Relato.


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Acaso nos veremos un día,
casualmente,
al cruzarnos en una calle
y nos saludaremos.

Yo pensaré quizá: ” Qué linda es todavía.”
vos quizá pensarás: ” Se está poniendo viejo ”

Vos irás sola, o con otro.
Yo iré solo o con otra,
o vos irás con un hijo que debería haber sido
nuestro.

Y seguirá muriendo la vida, año tras año,
igual que un río oscuro que corre hacia nuestro
silencio.

Una amiga, algún día, me dirá que te ha visto,
o una canción de entonces me traerá tu recuerdo.

Y en una mañana de lunes como esta, triste de
quietud y
donde hay que seguir,

pensaré en vos un instante, pero cada vez menos,
o cada vez más,

No lo sé.




326


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La fantasía no es una vía para escapar de nuestra realidad, sino una invitación para profundizar más en ella.


Historias de una pandemia 28 ( Covid 19)


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El cantero del boulevard de mi calle se permite hacer crecer pequeñas maravillas sin el hombre.


Microrelato


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Estábamos en el Burger y me quedé mirando un instante su manera de lamerse la mayonesa de la comisura de los labios que sugería que podría ser igualmente buena lamiendo mayonesa de la comisura de los míos.




325


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¿Cuánto tiempo debemos dejar que la vida nos cambie?
¿Cuánto tiempo deberíamos intentar cambiarla nosotros?

Historias de una pandemia 27 (Covid-19)


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Las hojas nada dicen que no esté claro en las hojas.


Palabras sin palabras.


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Quisiera inventar palabras
que sirvan para
curar,

para que alguien las pueda
usar para
enamorar,

sinónimos que signifiquen
mucho, pero mucho
más,

que la palabra esperanza
abarque toda una
necesidad,

una que la conjunción del
verbo amar signifique
abrazar,

querer, cuidar, acariciar y
que aleje la
oscuridad

y que pueda usarla para
reemplazar todas
esas que

que no te dije jamas, que
sea como un beso
inconcluso

que todas las mañanas
intentáramos
acabar,

y por las noches sirva al
amor como un
silencio

que no lastima, que dice
tanto sin ni siquiera
hablar.

Ruben Mangiagli.



323


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A pesar de todos los problemas de este planeta, no estamos aquí para salvar el mundo, sino para enamorarnos de él.


Dos meses antes, dos meses después.Historias de una pandemia 31( Covid 19 )


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Se acerca el día,
ha salido el Sol como preludio
de algo que vendrá,

a ella sólo le quedan ganas de escapar,
hace meses quería huir

de su piso,
de su cuerpo

y el pasado marcado en su piel
como tatuajes de
un amor no volverá.

No importa a donde,
hacia algún lugar, más allá de las
paredes y fotos confinadas
en un cajón sin fondo
de memorias ya no quiere recordar.

y vivir... vivir... vivir...

Le dicen que hasta un par de
kilómetros podrá caminar, con algo de
suerte un poco más,
pero si se atreve no volverá jamás,

puertas abiertas y
ventanas para cerrar.

Ese día
precisamente se darán todas las circunstancias
para escapar,

pero hoy, mientras su café
se enfría solo ensaya para no volver a fallar.

Ya tiene la maleta preparada
el mejor vestido, su único collar y los zapatos
a tono.

La palabra hogar no es lo que
ella creía de pequeña, no significa nada, solo
es otro lugar más.

Volver a sentir para soñar,
vivir para vivir y nada más,

olvidarlo a él,
como tenía pensado hace dos meses justo
cuando se iba a separar.

Se acerca el momento de escapar
para volver a comenzar,

ya no llora, solo le queda un poco de
ansiedad

y esas ganas de no volver a atrás.

Ruben Mangiagli.



Historias de una pandemia 26 ( Covid 19 )


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Destino que se desplaza cumplido pero persistente por una calle hacia a un fin del mundo conocido.


Respirar.


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Expira el tiempo,
caducan los recuerdos
y también algunos sueños.

Terminar no es volver
a empezar, no se vuelve,
a aprender a hablar, caminar,

lo que fue vivido
no se puede rectificar
aunque tu memoria te quiera

engañar,
estafar,
manipular.

Espiré la rabia que
me producía que te hubieses
marchado.

y respiré.

Espiré el dolor punzante
de no poder hablar contigo
otra vez,

de escuchar tu voz,
de sentarme a tu lado y mirarte
a los ojos,

de leerte, de esperar
lo que no tiene esperanza en
el jamás,

y volví a respirar

para sentir que
sigo vivo y escribir sin
la necesidad

de nombrarte
en cada estrofa de tu
ausencia

en cada verso que ya no estás.

Ruben Mangiagli.



324


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Miércoles, lluvia, café y quisiera saber si aún me recuerdas.


Descenso.


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Y a pesar de todo a veces ocurre,
por la noches,
entre sueños y desvelos
bajo donde viven ellos
para vengarme,

para mirarles y someterlos,

hago que crujan los suelos y
tiemblen las vigas de los techos
para despertarlos,

y brillo de pronto como un blanco
esqueleto en
los cristales que reflejan
sus propios recuerdos,

Sí, mis demonios me tienen miedo,
saben que soy peor que ellos
cuando estoy despierto.

Ruben Mangiagli.



322


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Cada emigrante es una península, con una mitad unida a tierra firme y la otra mirando al océano.
Una mitad conectada a la realidad de su tierra actual, y la otra mitad deseando que la dejen sola contemplando el mar para soñar en regresar.



Meses. Historias de una pandemia 25 ( Covid-19)


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Y nos amontamos
en casas sobre casas,
da lo mismo el lugar,
un pueblo, una ciudad o una comarca,

estamos cerca,
pero es una ilusión inacabada,
incompleta, una realidad apañada,

llena de engaños
con una pizca de verdad,

seguimos siendo los mismos,
pero nada es igual,

nos conocemos más,
tenemos solo tiempo para pensar,

el futuro es algo tan cercano
que nos parece que lo podemos

tocar con las manos,

está en la esquina, en una calle
que nos es difícil recordar.

Marzo se quedó clavado
en lo ojos de alguien extrañamos

y Mayo parece que nunca llegará

y si me preguntan por Abril
no sé que contestar,

puede que solo sea
la memoria de un poema no me
animo a terminar.

Ruben Mangiagli



Dos de la madrugada, llueve.


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Son las dos de madrugada y sigo despierto.
No me sale escribir.
En la pantalla del ordenador miro fotos de momentos de mi vida como si fueran las cuentas mal hechas de una compañía cualquiera buscando algo que no tengo idea que es.
¿ Hubo un error?
¿Un engaño?
¿Error o fraude?
Busco.
No encuentro.
Sobre mi muñeca mi viejo reloj tictaquea.
En alguna ciudad es la misma hora. En otro país no.
Miro las agujas, pero ya no sé que día es.
Hay tanto olor a lluvia en la noche estrellada que empapa mis ojos.
Quizá llueva, quizá solo sean recuerdos.



321


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A veces con dos copas de vino y una mujer te espere la vida se ordena repentinamente.


Nunca. Historias de una pandemia 22 ( Covid 19)


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Las guerras son entre Reinos y Naciones.
Nunca Mundiales.
La energía del átomo es solo teoría.
Nunca se podrá hacer una bomba.
El Sida es una enfermedad de homosexuales.
Nunca afectará a los heterosexuales.
Las pandemias son de una zona.
Nunca en el presente serán globales.
Los Aliens no existen.
Nunca invadiran La Tierra.

Ruben Mangiagli


La consecuencia de lo que no esperamos.


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Encontrarte sin buscarte
en medio de la lluvia cuando no nos llueva.

Desde antes del cero y
que aprendamos a contar de a dos

para que un amor tan
viejo sea de pronto algo tan extraño

que sin tener en cuenta
el tiempo, la distancia y a nosotros

quiera suceder de nuevo.

Como pasa con los días
que se olvidan del ayer y amanecen

una y otra vez sin importarles
el mes, el siglo, la historia al revés.

Tan sensibles, tan humanos
que perdonarnos no parezca tan raro

y caminar de las manos,
como dos personas solo se esperaron.

Ruben Mangiagli.



El silencio de las palabras.


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El sabor de mi silencio es ella.
Su propio silencio.
El espacio muerto clavado
siempre entre los dos silencios .
El de ella es el mío
en palabras escritas
impacientes
que perdieron la
rima
y llenan de vacío mi poesía,
pero aún así siguen
encadenadas,
pacientes
en la búsqueda cada vez más
desesperada
de una entrada inexistente
para llegar a su voz.

Ruben Mangiagli.