedos a que
nos podamos enamorar.

Ruben Mangiagli.



Érase una vez un niño.


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Vivía en un pueblo que ya no existe, en una casa que ya no existe, al borde de un campo que ya no existe, en el que todo se descubría y todo era posible.
Un palo podía ser una espada. Una piedra podía ser un brillante. Un árbol, un castillo.
Érase una vez un niño que vivía en una casa que estaba al borde de un campo y, al otro lado del campo, vivía una niña que ya no existe. Los dos se inventaban mil juegos. Ella era la reina y él era el rey. A ella le brillaba el pelo al sol de otoño, como una corona. Recogían el mundo a pequeños puñados. Cuando el cielo oscurecía, se despedían, y tenían hojas enredadas en el pelo.
Érase una vez un niño que amaba a una niña, y la risa de ella era como una pregunta que él quería pasar la vida contestando.



253.


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Tanta estrategia y me haces Jaque Mate.


Arder en frío.


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Arde una letra, luego otra,
hasta que la palabra se hace fuego, sin calor,
fuego griego que quema
en una alquimia difícil de entender,

como si la nieve fuera río
y el agua solo un destino de duros caminos
hundidos que ya nadie
recuerda entre barro de olvidos.

Arde el deseo, de sudores
fríos, de caricias en entredichos de frases
que se susurran a un oído
en algún idioma harto desconocido,

mientras las manos mancas
de sentidos rememoran un cuerpo perdido
que alguna vez hace tanto
hemos querido con descuidos.

Es el amor del no amor que
se se ejecuta como sentencia de un placer
no concebido, no consentido,
huérfano, lleno de instintos,

que son solo momentos de
extraviados en alguna madrugada sola que
tiene un nombre propio fugaz
en la síntesis de lo efímero.

Ruben Mangiagli.



Desde mi alma.


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Que mi alma te abrace
a vos, a los que necesites que llegue,
aunque no haya remedio para lo irremediable,
por más el dolor sea más fuerte que todo el dolor
de la injusticia que no tiene explicación,

y la debilidad que abruma a todas las fuerzas
tenga tanto poder como para no poder más,
y tus lagrimas se cuenten ya si cuentas
y la risa sea solo una sonrisa,
una mueca para no abandonar,
no parar, no parar
aunque no puedas ya,
yo te abrazo en la soledad de las preguntas
que no tendrán respuestas jamás,
te abrazo con todo lo que tengo
aunque no sirva,
no cure,
no consuele,
no cambie nada,
yo te abrazo para que puedas seguir un poco más.

Ruben Mangiagli.

Sin palabras.


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A veces pienso que gasto todas mis palabras en un día,
y el silencio me puede,
me domina,
cierra mi garganta,

Se quedan los vocablos encerrados, como si la dignidad
sea solo oscuridad,
domina,
hasta el punto que extrañar,

solo sea posible cuando mil imagenes imaginarias sin
sonido se encadenan
entre el nunca
y tan tan cercanas al jamás.

Ruben Mangiagli.



243


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A veces estoy en el límite entre la genialidad y la locura, en la frontera de lo trivial y vulgar, entre el bien y el mal, la mentira y la verdad. Son tan tenues las diferencias.


A quien corresponda.


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Vienes y vas,
vas y vienes,
como si bailaras un vals,
tan mujer, tan buen andar,
que mis letras se quedan atrás,
tan lejos de describir tu belleza
y tan cerca de ti,
que si lees bien,
y te vuelves a mirar
hasta podrías sentir te pueden acariciar.

Ruben Mangiagli.



Memorias:


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Recuerdo cuando tenia 11 o 12 años, vivía en Quilmes, a 4 cuadras de mi casa, en un garage, ensayaban un grupo de rock, Vox Dei, yo me quedaba embobado escuchándolos, así años después , no muchos, yo hacia de "plomo" ( los que cargábamos los equipos y armábamos los escenarios ) del grupo con mi amigo Carlitos para poder entrar a las "Confiterías Bailables"donde tocaban ellos, claro eramos re menores, pero así podíamos entrar gratis a lugares donde había chicas más grandes, y eramos Gardel, o sentíamos eso jaja. Ese fue el comienzo de una época, de ir a recitales al Luna Park, Sui Generis, Pescado rabioso con Spinetta y terminar algún día viendo a un pibe en Ducilo que se llama Andres Calamaro cuando era el batero de los Abuelos de la Nada.
Hoy me doy cuenta que fui y viví unas de las mejores épocas de creación del Rock Nacional Argentino, fui una parte infidécimal de su historia, que también es mi historia...

Foto: Vox Dei




De mi lo que quieras.


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Quiero llenar tu vida de agitación y de mí.
Quiero tu felicidad por debajo de mi corazón
y que se arraigue entre mis costillas

y tus tristezas en mis ojos
que ya tiene las mías de mil generaciones
de mi familia.

para que sonrías, una, dos, las veces que
puedas,

y no te pido nada, ya no se pedir las cosas,
así que toma las partes de mi
que quieras, o no.

Ruben Mangiagli



Cicatrices.


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Tengo marcas, 
surcos en la piel,
cicatrices de peleas, golpes
que se pueden ver,
que son recuerdos de malos momentos que se curaron
y no van a volver.

Tambien tengo
cargas, mochilas
invisibles sobre mi espalda,
que a veces me arrastran
a lugares a los que no puedo jamas intentar llegar
ni regresar..

Pero dentro tengo
heridas que no se ven
que apenas alguien alguna vez pudo adivinar sin
querer, son entre el corazón
y las costillas,

en mi labios,
las manos,
en los espacios entre palabras, silencios largos de
soledades que nadie,
lo sé, jamas
escribirá.

Todavía me dueles, no puedo negar a la verdad.

Ruben Mangiagli.



El beso.


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No nos veíamos de verdad
pero nos mirábamos todo el tiempo.
como si cada minuto tuviera nombre o una parte de nosotros,

No nos tocábamos de verdad
pero nos buscamos casi sin querer como si pudiéramos evitarlo.

Apenas nos dijimos nada, resumimos historias en una brevedad.

Sus ojos demasiado grandes en la piel de porcelana quemada, y esa manera de sonreír que superaba la visión de cientos de polaroids instantáneas.

Sus labios... sus labios que dejaban escapar palabras mientras yo quería atraparlos,

en un cataclismo disfrazado de beso
más poderoso que un ejército de rayos.

Fue un beso con muchos años.
Impacto de luz de luna, mientras casi todos nos miraban al pasar.

Un beso, el beso, todos los besos juntos en un beso que no quería terminar.

El mejor beso de todos, ese que sabes no vas a olvidar mientras

la vida sea vida y nada importe ya, solo ese momento,
mientras la tierra giraba para el mundo vulgar,

menos para dos amantes que lograron escribir en un instante
lo que es un amor para ahora, para siempre, para jamás.

Ruben Mangiagli.


Sin querer, querernos.


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Quererte sin quererte,
sin formas.
sin nombres,
sin promesas,
con una espera, o dos,
y me quieras sin quererme,
porque sí y porque no,
y si es posible hoy,
porque la vida es una,
nosotros dos,
y uno más uno, es querida mía
la fórmula más
simple para el amor.

Ruben Mangiagli





Besos.


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Que será de algunas bocas que he besado,
puede que esos labios ya me hayan olvidado,

de las palabras que un día pronunciaron,
de los silencios que callaron,

puede las frases que se tragaron hayan
muerto en la digestión del pasado,

que el sabor de mis labios con gusto a
nostalgias, licor y tabaco

no haya perdurado,

Otras en cambio cada tanto vuelven, me
buscan como si el tiempo no hubiera pasado,

y algunas que todavía no he rozado
me siguen deseando,

esperan mi aliento, mis palabras, mis versos

como si supieran que cuando beso
dejo parte de mi vida en ello,

la impronta de un hombre que siempre
sigue siendo hombre

aún en lo bueno, siempre en lo adverso,

que sin embargo aún espera esos labios,
esa boca de fuego

que queme todos mis recuerdos

para poder escribir de amor como algo nuevo,
desde la sangría

de una página en blanco hasta el final
de un poema que ya no cuente solo mis sueños.



Ruben Mangiagli



El corrimiento de mi corazón.


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Ella me movió el corazón
hasta colocarlo en un ángulo distinto
diría que un milímetro.
incluso menos
como cuando se siente un beso
pero no es lo mismo,

esta vez no es por un instante
es definitivo,
ahora late diferente,
se adueñó de él

a través de los años,
en medio de nuestras tormentas
y por cierto fueron tantas
que el cielo ya no lleva las cuentas,

lo hizo desde cerca, desde lejos,
por derechas y por izquierdas,
durante lunas llenas
y noches desiertas
de estrellas,

desde el silencio y mi descuido
que tantas veces la lastimó
sin querer a pesar que yo
la quería tanto que
no me daba cuenta ,

fueron presencias y ausencias,
pero perseveró hasta
lograrlo,

no sé si ahora que todo está
tan claro nos servirá
de algo,

y aún tendremos tiempo o solo
un momento.

Ella movió mi corazón puede
que con sangre de amor
o quizá no,

pero ya está hecho, no hay
vuelta atrás,

la quiero y punto,
desde siempre, desde ahora,
la verdad que más da,

lo movió casi un milímetro
para su lado
y ahí se quedará latiendo
intermitencias

con su nombre en mis labios
cubiertos de esperas.

Ruben Mangiagli.



240.


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La fantasía es la esencia de toda escritura para niños, como creo que lo es para la escritura de cualquier tipo de libro, para cualquier acto creativo, y tal vez también, para el acto de vivir.
Aunque de adultos la imaginación cambie.



Que putada la lluvia.


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Que putada que llueva
y extrañarte,
que cada canción me hable de vos,
pero ninguna con tu voz,

quererte a pesar de quererte
hasta que no haya olvidos,

que estés tan en mi
y yo tan lejos que aunque estire
mil veces mis manos
no pueda darte un abrazo,

que putada la distancia,
las dudas,

que pienses que soy como los demás.
y que mientras llueve
escuchar un tango y
sin querer cambiar la letra,

"Acaricia mi ensueño
El suave murmullo
de tu suspirar.
como ríe la vida
si tus ojos "azules"
me quieren mirar"

El día que me quieras...

Que putada que llueva tanto y
justo hoy vos no estás.

Ruben Mangiagli.

Acacias.


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Qué será de la acacia
que creció junto a
los sueños que al final no son,

de los jazmines, su aroma y su color
que se quedarán sin nombres
y sin sol

cuando el candado de los sentimientos
sea tan fuerte que
ya no lo podamos abrir

Tendremos que desenterrar sus raíces
con las manos desnudas
mientras las lagrimas

pausadamente mojen la tierra de un
amor sucio de dolor
en un camino que nunca recorrimos
los dos,

separados,

por mil pasos de distancias, a mil
latidos que se quedaron
enarbolando una bandera

blanca de rendiciones de esperas que
no pelearon nada,

como si pudiéramos morir en la paz
de la razón,
de los motivos,
de una justificación

de un te quiero, pero no.

Ruben Mangiagli.