Cuando.


.

Cuando la vida me venga a buscar,
aquí estaré esperándola, preparado

pronto para disfrutar, no estaré por
ahí distraído pensando en lo que he
tenido o en lo que nunca sucederá.

Entre tanto navegare entre sonrisas
de mi hijos que aprendieron a amar,
o abrazado con un amigo en un bar
jugando a sentirnos los mas guapos
eligiendo a alguna mujer del lugar.

Recordare el sabor de los mejores
besos que me supieron dar, un par
de piernas donde mi alma deje sin
querer queriendo enredar, caricias
que adeudo y sabre por fin pagar.

Y si alguna vez quise tanto que me
dolió al despertar, bien por mi que
me supe jugar, a nadie le negué mi
amor si lo supieron ganar, así que
copa nueva y de un trago otra vez

comenzar, con las manos desatadas
y los pies descalzos para caminar, y
si la soledad me muerde la espalda
ya no importa, he aprendido que si,
siempre se puede volver a empezar.


Ruben Mangiagli.




Reflejo.


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Me he reflejado en tantas miradas
que casi ya no sé quien soy, difuso

me busco y no me encuentro, así
como un camino que muere ante
el mar, siento que todo lo inmenso
es muy pequeño.

Mis dedos ya no son parte de mis
manos, pues cuando pueden solo
escriben tu nombre , como si eso
pudiera quitarte de mi mente, con
la memoria de un ciego perdiendo
cada trazo.

Sigo siendo yo, es cierto, porque
para mi bien o para mi mal sigo
existiendo, y reaprendo los días
sin ti, huérfano de sentimientos e
inventado cada latido de corazón
sin tiempo.

No es mi vida lo mismo sin ti y
eso lo entiendo, aunque la luna
siga siendo la misma ya no puedo
verla sin tu cielo, la noche lleva
ahora mi nombre que muere en
el sol nuevo.

Pero quiero que sepas que sigo
intacto, aunque mi imagen ya no
veo, porque los besos que me haz
dado, se quedaron míos, y los que
yo te debo los perdiste, y no los
encontraras de nuevo.



Ruben Mangiagli



Poder llorar.


.

Si pudiera llorar, que las lagrimas
dejen de ser lluvia que va por mi
se detendrá.

Si el dolor pudiera expresar por
mas mal me haga, si mis manos
dejaran de pensarte quizá podría
volver a soñar.

No es que el dolor me ahorque,
ni que me como las entrañas, es
aun peor, porque se hace carne
sin huesos.

No te extraño a vos, añoro si lo
que fue nuestro, y ese vació se
hace eterno en mis largas noches
sin recuerdos.

A quien decirle te quiero sino te
tengo, como dibujar una sonrisa
si estoy completo de tristeza que
no tiene dueño?

Tal vez con el tiempo pueda y
quizá comenzar de nuevo, pero
hoy te echo de menos, estoy sin
alma y sin duelo.





Ruben Mangiagli.




Despertar.


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Creía que todo estaba descubierto, que los caminos
nuevos eran los de siempre, viejos recorridos que
otros caminaban pero para mi eran ineditos.

Que no buscaría la novedad cuando pasan los años,
que ya nada podía sorprenderme en una noche con
los ojos bien abiertos.

Y te tenia tan cerca que casi no te veo, mezclada en
mi memoria y mi presente, y por ver que no veía el
sol de tu mirada de cielo.

Fue cuando sentí podía reflejarme de nuevo, sentir
que mi imagen no era la de un hombre gastado por
el dolor y el tiempo.

Sonreí, con la sonrisa de un niño que descubre todo
lo nuevo, y me quede escribiendo la buena nueva que
es verdad que todo lo puedo.



Ruben Mangiagli



Si.


.

Si vomito todas mis palabras en un verso no es que te quise
mucho, o que aun te quiero, solo son palabras que hoy escribo
para poder seguir cuerdo.

Si me inundo en mi sentimiento es porque naufrague en tus besos,
en el meridiano de un deseo contenido durante tanto, tanto tiempo,
mudo de recuerdos.

Si el amor no hizo carne y la carne fue devorada por el fuego, es
que jugamos hasta caer en nuestro propio infierno, reino de todas
las ausencias y el silencio

Si hoy no te cuento todo lo que siento, no es porque no pueda ni
quiera hacerlo, es que mi alma ya no tiene duelo, simplemente se
murió en un adiós y un te quiero.


Ruben Mangiagli.




Perder.


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Necesito perder todas la veces que sea necesario,
aprender a hacerlo para que no duela, hacer una

suerte de caminos de fracasos,  donde el asfalto
se gaste hasta que la tierra sea blanda como barro.

Que no  se me olvide lo v ivido y  entender que
una duda siempre lo será, aunque se disfrace de
orgullo, aunque mis palabras lastimen y no haya
solución para cambiarlo, intentarlo o remediarlo.

No puedo entender los cambios tan pronto, sentir
que todo lo que hice se me escapa de las manos en
un suspiro eterno sin tiempo, sin lugar, ni sabiendo
la pregunta adecuada hay veces que ya no acierto.

Me puede este sentimiento, de estatico sin fin de
recuerdos de cosas que no vivimos, me confunde
y me revela hacia lo negro , donde por perder por
perder, hasta el sabor de tus besos voy perdiendo.


Ruben Mangiagli.




Perdido.


.

Es difícil hacer el camino, sea de barro o sea de vidrios,
caminar descalzo sobre cristales invisibles que cortan
como el filo de papel, que no deja cicatriz alguna, pero

duele, desangra y finalmente te detiene.

Determinar el norte, sin ya ver la estrellas, sin que la
luna sea luna, esperar que aparezca en un cielo de
nubes de tinieblas y que te llueva con gusto a sal de
laguna muerta, estéril y yerma.

Ser un errante sin rumbo en busca de la señal que no
es buena, negación plausible para que la verdad duela
en la mínima expresión del desconcierto de las ideas,
melancolia perdida en forma de letras.

Perderme en mi mismo sin haberte encontrado, y en
la noche pensar que no fue en vano, que las culpas no
son de nadie, sabiendo son de ambos, luz y sombra
en una pared ciega de espanto.


Ruben Mangiagli.


Lluvia de Valencia.


.

Mirando por la ventana fumo y te espero
imaginando besos, momentos de entrega
y sosiego, memorias de cosas que pasaron
por mi, y que no sucedieron pero juro que
las toqué casi con los dedos.

Llueve sobre la ciudad que se va apagando,
las luces se encienden como guirnaldas que
anuncian la buena nueva que nadie comenta
solo vos y yo sabemos que el amor hará en
breve su esperada entrega.

Espacios que fueron vencidos por el tiempo,
tiempo derrotado por solo nuestro esfuerzo,
porque para los amantes que están lejos los
días pasan lentos, en la agonía de la sabana
que cubre un solo cuerpo.

Pero los tiempos que nos llovió tanto ahora
ya están pasando, y tu luna sera la miá, y la
noche compartida tendrá el sentido de ser
solo nuestra, y se perderá entre suspiros ,
y caricias devueltas.

Llueve sobre Valencia, no importa, nuestro
amor sabe de ausencias.


Ruben Mangiagli



Nada dificil.


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Me he dado cuenta que no es difícil lo que se quiere,
que los resúmenes no sirven de prólogos, que las
historias que forman el libro de mi vida fueron y son
vividas de un principio a un fin.

No quiero mucho de vos, sábelo, lo que me das es
tanto que que mi cuerpo se abre en dos al tenerte,
me alcanza con entender como me quieres, y que
me quieras porque si.

Que los naufragios de mis manos en tu espalda se
repitan cada noche y que tu sonrisa de la mañana
tenga el sabor de tu beso desprolijo, urgente, que
conozco y reconozco.

No necesito mucho para ser feliz, porque en vos y
en mi están todos nuestros todos, esos que juegan
entre ellos y de los cuales somos los únicos dueños,
irresponsables, pero dignos.

No te quedes conmigo toda la vida, prefiero que
te quedes hoy, ahora, porque es fácil amarte sin
promesas, que al final son nada , porque quererte
es esperar que mañana estés en mi cama.


Ruben Mangiagli.


Quererte.


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Quererte por quererte, porque sí,
por puro antojo de pasarlo bien,
sin principio ni fin,
quererte vestida y desnuda para mi,
aunque tengas los pies fríos,
aunque a veces no me afeite por capricho,
quererte en un desayuno de tazas vaciás
una mañana de risas de febrero,
quererte también en diciembre y darte
un beso robado o prepotente,
quererte en invierno o en verano
con otoños intercalados en
septiembres de amores paganos,
quererte por más llueva o nieve,
porque quererte amor mio es
quererte siempre, en un instante eterno
que se disfrace de presente.


Ruben Mangiagli.



Magia.


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Abres, cierras, te adueñas,
entro, salgo, me entrego,

me quedo, te quedas,
enredados sin remedio.


Hundido en tu cuerpo,
cansado, satisfecho,

cubierta de mis brazos,
me besas, te abrazo.

Sabana santa como sudario,
testigo único de pecados,

intimidad de dos, juegos
sexo, sudor, tabaco.

Cierras, abres de nuevo
te entregas, me adueño.

Yo pongo la varita y vos
la magia, y que salte el

conejo sobre tu espalda.


Ruben Mangiagli



Nexo.


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Momento de placer, unión de cuerpos,
amalgama de sentidos, suspiros y
gemidos,
sexo.

Instantes de comunión, donde yo soy

vos, y vos yo, y los dos solo uno y la
suma da dos,
nexo.

Besos húmedos, lenguas calladas que
están cansadas, sudor en las sabanas,

narcótico vértigo,
anexo.

Sexo, nexo, anexo, tres instantes,
tres momentos, y en el meridiano
de tu cuerpo, al fin yo
muero.


Ruben Mangiagli.



Inocencia.


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De pequeño creía que podía ver duendes y hadas,
que si caminaba entre las plantas allí habitaban,
que las mariposas batían sus alas al ritmo que
ellas marcaban, entre nubes que tenían formas
de las cosas que yo amaba y que todo era eterno,
infinito y cierto.

Creía que la orfandad no existía, que mi mundo
de maravillas todo lo podía, que la amistad era
lo mas importante, que la armonía entre el tu y
el todos era universal, y que los juegos eran el
mejor invento de la humanidad, pero crecí y al
final ya nada era igual.

El bosque de las montañas pasó a ser una jungla
de cemento y metal, los senderos de tierra y
verde pasto se convirtieron en asfaltos que el
agua no deja pasar, el cielo empezó a tener las
nubes de tempestad, me olvide de como jugar,
de conjugar el verbo amar.

Y un día con mis hijos de pronto todo volvía
atrás, las fantasías que tanto quería las tuve
que reinventar, para que el mundo real que hay
en verdad se les demore en llegar, les enseñe a
jugar, caminar en vez de andar, y ellos a mi
de nuevo los verbos a conjugar.

Pero el tiempo pasa, como pasa el viento y
lluvia se seca en un cristal, y los seres mágicos
que me solían habitar de nuevo se escaparon
a no se que lugar, y olvide de como jugar, de
que los sueños se pueden hacer realidad, y me
quede solo, cubierto con mi soledad.

Ruben Mangiagli



Poemario.


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Mi poemario para tí esta vacío, no tiene escritos
ni poemas que se hielan en cada pagina como
en los libros jamas leídos.

No hay sentimientos que contar, ni nada nuevo,
ni nada inedito, y menos aun tiene dibujos que
ilustren las hojas, ni cuentos.

Quizá te resulte extraño que te escriba esto, que
se aleja de una carta de amor, y se acerca mucho
mas a un delirio de sueños.

Pero se perfectamente lo que están escribiendo
mis manos, no están disociadas de mi corazón y
siguen siendo parte de mi cuerpo.

Es que mi mejor poema eres tú, que eres dueña
de mi amor y mis deseos, y todo lo demás que
he escrito querida mía...

son solo prosas que intentaron ser a veces versos.





Anexo de sentimientos.


.

No quiero decirte cuanto te quiero,
eso es muy fácil
hacerlo, es como
ver llover cubierto por un techo.


Voy hablarte de lo que siento, de
las vertebras y
espinas que nacieron
en mi cuerpo agotado por el tiempo.

De como mi boca dejó escapar el
aliento cuando

los besos no fueron
besos , sino tan solo pasatiempos.

O de mis manos que escribieron en
pergaminos viejos

palabras que se perdían
con los primeros vientos.

Y no digo que no haya disfrutado o
sufrido en los

amores que hoy me son tan
extraños y tan lejanos,

que no escribieron historias en mi
memoria,
 amores que he
sentido y sin embargo los
devoró el pasado.

Es verdad que viví noches quebrado

para que negarlo,
donde el surco de mi espalda
se doblaba de espanto.

Tan solo quiero cerrar los ojos,
que
mi cuerpo exprese
lo que siento, un trozo
de tiempo que se vuelve eterno

en el espasmo de mi sexo, y en ese
instante sagrado,

si, decirte
te amo con los labios apretados.

Todo un camino aprendido que hoy
me pone en tus manos,

duro como una piedra,
suave como flor de mayo.


Ruben Mangiagli








Darte.


.

No puedo contarte mi vida,

hay cosas intimas, perdidas que

no quiero encontrar, lagrimas

negadas por ser más fuerte para

nada, silencios que fueron y no,

gritos de esperanzas cerradas.



Tampoco ni siquiera darte un

solo día del tiempo que en mi

ya es pasado, además importa

nada la historia no compartida,

es como querer armar algo que

no existe, palabras perdidas.



En cambio, y eso por seguro

puedo darte cada minuto de

mi hoy, cada pensamiento y el

sentimiento presente, ese que

me hace mejor, más bueno, que

agota mi dolor y mi veneno.



Y no prometer ningún futuro,

porque en esa no me la juego,

prefiero, y ya me conoces, el

momento, que perpetua todo el

amor, y se hace infinito en los

en los besos teñidos de sexo.


Ruben Mangiagli



Doble infinito.


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El deseo está en tu piel y

amor es la esencia de tu alma,

tu espalda camino que lleva mi destino

donde tus besos no tienen estación,

en el andar del tiempo tu vida  es la miá

donde no hay horas ni días,

y ya no hay razón para ponerle nombre

a las cosas, porque todas llevan el tuyo,

como mis letras que se impregnan de vos

en cada palabra, en cada suspiro,

en la permanencia de todo el cielo es

azul como un rió, la luna brilla de continuo

y la lluvia de otoño refresca mis sentidos,

cuando la historia no cuenta el futuro, y el

hoy es continuo presente, es ahí

cuando te amo, sin distancia, sin espacios

solo dos infinitos unidos, que se

encontraron por diferentes caminos.


Ruben Mangiagli




Buscandote.


.

Te he buscado donde el mar hace esquina,


entre olas y la costa, en el cielo y la tierra.


No sabia como hacerlo, ni por donde ir


para empezar, actué como pude, haciendo


del tiempo un amigo que al pasar los


días se convirtió en mi peor enemigo.





En las letras de los libros que no decían


nada de ti, pero hablaban de mi, buscando


un sinónimo del verbo amar, para poder


así disimular ante todos mi infelicidad,


pero sin poder engañarme ya más, el


espejo mostraba mi alma sin respirar.





En los agujeros de mi vida, en los pasos


dados en los túneles donde yo sin saber


me he perdido, entre los miedos de no


ser nadie creyéndome todo, ser profeta


mundano, de copas y cigarros, que se


extraviaba en un bar de sueños lejanos.





También te busqué en cada sonrisa que


cruzaba, aunque muchas fueran falsas y


el colmillo que se veía mordía mi garganta


en la idea podía desangrarme, pero a mi


ni un gota me quedaba, toda fue vertida,


derramada en la ruta vaciá de la nada.





Y cuando todo era gris, y la lluvia era


de barro que ensuciaba, apareciste sin


buscarte, y ya no me importó ser alguien


porque mi identidad estaba sellada, lleva


tu nombre, tu luz, tu firma sagrada, por


fin descanso, te toca ser la mas amada.



Ruben Mangiagli




Los amantes.


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Ya no hablaran de  mi los tilos de enero,

sus hojas de otoño

caerán en la hojarasca

de olvidos, como los pasos en la veredas

de baldosas que no dejaron huellas en la

noches que caminamos abrazados, donde

me dijiste te quiero, donde te dije te amo.



Tampoco las farolas iluminaran los besos

callados, furtivos y  mezclados en el sabor

amargo de no saberte miá, de no ser yo el

que te espera, café en mano, cuando el día

termina y en casa los

cuerpos se encuentran al

final de la jornada en la cama compartida.



Es verdad que tú tampoco tendrás lo que yo

te daba, eso de sentirte

 mujer única, las más

amada pero es así el destino de los amantes,

nunca se llega a nada, por mas sudor que se

derrame entre las sabanas, el tiempo no es

de ellos, y toda la ausencia se tiñe de nada.



Al final cuando este momento llega, el del

del adiós mas temido,

es mejor jamás mirar

para atrás y ver que nunca nos tuvimos, y

aunque mi vida ya no tenga sentido, mejor

no llorar porque te he perdido, sonrió pues

aun queda el sabor de los labios divididos.


Ruben Mangiagli




Orfandad.


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Estaba la niña mirando por el cristal,
la luna no sabe decirle si esa noche
lloverá, pero ella no quiere preguntar
por la lluvia, sus dudas, sus deseos y
su pesar es si por fin alguien vendrá
por ella, si alguien la buscará.


Miraba la niña por la ventana, sin
ver mas allá, su imaginación volaba
y la situaba en un hogar, junto a una
tasa de leche caliente, a su lado su
mamá, que la había buscado, llorado
hasta el dolor de desesperar.



Y la niña ya no pudo mirar, lagrimas
corrían por su mejilla, lagrimas de sal
que mojaban lo que añoraba y nunca
tuvo jamas, ese abrazo de quien te
quiere y no te dejara, y que un gato ya
no sea su única realidad.



Ruben Mangiagli.