La promesa.


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Las calles adivinan mis pasos,
lo intuyen entre
el rumor
de los arboles,

el tiempo que me separó de
los sentimientos
mengua entre
los miedos,

girasoles imaginarios en las
veredas adivinan
la ansiedad
de mis ojos

que son la esencia de una

promesa a corazón abierto
que escribió
tantas letras

en este amor de una parte y
manos sueltas
de caricias
que desesperan.

Puede que los sueños donde
en todo mi cuerpo
al despertar
fueron ciertos

se escapen entre jazmines y
sin abrazos en un
banco de la plaza
Arenales

una tarde de verano de Enero

y quieran ser olvidos en la
esquina de una
avenida que no
recuerdo

pero no puedo saberlo sino
te veo,
si mi mirada no tiene
la memoria
de ese momento,

y mis labios te roban ese
beso que se haga
memoria
y justifique este desvelo

de esperas que no esperaste
atrapadas en silencio.

Ruben Mangiagli
©2016







123,


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Y supongo que me di cuenta realmente cuanto la quería porque no había nada que perdonar, nada que ganar, todo estaba en contra, la distancia, el tiempo,las personas, la soledad de no poder dormir juntos, de despertar y que estuviéramos en la misma cama y no me importaba si algún día iba a poder a llegar a ella.


RM


Letras caídas.


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Se caen las letras del papel,
quedan alrededor
de una taza de café

cubiertas por el humo de un
cigarro como niebla
que se no
se despega de la mesa y se queda.

Puede que formen palabras,
pero no lo sé.
ya no entiendo el lenguaje
del amor,

no las veo, es como una
transgresión que no me permito,
la violación de
una situación,
la agresión a una promesa

de no escribirte, de decir lo
que siento en una
escala ordenada de versos
que quiebre
el silencio

desconociendo que existe el
tiempo, la distancias
y los desencuentros.

Debería matar al poeta,
ahogarlo en licor,

pero si lo hago ya no tendría
forma alguna de
tenerte

para envolverte en letras que
me aplastan el
corazón,

para romper este juramento
vano de no nombrarte

de no decirte que te extraño
antes que la noche
de tu olvido

me atrape mientras me quedo
tan indefenso contra
mi mismo

y me duerma entre preguntas
que rodean este
designio

de quererte tanto sin poder
decirtelo.

Ruben Mangiagli
©2016


Cuando sos invisible.


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No sé si alguna vez me había sentido así. Como si quisiera dormir durante miles de años. Simplemente no existir o no ser consciente de que existo. O algo así. Creo que querer esto es muy insano, pero es lo que quiero cuando me pongo así. Por eso estoy intentando no pensar en ella, pero evidentemente no puedo.

RM

Con vos.


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Me quedo con vos, 
hay motivos varios, un montón,

pero si me pedís un detalle.
una mera descripción,

puede decirte que

los jazmines huelen mejor,
los girasoles ya no
siguen al sol

se quedan quietos
cumpliendo una promesa
de amor,

el vino y el licor ahora me
saben mejor,

llevan en ellos el preludio
del sabor de tus
besos

con un toque de antigua pasión,

el tiempo acelera su reloj como
pasa con los latidos
de mi corazón

cuando me miras entre palabras
que solo conocemos
los dos.

Sí, me quedo con vos,

la espontaneidad de mi hombría
lleva tu nombre

que se hace deseo, orgullo,
propiedad y rendición

mientras mis manos acumulan
esas
caricias de mi alma

que a veces se hacen palabras en
mis dedos

en dibujos de lápiz y carbón.

Pero en realidad todo se reduce
a una razón,

te quiero
y toda mi historia pasa solo por vos.



Ruben Mangiagli
©2016


122.


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Sé que de algún modo voy a tu encuentro, con cada paso que doy desde que te conocí. Estamos destinados a estar juntos? puede que si, o quizá no, pero lo inevitable de mirarnos a los ojos está escrito en todas partes.

RM

Lo breve de un latido.


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Tengo los labios secos
y las
manos inmóviles, 

mis pasos se quedaron
quietos
corriendo en

por un todo para nada,
miro
y ya no te veo, latidos

falsos marcan el
ritmo
de este corazón muerto,

el tiempo lo mata casi
todo,
la distancia hace el resto.



Ruben Mangiagli
©2016


Nueve círculos.


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No hay escape
ni ventanas ni puertas,

tampoco paredes
ni muros con altas rejas,

estoy en está circunferencia de letras,
en los nueve círculos
del infierno,

donde escribo
sin querer hacerlo,

una inspiración
que no sirve, no completa.

Las palabras sin piedad me encierran y
aprietan en paginas
semi muertas,

quizá por eso
algunos me llaman poeta,

sin saber que
mis entrañas rotas y viejas

amañan en párrafos mis ocultos dilemas
para parir eso que
el papel

fija en prosas,
y rimas asonantes yermas.

Dolor,
silencio,
desamor, melancolía,

fracaso, amor, infelicidad, pasión y penas.

El tiempo no
trascurre, se quedó
estático entre mil esperas,

los relojes se
se derriten y se queman,

quizá si alguna
mujer me quiere algún día

se rompan estos
círculos y volveré a sentir

para olvidar que alguna vez escribí poemas.

Ruben Mangiagli
©2016


2016

Caminando desvelos.


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Hay sentimientos en las farolas, una
extraña sensibilidad en las
luces que parecen
hablar de historias de amor,

las ventanas murmuran viento y alientos
que fueron de besos antiguos
se mezclan en esta
melancolía vieja que carcome
mis horas sin sueño,

tantas puertas y ninguna se parece a las
que quiero, una se abra a sus ojos,
otra se cierre a mi destierro,

las veredas se cruzan como costillas en
una coraza que esconde secretos
tan ciertos de locuras y deseos

de amantes que se detuvieron contra
paredes que derramaban
sudor de urgencias
y desvelos,

camino como siempre y la espero,

la ciudad parece estar tan viva y yo
tan muerto

o quizá solo es que mi cuerpo está
cansado de
echarla tanto de menos

y hasta mis pasos la extrañan cuando
mis manos sostienen
el recuerdo de los que nos falta,

ese abrazo que esfume el abismo del
tiempo.

Ruben Mangiagli
©2016


La memoria de los huesos.


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Creemos que podemos medir el amor, sentir alguna vez vivimos un gran amor que deja pequeño a todos los demás, pero quizá esa no sea la forma de medirlo, creo que una vez en la vida alguien nos hace sentir un amor profundo, ni más grande ni más chico, que te cala en forma intensa y se instala en el cuerpo, penetra hasta los huesos y ocupa la mayor parte de la memoria, es como una transferencia que hacemos hacia nuevos recuerdos más importante para nosotros de ese amor, de pronto, todo lo recuerdas, todo se hace memoria y sentimientos hasta que al final, por no poder ocupar más espacio, se hace parte del alma y de ahí surge eso de querer a alguien para siempre. Los huesos no olvidan, es un arraigo, sucede como con las anillas de los troncos de los arboles, pase lo que pase, florecen cada año, no importa si el año fue frío, lluvioso o si casi se secan, dentro las anillas siguen creciendo estación tras estación. Si tenemos suerte ese amor se consuma y permanece, sino sentimos que por él nos duelen hasta los huesos.
Un amor así es sabia y médula, historia y presente.
Sí, estoy seguro ahora, los huesos tienen memorias.

Ruben Mangiagli
©2016


Mal.


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Soy lo que nunca está,
la mala palabra que no tienes que enseñar,
el que crea tu soledad,
el hombre que no sabe amar,

una parte de tu alma
que aprendiste a odiar con tu silencio que
no puedes olvidar,
lo que nunca va a pasar,

la noche que no termina,
el tiempo desechable en tu vida que va
siempre para atrás,
la foto de una maldad,

el nombre que no quieres
recordar, la perversión ante los ojos de
los demás que te
quieren cuidar,

la caricia que jamas tendrás,
un hombre que aun te quiere y espera
más allá de tu bien mucho
más cerca de su mal.

Rubén Mangiagli
© 2016







Estado de animo.


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Junio, Noviembre,
Diciembre, Enero
té o café.

Cometas y gatos,
libros,
tu nombre y el mío,
nosotros sin
otros,
nosotros con
ellos,
poder entendernos,
querernos.

Cine si queremos
o un teatro,
calidoscopios de
girasoles que
pueden
cambiar,

curvas y ángulos,
tus piernas
y pecas,
mi delgadez
erecta,

Un montón y otro
de invitados
que somos solo
uno en los dos,
pero
preferidos en la
cama o en
la mesa de la sala,

Sin ayer, quizá un
poco de
recuerdos para no
olvidar
quienes somos y lo
que nos costó
encontrarnos,

hoy estas,
hoy estoy,
la felicidad es una
ruleta de
pares e impares,
dejemos de apostar

por favor,
no nos perdamos más,

ser felices es ahora y
lo demás no
volverá.

Ruben Mangiagli
©2016


Un amor sin amor.


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Este tiempo sin reloj
como un circulo que no se cerró,

y el movimiento de mis
manos que fingen tu alrededor.

Este verano que quiere
ser verano pero es invierno sin
estación,

tu vereda con tus pasos
y los míos que siguen en ningún
lugar,

el ruido de tus tacones
que no están solos como yo,

y tus caderas que se quedan sin
saber de mi olor.

Tu beso de Judas que
me decía adiós desde el primer
día que volvió

y mis labios esperando
no quererte en esta liquidación
de un amor en rebajas
que no quiso ofertas de ocasión.

Esta herida que no
cura cubierta del sabor de tu sal

mezclada con silencio
que parecen los sonidos que no
tienen razón.

Este dibujo que se
parece a mi y estas letras sin

aviso de retorno
como la carta que nunca llegó

a tu buzón, como
un timbre sordo que jamas sonó

y lo poco que dura
el amor eterno dicho en tu voz.

Todos mis sueños
que sin quieras aun te desnudan

y la desolación de
este puto amor que no termina

porque al final
fue una mentira que no empezó

que se queda en
mi corazón que no sabe nada de
olvidar

eso que decís que nunca existió.


Ruben Mangiagli
©2016










Las calles del desamor,


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Sigo caminando las calles del
desamor
mil caras me miran pero no me ven.

muros pintados de poesía
y ninguna es verdad,

en cada esquina besos huérfanos
reclaman propiedad,

flores de asfalto que pesan la mitad
de lo que no fue
y nunca será

cruzo una plaza con palabras ya no
se pueden pronunciar,

me detengo para ver

el fin de una crucifixión con clavos
afilados de soledad,
dolor, promesas rotas
y lagrimas que nadie pudo llorar,

creo que soy yo, pero no.

Me pregunto si las veredas tendrán
final,

si las farolas no se apagan jamas

si mi pasos se cansaran,

la lluvia no para y hay truenos de
latidos que no son mios,

pregunto donde estoy y ninguno
me quiere contestar,

no quiero mirar para atrás
porque puede esté perdido y ya

no me vuelva a encontrar.



Ruben Mangiagli
©2016


La escritura del dolor.


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Me duele la mirada
y no puedo
hacer nada,

el alma, las manos y las ganas,

los gatos y las madrugadas,

las palabras que no
están,
este silencio que huele a verdad,

la pregunta no quiero
formular,

este miedo a no poder aceptar
que se mezcla
con la luna

de tu vereda y las nubes de
mi soledad,

me duele que me ames y no lo
puedas ocultar,

esta suma que siempre da uno,
mi corazón partido
a la mitad,

nosotros en singular,
este amor de los dos que no se
sabe encontrar,

no haber podido desaprender a
querernos tan
mal.

Me doles vos
en esta noche de nunca acabar.

Ruben Mangiagli
©2016











Puerta.


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En este exilio de alma y huesos, de tiempo sin relojes ni palabras escondidas en silencio en una cajonera, cuando el cuerpo ya no acepte el sentimiento sumergido en esta espesa niebla, frente a tu puerta una tarde cercana y cualquiera tendrás que decirme si me quieres o no, sin poesía ni pétalos de margaritas, en una realidad tangible que derribe los muros de tantas esperas.

RM

Lados.


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Te quiero por delante
y por detrás,
en tus ángulos y sombras,
donde formas la belleza
y mi deseo se
altera.
Cuando vienes o
te vas
y yo me quedo quieto
casi sin respirar.
Te siento en mi cómo un
viento que corta
mi soledad,
y sos noche y día,
invierno y calor,
una flor sin espinas,
la esencia que motiva mi
hombría,
mi mejor mirada que hace
que mis manos
calladas de estrofas y
palabras
hagan una realidad de un
sueño,
que apabulló el tiempo
y la distancia.

Ruben Mangiagli
©2016



Aire.


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Me envuelves, te siento,
sos aire
en mi interior,

en mi piel una brisa que
me tiñe
con un adiós.

Aun mis manos pueden
tocarte
sin acariciarte,

un tacto invisible que
solo
puedo ver yo.

Sos niebla y rocío, un
poco
de lluvia

que me empapa y sin
embargo
hay sol,

una presencia ausente
la historia
de un amor,

un beso húmedo que
nunca
sucedió.

Ruben Mangiagli

©2016

Una calle.


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Quizá haya una calle infinita
eterna, larga,
y en cada esquina sí estás 
o no,

con veredas de años que en
las baldosas
hablan de nos entre rayuelas
de amor,

en los cordones escrita una
historia de
desencuentros, esperas
y dolor

pero del otro lado algo como
lo contrario,
ese abrazo que te rompe
las manos

lleno de caricias que cuentan
de lo bueno
que todavía queda entre
los dos,

pero si, pero no,
hola y adiós,

calle sin nombre de lunas y
algún sol,
con gatos, girasoles y una
vida sin vos.


Ruben Mangiagli
©2016

Viernes noche en un bar.


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–¿Cómo era?–preguntó.
–Hay mujeres para las que no alcanzan ni mil palabras- respondí

RM