La historia de Flora y Gatomate XLIV


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Tempestad.


Días tormentosos para Flora que se queda estática en una terraza ajena, perdida y desganada, viendo como la ropa colgada se orea; no quiere ni puede dar un paso, para atrás ni para adelante, no quiere comer ni dormir, ni escuchar a su Gato amante.
Él la observa y la escucha, aún en su silencio inquietante, la aconseja, la lame, le susurra maullidos en la oreja y se enoja porque ella está encerrada, en su mundo de gatos con culpa, de existir, de ser, de equivocarse.
Pero como una paradoja, de esas que parecen sin sentido, de pronto ella fija sus puplias en su Gato; por fin lo ve, lo siente y vuelve a ser ella; como en una sinfonía de instrumentos finamente afinados, lo ama con la fuerza impetuosa de la tormenta que pasa y deja como resabio, olor a tierra mojada y amaneceres de un mismo amor y de una nueva etapa.


V.D.




La historia de Flora y Gatomate. XLIII


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Dos en Uno


Gato era arisco, dice, en una vida anterior a ésta a veces se estaba quieto, otras vagaba por las medianeras con muchas ha jugado, pero de otras maneras; nunca tan cerca. Flora se le arrima y le ronronea y él la mira de reojo midiendo la distancia entre su bigote y ella hubo tiempos de veda, de castigo por ser tan terca pero nada es eterno, piensa mientras la mira tan embelesada, enamorada, hambrienta.
Gato es serio y pensante, necesita premisas para ver si la premia con una lata de finos manjares o con el simple placer de su presencia.
Tiembla y se entrega cuando lo lame, tierna.
En esta vida te quiero conmigo muy pegada, mi Flora mimosa y eterna.

V.D.



Buenos Aires, vos.


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Cuantas ciudades he caminado,
admirado,
he pisado el pasado,
reinos, batallas, palacios.
puentes y arcos,

Tantas palabras he escuchado
en idiomas que
jamás he hablado,
era sentir Babel en
mis manos.

Café con diferentes gustos y el
licor típico con
gente murmurando,
gritando o solos
y callados.

Pero en ninguno lado estabas
y eso que te he buscado
en cada rincón,
cada avenida, en
cada empedrado,

Nunca puedo encontrar tus ojos
en una mirada de
un extraño aunque
solo sea por un
milagro,

ni tampoco mi historia que de
tan larga se podría
escribir en tan solo
media cuadra de
mi barrio.

Nos debemos besos en la plaza,
miradas abrazados,
nos debemos Buenos Aires
juntos y todo el amor
que guardamos.




Ruben Mangiagli

© 2013




Mis poemas.


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Y tuve que sacar todos mis poemas,
a costa de quedarme mudo
ante tu belleza,

y te hablé de como la luna a pesar
de estar sola todas las estrellas
quieren ser como ella,

de como el Sol tarda en esconderse
en las tardes de verano
para verla un rato.

Te conté de mis manos que querían
hacer un dibujo por debajo de
tu escote con tus pecas y

que mi mirada se perdió en tus ojos
de verde tierra y dejé de ser
nube para ser niebla y

poder rodearte mientras caminabas
una mañana de girasoles en
alguna primavera.

Que yo no era de ninguna época y
me quedé en la Edad Media entre
tu falda y tus piernas.

Y la única verdad era que me moría
por comerte esa boca de
princesa,

que no había verso que pudiera con
ella porque tus labios querida mía,
son la literatura entera.




Ruben Mangiagli

© 2013



La llave.


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He abierto todas las puertas
de mi vida,
la del placer,
la del amor sin amor,
la de la nostalgia
y el dolor,

y una a una se fueron
de a poco
cerrando, casi sin saberlo
se juntaron con
mis recuerdos
entreabiertos,

entre laberintos seguí y
seguí,
caminos que no empezaban,
no terminaban,
como si el infinito se
acabara en mis manos,
y el aire que respiraba fuera
de un color
verde azulado,

y en la mitad de una copa
una noche cualquiera
olvidé quien era yo.

Pero los cerrojos no olvidan,
no se borran,
no desaparecen,

y hoy miro tus ojos, la llave
que abre de mi lo mejor,
la llave de una pasión
que lleva tu nombre,
y me recuerda día a día
quien soy

para nunca más no cerrar
el portico de mi no
destino,
que te espera para escribir
nuestra historia
de amor.


Ruben Mangiagli.

© 2013




Uno.


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Nunca supo en que momento la había encontrado,
no podía recordar el momento exacto,
si su soledad se había terminado de un golpe
o si todo fue muy despacio,

en que parte las palabras fueron como abrazos y
los puntos dejaron de estar separados,
era como un idioma raro donde común era
escuchar todo pegado,

tequiero, le decía ella
teamo, respondía él apurado.

Sus miradas se rodeaban, no existía nada pudiera
evitarlo, los días no pasaban por sus
calendarios, el futuro era ahora, el pasado como
la memoria y los recuerdos necesarios sin
meses, sin años.

Ahora que está solo, que la eternidad lo obliga a
volver a esperarla, todo parece
se detuvo la mañana que los ojos de ella
se cerraron,

teextraño, dijo
y el silencio se quedó a su lado.


Ruben Mangiagli

© 2013




Escalera de sonrisas.


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Peldaño a peldaño va ascendiendo 
mi animo,
es que cuando sonreís
tienes ese efecto en mi,
todo va subiendo,
mi anatomía,
mi alma,
nube de sensaciones
que se instalada
en mi piel
y eres
deseo, pensamiento,
cuerpo, un arco iris
de colores,
una exposición
de cuadros
que hace de la belleza
milagro que se queda en mis manos.



Ruben Mangiagli.

© 2013




Puede que.


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Puede que al bajarte la falda 
vea entero París
y lo recuerde.

Puede que al bajar tus medias
y besar tus muslos
sienta el mismo aroma
que ahora sale del interior
de las perfumerías y creperías
de dulces con café
y leche caliente

en mis fríos y muertos paseos
invernales lejos de ti.

Puede que cancele estos
versos y detenga
todos mis viajes al desierto
de la literatura,
para solo preguntarme
como puedo amar tanto a
una mujer sin haber aprendido
a amar y
sentir que puedo ver la muerte
frente a mi mientras
le hago el amor,

sin miedos,
sin remordimientos,
sin piedad ni
olvidados recuerdos.

Y aquí detengo este poema,
tengo tantas vidas entrando en
tu vida,
tantas miradas en tu cuerpo,
que lo único que
me queda es dejar estos
versos abiertos
para que los cierres con tus
besos.



Ruben Mangiagli.

© 2013




Espinas.


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Crecen las espinas más que
la propia flor,
se hacen tallos tan profundos
que no sentimos
el dolor,

pero están.

Misteriosamente generan una
a una diferentes
raíces que se arraigan en la
piel y llegan al
corazón

sin piedad.

Lastiman como sino se
pudiera llevar
a cabo una crucifixión sin
su corona de muerte
sin perdón,

y no se olvidan.

Nos laceran el cuerpo en
formas de memorias,
de recuerdos, de vivencias
que no fueron
ni serán

nunca jamas.

Nadie las ve, crecen para
adentro y a veces,
solo a veces cuando lloramos
algunas nos caen en
la mano

y vuelven a entrar.

Te juro que daría todos mis
frutos y más
para que abandonen tu
cuerpo y así
quedármelas,

pero no puedo,

extraño destino el mio de
ser hombre árbol
donde te puedes sentar a
llorar y solo
te puedo mirar.


Ruben Mangiagli.

© 2013




Medios.


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Hagamos algo
que sea entre la mitad
de un invierno y un verano

un poco de día, otro de noche.

Que tu pensamiento sea una
hoguera que te queme
por dentro y

a mi palmo a palpo el cuerpo,

que mis manos
ardan al compás de
tus cabellos

y que pueda bajar
por tus caderas
y detenerme en la

parada de tu cintura

y nos encontremos en el medio.

Así que sueña
que te sueño, dime te
amo en un dialecto de verbos,

cuéntame un cuento porque si,
sino me lo invento
de nuevo,

y entre escritos de
color negro,
seamos solo

la viceversa de todos
y empecemos con
los orgasmos

y acabemos beso sobre besos.




Ruben Mangiagli

© 2013





Tanto tango.


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Nací en Buenos Aires 
por una parte que se llamaba Palermo,

que por esa época
era solo un barrio,
donde mi padre escucha tangos en una
vieja radio,

tantos marzo pasaron por mi vida
pero todo quedó grabado
como una herencia
de café de amigos
que siempre te dan una mano,

de cigarrillos de consuelo
que quemaban la soledad
de un amor que se espera
pero jamas llegará,

y aprendí la milonga de la vida,
la pelea que es vivir lejos
pero siempre volviendo,

como se vuelve a una mujer que huele
a lluvia de junio,
a baldosas rotas.
a farolas donde se cobran besos
sin demoras,

para escribir la melancolía de sus ojos
de verde tierra que me esperan
y me alejan de la muerte

para saber día a día que todo lo que se
quiere, siempre,
siempre se puede.



Ruben Mangiagli.

© 2013



A tu lado.


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Sabes que estoy, aunque no esté
que habito tus lugares
y te encuentro

que mis manos te tocan aun si
no te veo,

que te siento,
te cuido,
te protejo,

ante todo el mundo si puedo o
ante vos misma cuando
sos entre

otras cosas tu peor enemiga.

No estas sola, ya no, te rodea
mi mundo en un
abrazo

aunque mis brazos te extrañen
y mis ojos no te vean
añorando,

no hay distancia,
no hay espacios,

ni el tiempo puede conmigo si
me necesitas, lo prometo
lo firmo,

y te lo subrayo.

No estas sola, porque mi amor
es tan grande

que lo puedes palpar en
cualquier lado.


Ruben Mangiagli






Destino.


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Jugamos a ser destino sabiendo podíamos escribirlo, una tarde cualquiera
entre libros que leíamos, imaginando lo que aun no habíamos escrito.
Atentamente aprendimos lo que en realidad sabíamos, que estábamos ahí
para intuirnos, pacientes e impacientes seguros e indecisos.
En un tiempo que no era el nuestro y que aun así unía los hilos, un comentario, unas palabras y solo una mirada que no olvidaríamos.
La misma que tenemos hoy cansada de un viaje que no habíamos elegido, pero todo debe suceder, estaba escrito en todas partes aunque no lo veíamos, un te quiero en un pared de ladrillos, un te espero en un boleto de colectivo, una hoja de otoño que sobrevivió al olvido, y marcado en un calendario de junio de un año que no sabíamos, y todo lo que nos habianos perdido nos los dijimos en un saludo.
Hola Victoria te acordas de mi?,
Te conocí una tarde mientras escribíamos.
Y lo que lo demás llaman destino nosotros ya lo teníamos en nuestra manos como las letras de un libro que todos quieren leer y solo nosotros supimos.



RM

© 2013



Redundancia.


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Dimos todo por entregado
como si hubiéramos vivido mil vidas juntos,

nos quedamos inmóviles
en la repetición de un programa mal hecho,

contentos en la misma
escena que ensayamos y no aprendimos ni

una sola vez.

Hicimos de la rutina
una discusión simple que nos renueva y gasta,

y ahora perdí mi
voz, mudo con un nudo en la garganta que me

ata y me quedo
en la redundancia de un te amo que no alcanza,

no encuentro las
palabras en esta coreografía que es tan cruel y

no se que hacer,

en esta montaña rusa
plana que nos da nauseas y no podemos escapar,

sin pasión abrazados
a tanta soledad de uno que un día fue de los dos.

No me puedo quedar no me
puedo ir, todo esta mal que hasta nos parece bien

fingir que el amor
eterno se muere y que nadie nos mira ni nos ve.




Ruben Mangiagli.

© 2013




Beso.


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Siento el aire en mi boca que traspasa la tenue frontera invisible de los labios, una brisa de memorias nuevas, de vivencias de antaño.

Es un beso un acto del destino involuntario?

Puede ser, borra a otros, se hace carne e instinto, es el sobreviviente del amor de la noche pasada, el preludio del ocaso que promete vientos renovados, tiene el sabor amargo del último minuto de sexo y la dulzura de lo inesperado, tu nombre grabado, la postdata de un te quiero que nunca se escribió en ningún lado, quizá algunos crean que un beso es solo eso, pero no, para cada uno tiene diferente significado, hola, adiós, un te espero, te amo, pero para mi solo es un misterio que no quiero revelarlo, que guarda el secreto de este amor oscuro, que es tan duro que si no te tengo todo se rompe en mil pedazos.



RM
© 2013




Tempestades.


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No hay tempestades eternas en la vida,
ni tormentas perfectas,
la lluvia que tanto te moja
un día se seca,

siempre hay un faro, una luz, algo que
te salva si sosobras
en las tinieblas, una isla
con arenas,

las manos de quienes te quieren, de los
que no te dejan,
vigías que cuidan de las rocas
a tus pequeñas velas,

y sigues navegando aunque te cuesta y
arrias las banderas del dolor
y colocas una con una
tibia y una calavera,

y aprendes a robarle a la vida sin tener
que rendir cuentas,
y por un amor te la juegas aunque
sientas la muerte de cerca.


Ruben Mangiagli

© 2013




Memoria.


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Sabes puedo memorizar tus formas
con solo verte un instante
entre las sombras que se funden
entre mi pasado y mi presente,

escribir sobre tu cuerpo,
de la distancia exacta que hay entre
tus senos a los suspiros de mi
boca que son deseos,

de tus piernas que son las tijeras que
cortan las figuras nuevas
de mis antiguos pecados que
había olvidado.

Hablarle a tus manos y que suelten
entre mis silabas las caricias
que encierran de
tanto esperarnos,

contar de tus caderas firmes y de tu
vientre plano, de tu sexo
donde olvido el abismo
de mis años,

de tus pies que llevaban la promesa
de seguir cada uno de
mis pasos y de tu mirada
donde descanso.

Cómo tu lengua es digna rival contra
mis labios, de tus uñas rojas que
hacen surcos en mi espalda
en el preludio del orgasmo,

y que en realidad mi tinta no serian
letras en este poema que jamas
hubiera escrito si esta noche
estarías a mi lado.


Ruben Mangiagli.






Si todo.


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Si todo fuera fácil estarías aquí
pegada, miraría tus ojos de verde tierra
y me perdería
en ellos como en un laberinto
que no entiendo,

tomaría tu mano y las haría
de a una letras de un nuevo abecedario.

Si todo fuera difícil no estarías en
mi, entre miles nos hubierámos cruzado
sin vernos,

todo seria pasado sin presentes
que se visten de verbos impensados que
hoy inventamos.

Vaso medio vacío ,vaso medio lleno.

En un trago de whisky te espero
y te quiero, te siento en cada abrazo que
nos debemos,

y acepto el juego contando cada
minuto de tiempo que estamos lejos pero
nos acerca a ese momento
que se resume con besos

Puta vida que no te tengo,
bendita que te encuentro.

Y entre primaveras y otoños
sin saberlo creamos una estación que no
sabe de calendarios ni espacios,

un lugar donde
cada noche nos vemos y entendemos que
el amor es un hilo que nace
inesperado
y nos ata en un mágico milagro.


Ruben Mangiagli





Sin vos.


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No pretendo que el día termine igual
que cuando estás,
sería presumir que no te necesito, que
todo es similar,

y no es así.

Te diría que me sobra tiempo, que mi
reloj va para atrás,
que la noche no se justifica sin vos y
te siento más,

te añoro, te pienso

porque en definitiva sos el resumen
de lo único
que mis manos saben sumar cuando
me queda restar,

tabaco, café, soledad

que no sé parece en nada a estar en
un silencio
donde tu risa retumba en intervalos
de espiral.

No, no es igual.

Un día sin vos, es algo que mi vida
se lleva sin preguntar
si aprendí a extrañarte aunque estés
en mi sangre,

en mi alma,

en mi cuerpo, si puedo hacer con tu
imagen las letras
que te hechan de menos en las puntas
de mis dedos

y no se saben expresar.



Ruben Mangiagli

© 2013



Enunciado.


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Cómo una flor que nació en invierno,
una estrella con nombre,
ella me espera en casa,

siento que llego al lugar que no debí
partir, que este comienzo
es mi final,

que mis manos por fin saben que se
pueden justificar sin
explicar,

que el milagro de su juventud hace
en mi que el tiempo no
importe ya.

Me sabe mirar, puede ver mi historia
sin adivinar, intuye
sin preguntar,

y mis gustos pueden descansar en su
piel que entiende
mi voluntad,

que la debilidad de su cuerpo copia
mi fortaleza para
amar,

la noche es inmensa si me recorre y
y el amanecer una
incógnita

que no tiene enunciados, es instante
infinito resumido en
deseos,

la amo, la siento, la entiendo, es mía
y lo sabe aun sin
saberlo.


Ruben Mangiagli

©2013