La esquina de la memoria


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Los restos válidos de nuestra memoria se van componiendo de recuerdos que delicadamente vamos seleccionado hasta depositarlos en esquinas que llevan nombres propios, en calles invisibles ladeadas de paisajes que conocimos, algunos con formas de rostros y cuerpos, otras de ríos, mares, montañas y ciudades o quizá algo tan simples como un sonrisa nos regalaron alguna vez y quedan grabados en fotografías intangibles hasta quedarse en la memoria; allí tampoco permanecen inmutables, continúan transformándose junto con los sentimientos que los acompañan, hasta que un día ya no es fácil distinguir la cuota de verdad que hay en ellos.


Poema en la noche de mi corazón.


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Que la poesía no me traicione, 

que no me descubra hasta dejarme
desnuda el alma,
la boca sin besos, mis manos sin palabras.

Que pueda escribir lo que siento,
de lo que tengo y carezco,
con todo lo que he perdido
en cada verso,

de vos sin miedos, sin recuerdos,
con el corazón lleno de tinta
que manche mis dedos,

de girasoles y gatos,
de tus pasos que corren por mi abrazo,

que todos los besos que te
debo se hagan párrafos que puedan
leer tus labios,

y si llega el día que deje de escribir que
sea porque te hiciste
poesía

en la mirada de tus ojos diciéndome:
nunca dejé  amarte,


todavía te sigo esperando.

Ruben Mangiagli.
©2017



Una frase para Victoria.


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Nuestro universo estaba hecho de palabras a destiempo. Carecía de presente, también de futuro.

RM


Con tan poco.


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Así,
en algunas palabras,
con pocas estrofas,

yo
todavía siento que
entre tu boca y la mía,

con
todo en contra, sin un
pronóstico cierto que

aun
es posible lo nuestro.

Ruben Mangiagli
©2017


Las similitudes del revés.


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Se cerraran los acantilados,
el mar será un lago,
el sol saldrá del revés
al atardecer,

la luna ya no será lo que es,
el refugio de los
que aun están enamorados,

la lluvia abrirá nuevos
caminos,
y la sal ya no habitará
lagrimas para
olvidar,

y aun así mi corazón latera
tu nombre,

amarte para siempre quizá
sea esto,

un segundo en la eternidad,

mil cambios que vendrán,

una espera del nunca jamas,

un día cualquiera más otro
más

pintado con mucho tiempo,
barnizado con mi
soledad.

Ruben Mangiagli
©2017


Cuando te mires.


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Recuerda que no quieres recordarme
cuando pienses en mí,
en el momento cierres los ojos y no
tengas otros sueños y
la realidad sean esos besos que son
dados por tus labios
a otra boca, ni mi aliento podrás en
mil años rememorar,
y cuando te mires al espejo, eso si
fíjate lo que ves,
una mujer que aun me ama, aunque
no vuelva a decirlo jamás.

Ruben Mangiagli
©2017



Aún creo.


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Todavía creo que en algún bosque
hay hadas,

y que una tiene tu cara,
que los duendes me esconden las palabras
no me atrevo a pronunciar,
en la magia que todo lo puede y más,
que el verbo amar conjuga nombres
jamás puedes olvidar,
y cuando cierro los ojos, después, veré un
amanecer inédito,
de sol, estrellas y una luna que crece
hasta que mis manos la
puedan tocar,
sí, todavía creo
que algún día en esta vida,
cuando desespere de tanto esperar,
volverás.

Ruben Mangiagli
©2017







Alma.


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Me pregunto donde habita el alma,
la mía, la tuya, la de un
mundo
que a pesar de todo perdura,

si solo es algo imaginamos para
pensar que todo lo que
tocamos
no es vano,

si mis manos a veces la hace
tangible cuando
escribo,
en un caricia inocente o en la

que despierta mis sentidos,

si mi mirada la refleja como esas
veces intuí verla
en tus ojos
en una sonrisa, con tus lagrimas,

en el silencio que hoy cubren tus
palabras,

si hay un cielo que la espera
o un infierno para quemarla,

o si tiene algún valor y puedo
venderla
a cambio de ver solo un instante
más tu mirada.

Ruben Mangiagli
©2107


Aire.


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Ella deslizaba sus dedos sobre las teclas del piano como buscando una nota entre el Fa y el Sol, una que le pueda cantar con su voz.
Él mientras escribía un poema con tinta de besos sobre su espalda,
con palabras que pudieran separar el tiempo del dolor, juntar la distancia con el amor.
Y en un solo instante que solo ellos recordaran, sus almas sin manos se abrazaron para no volver a separarse jamás, y todo el aire fue de los dos porque no necesitan nada más que un suspiro para volver a soñar.

RM


La caída de los lados.


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Y caí
despacio, lento, rápido,

un instante,
un minuto, días, años,

la eternidad,
efímera pasó de largo.

Mi mano derecha casi
tocó un lado,

miré de
cerca el desamor, la

venganza,
el odio y el engaño,

Mi mano izquierda, esa
no uso,

que no sabe
escribir ni de caricias y

de tactos
que siempre olvidamos,

desesperada
sostuvo al amor, la vida,

la esperanza aun
de las letras sangrando,

y el sinfín
del final acabó cuando

comprendí
que todos tenemos esa

opción de
elegir donde aferrarnos.

Ruben Mangiagli
©2017

Quiza


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de uno mismo


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Cuando nos miramos en los reflejos de los espejos o en otras visiones y no nos reconocemos en los ojos, es porque en ellos es donde anida ese miedo a dejarse de reconocer, a haber perdido algún eslabón de la propia existencia, el miedo es lo que une el yo de ahora con los de antes, un ansia de pesquisa que imprime al rostro la expresión más incondicional, esa necesidad de averiguar porque no podemos vernos sin sentir que algo perdimos y que por más intentemos, deseemos, ya no está, esa certeza que solo unos ojos pueden calmar nuestra mirada y el temor a no volverlos a encontrar jamás.

Quemar después de escribir.


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Aun te quiero,
te espero,
te extraño,
te anhelo,

todavía te sueño,
te deseo,
te perdono,
te amo,

pero también todo
lo contrario,

y quemo este escrito
para que no
queden

registros de palabras
que saben a
lunes

de mierda y hastío.

Ruben Mangiagli
©2017


Pasos en el tiempo.


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Camino por la calle abandonada
de los sueños, los que fueron
los que nunca serán,

donde siempre son las doce
de la noche o de la
mañana

porque me da igual,

un lunes que es jueves, la tarde
es para olvidar la noche
de un

invierno enquistado en lo que
alguna vez quizá fue una
primavera,

una estación sin nombre de
esas no quiere recordar
ningún hombre

con las paredes llenas de las
esquirlas de las memorias
que se esquivan,

niños y ancianos que son las
piedras que pisan mi
pies

levantan sombras para que
sientan por ultima vez
lo que es vivir

sin posibilidad de volver,

y las lagrimas se hacen lluvia
que sentirás un día de algún
atardecer

para que me puedas mirar,

pero la imagen de mi rostro
y mis manos no las
veras

porque están desapareciendo
en este camino de sueños
no supimos realizar,

y lo que no escribimos escrito está,

cuando llegue a casa, tarde
o temprano ya ninguno
de los dos estará.

Ruben Mangiagli
©2017



192.


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No debería escribir con un vaso de whisky casi vacío y casi lleno de recuerdos.

El instante de tus ojos.


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Y en un momento te perdiste
en otros mundos
entre quien sabe que estrellas,

como un cometa de palabras
errantes en un libro

que cruza algunas de mis paginas

a veces eterna, otras lo que dura
menos de un instante,

tal si solo fueras la mirada de tus
ojos marrones
que cuando miran

detienen la belleza y todo se
para, las flores, las calles,
el campo,

la ciudad llena de invisibles
habitantes,

hasta mi pulso que ignora que
mi corazón todavía
late

y mis manos que desean al menos
una vez acariciarte.

Ruben Mangiagli
©2017

El tiempo de las miradas.


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El tiempo es como una persona. Hay que respetarlo y saber valorarlo. Cada persona necesita su tiempo y hay tiempos que piden la presencia de otras personas.


La vigía.


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Espero a los cinco ángeles de 
Avalon en una sola,
espero a la luz de Oriente,

una letra de justicia
en mis manos
que sea un nacimiento de mi
voz,

a las manzanas del valle contienen
las semillas de la felicidad
para que crezcan en mi boca,

el paso de un gigante que aplaste
mis recuerdos,

una sirvienta, una reina, una mujer
que me entienda,

y que haga de mi locura la suya,
para poder quererla.



Ruben Mangiagli.


191.


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Hay que tener una buena memoria para saber aquellas cosas que conviene no recordar.


A solas.


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Algún día te vas a encontrar a solas contigo mismo, ese puede ser un día feliz o un adelanto del infierno, y tu vida ya no será la misma, día a día caminamos hacia ese fin, sabiéndolo o no, pero llegará y hay que estar preparado.