Te quiero.


.

Te quiero porque te quiero, de

la manera única que sé, estés presente o estes lejos.



Con mis manos abiertas dispuestas para abrazarte,

cuidarte,  y que sean caricias de amante.



En caída libre o cuando

planeas en tus sueños y vas cayendo en espiral.



Donde tu sonrisa se hace risa, y tus labios forman

el corazón de mis días.



En tu sexo reconocido por el mio,

en el encaje perfecto de los vértices de los cuerpos.



Cuando duermes, cuando callas y me dices todo

con tan solo una mirada.



En tus celos que me cuidan de otras y de mi, y el mundo

sea de dos, y siga así.



Te quiero como puedo

de la mejor manera y las demás en juegos te las invento.



En la libertad de elegirnos,  y en el sincero perfecto orgullo
de sentirnos y sabernos nuestros.


Ruben Mangiagli



Soledad partida.


.

Soledad de uno nacida de dos,

que parte al medio un corazón,

y simulada crear dos, para ser

mas fuerte y aguantar el desamor.



Éxtasis de pertenecer a la noche

profunda, donde mirar hace que

los ojos duelan, y la memoria se

disuelva  como carne  muerta.



Invisibilidad ante otros, ser ya

nadie, para ser ninguno, paria

que nunca tuvo nada, o lo  tuvo

todo y ahora es vacía esperanza.



Seguir en la inercia de los huesos

rotos, costillas sin coraza  y  el

cuerpo sin sensación de auras,

ser solo humano sin tener alma.



Y tu imagen en todos los lados,

en rincones que desconocía tú

habitabas, castigo  de  perderte

por orgullo y quedar sin palabras.



Soledad nacida de este último

adiós, donde te doy la espalda

por amor, para no sentir el más

temido sentimiento,  tu dolor.



Ruben Mangiagli.



Querés?


.

Querés mimos?, querés amor?

Mira mis manos, mirá donde estoy.

Querés lujuria?, querés pasión?

Siente mi piel, se funde con vos.


Y si querés otra cosa mejor, bésame

porque después mi amor, después

los cuerpos ya no nos pertenecerán,

seran solo uno, hecho por los dos.



Ruben Mangiagli.







Estoy.


.

Los días que vos caminas por la cornisa

yo estoy, mas allá de la altura

mas allá del dolor.



Los días en que sonreís y muero por vos

yo estoy, me siento vivo

y soy mi propio Dios.



Las noches donde tus miedos no te dejan

dormir, sin que lo sepas estoy

te cuido con sueños de amor.



Las noches donde los cuerpos se desean

por supuesto que estoy,

soy tu orgasmo y tu pasión.



Cuando te atenaza el presente, la soledad

y la Fe se pierde, igual estoy e

invento una plegaria de dos.



Y cuando ya no quieras que este, me voy

pero quedaré en tu memoria como

el hombre que más te amó.


Ruben Mangiagli









200 días.


.

Me quedé con ganas de saber como es

el viento cuando tú lo tocas, si el sol

brilla más si despiertas a la mañana a

mi lado, y si la luna se pondrá celosa.



Perder por perder perdí todo lo que no

vivimos, y sin embargo gané porque

contigo re-aprendí el amor, entre cafés

de medianoches y alguna canción.





Amor de hombre que me hizo sentir

como un niño que todo lo descubre,

que se sorprende al ver lo que nunca

vio, deseando tocar lo que no se tocó.



Doscientos días juntos, alguna noche

de pasión, un te quiero en cada rato

compartido, un adiós que uno dijo y

el otro repitió, y el dolor que quedo



en un verso inconcluso que escribimos

una noche tu y yo, como preludio de

un final , de una espera, de un cuento

que creíamos era la historia del amor.



Ruben Mangiagli



Dejame...


.

Déjame que manche tu cuerpo con mi ser,

que mi esencia de hombre sea el fin del

principio de otro capitulo, donde mezclar

los suspiros con las caricias, el éxtasis y

la agonía corporal infinita.



Quiero caer sobre ti, agotado, renovado,

dueño de la muerte de mis sentidos en el

renacimiento tardío de mis sentimientos,

que las manos que transmitieron juegos,

sean ahora futuro pasado.



Que los besos renueven el encuentro y

las lenguas ávidas de sabores extremos

mezclen el tuyo con el mio, el nuestro,

y las miradas de ojos cerrados sean solo

parte de los desvelos.



Comenzar a recorrer tu pecho, con todo

lo que tengo,y que mi piel se aprenda la

tuya fusionando los cuerpos, al compás

del unisono movimiento de caderas, y

te invada de nuevo.



Y si llegamos al milagro del tercero, las

sonrisas dejen los labios libres para el

cigarro del festejo, una vez más pudimos

alejarnos de la muerte, muriendo entre

orgasmos y deseos.



Ruben Mangiagli










En el espejo.


.

Los momentos se apilaron en los rincones,

llenos de polvos cubiertos de dolores,

quedaron quietos suspendidos en peldaños

que no llevan hacia arriba ni hacia abajo.



Como papeles que serán pasto de fuego,

prestos a ser quemados a borrar cada

uno de los recuerdos, para que la ceniza

leve, se la lleve el viento a un lugar lejos.



Y ahí, cuando ya nada quede, podre decir

frente a mi mismo, ya no te quiero, y los

espejos me devolverán mi imagen, y mis

manos dejaran de vivir sin sentimientos.



Era necesario que pasara todo esto, para

que ya no existas, para dejar de ahogarte

en cada noche de invierno en una copa de

licor, de sabor amargo, con gusto a viejo.



No quiero que me pidas nada, bien sabes

que perdiste ese derecho, pero yo aun

tengo letras para hacerlo, prefiero ser lo

que he sido, y no ser ya parte del infierno.



Ruben Mangiagli.


Entrega


.

Dejarte hilos de saliva en la espalda

casi invisibles,

como rocío de amor,

y que en cada parte lleve en el medio

una palabra de nexo

que solo vos y yo conocemos,

entre beso y beso

que el alfabeto frió e ignorante en

letras pueda formar esa palabra,

en el espacio del deseo anhelado

en la espera del tiempo sin tiempos

en destinos jamas escritos que se

 juntaron para ser solo un adverbio

de tiempo, ahora.

También darte otras cosas que

soñaste y algunas inimaginables que

en tus brazos podrían revelarse en los

silencios después del amor consumado

y así y solo así, poder decir en el mudo

nudo que une mi piel con mis huesos,

te quiero

más allá de un momento, más acá de

los inservibles pretéritos.



Ruben Mangiagli

Distancias.


.


Cuando la realidad te duele y te hace feliz


es que amas a alguien que no está, que a


veces puedes imaginar tocar, a quien das


un beso en el aire antes de irte a descansar.





Sin embargo no discutes lo que sientes, y


a veces por más cruel que pueda ser, eres


el mas afortunado en tu mundo, puedes y


quieres amar, aun sin abrazar, sin acariciar.





Y tu mente te va haciendo los recuerdos


que serán futuros al poder llegar al final,


a ese lugar donde quieres estar y no puedes


sabiendo que tienes que esperar y esperar.





Desespera la soledad de dos que no van


a dormir en la misma cama, el café de la


mañana que sabe añoranzas, el diario que


cuenta entre lineas del amor que no esta.





Sigues aunque el cuerpo te pese, y las


manos vaciás llenas de tactos adeudados,


se pierdan en los bolsillos, entre monedas


para una llamada que acerca y aleja más.





Es un prueba cuando toca amar así, que


solo puedes superar cuando tu corazón y


tu alma sienten, que a ella le pasa igual,


que te espera, en tu casa, y no entiendes





otra vida sin sus ojos que te puedan mirar


tan cerca de los tuyos, que sientes su aire


al respirar, y ese beso mil veces adeudado


por fin...por fin toca tus labios de verdad.


Ruben Mangiagli

Ya sabes como te quiero.


.

Mujer, ya sabes como te quiero,

pero no te pertenezco al escribir

un verso, ni cuando invado de

placer tu cuerpo, y los deseos se

alteran en mis manos que van

desde tus pies a tus cabellos.



Tampoco soy tuyo cuando sin

saberlo me sumerjo sin querer

en mis pensamientos, donde mi

mente juega con las palabras y

las imagines son solo vacíos de

profundos agujeros negros.



Ni siquiera cuando te extraño y

mi interior se cubre de añoranzas

aprendidas en las noches de no

tenerte y aun así te tengo, en la

extraña tela de hilos de plata que

nos unen en cielos e infiernos..



Mi piel me limita, los abrazos y

los besos que te rosan, expresan

mi amor, eso es cierto, pero solo

sé que soy tuyo, cuando mi alma

se funde con la tuya, entonces

todo yo soy vos sin las fronteras



que rodean los cuerpos, esencia

sin tiempos, donde te reconozco

en una mañana de invierno y te

aprendo en la linea temporal que

concluye al decirte que te quiero,

susurrandotelo en tus senos.



Ruben Mangiagli.


Escalera de palabras.


.


Leer un poema en voz baja

        para que mi alma

grite las ganas y los silencios

      entre cada palabra

sean el nexo en cada suspiro

      cuando te extraño

y te siento, escalera de frases

      que recorre todo

mi cuerpo, para ser sentimiento

      en un día, donde la

distancia duele y yo reescribo

      los versos con mis

manos que buscan tu cuerpo e

     imaginando te toco

puedo añorarte un poco menos

     y termino creyendo

que la tierra nos separa y que

     nos encontraremos si

subimos al cielo,olvidando los

     los peldaños sabiendo

que los miedos son solo miedos.


Ruben Mangiagli




No me digas que no.


.


No me digas que no puedo amarte como lo hago,

por más que mis huesos estén cansados, y mis

manos escriban versos gastados, que fueron y

vinieron de amores pasados, pero donde cada

palabra es nueva en su significado, como lo es

cada día que pasa desde que te tengo a mi lado.



Cree en el aire que hay en mí, entre mis costillas,

coraza que me protege de todos y de todo, pero

que no lo hace de mi mismo, y mis peligros son

tantos que a veces te dañan en los espacios donde

me cierro a calicanto, por ese miedo a perder la

paz que tardó en llegar a mí a lo largo de los años.



Permíteme ser yo mismo, sin pretender cambios

porque así tendrás lo mejor, lo inédito y todo lo

que he aprendido en pretéritos pasados, el sol es

sol aunque no podamos mirarlo y la luna siempre

estará aunque no la veamos en los días diáfanos,

soy luz y sombra, arte y desgano, rezo y pecado.



Y aunque te hablen de prontuarios y condenas de

mis amores de antaño, dame el crédito que tengo

y que me he ganado, cuando te contuve y cuide

en tus peores noches de apremios, y te ofrecí mis

manos sin pedirte nada a cambio, porque sabes

que soy sincero cuando resumo todo en un abrazo.


Ruben Mangiagli


Déjame quererte.


.


Dejame quererte como te quiero,

de la manera imperfecta que lo

hago cuando me olvido de decir

un te amo en los días donde los

desencuentros vencen a la noche

de placer de sabanas y desvelos.



Cuando la espera del primer beso

quiere ser recuerdo y no un deseo

que nace desde el alma, del cuerpo

que necesita no saberse huérfano

de sabores que se mezclan para ser

memoria de sentidos descubiertos.



En la marea que rige mi sangre, en

el vació lleno de tu nombre, que es

el norte de mis sueños, el Grial que

no es santo, pero es nuestro, donde

la Fe se mezcla con el miedo, y mi

verano hace distinto a tu invierno.



Dejame quererte porque me quieres

sin tener que darlo todo, dejando el

tiempo para crear nuevos versos, y

así casi sin quererlo entiendas lo que

siento cuando te digo te quiero, más

allá de un te amo, cerca de un deseo.



Ruben Mangiagli


Desfile negro.


.

Caminé por el desfile oscuro, entre almas desconocidas,

que murmuraban, ahí va quien nos guiara, él conoce los

caminos hacia el abismo, porque camina por los bordes

del precipicio con todos los miedos que fueron perdidos.



En la absoluta soledad de la ignorancia del peligro, mi

cuerpo ya si alma desafió lo profundo de los vacios , y

nada tuve que temer porque yo la había ofrecido, en los

pergaminos que firmé a cambio de desconocer el destino.


Todo lo negro fue blanco, porque al final daba mismo

perder todo en un instante, terminando la agonía sin fin

de buscarme para encontrarte, sabiendo que era quien

te había perdido, entre todos, entre nadie, en el vació.



Los fuegos fatuos bañaron mi piel desteñida, y mis ojos

únicos archivos de tu memoria, te vieron por ultima vez

entre los vivos, y ahora con la eternidad de testigo, y el

tiempo detenido, descanso, amándote en los espacios ,



de mi mundo sin sonidos, hueco de la nada , lleno de tu

olvido, como castigo divino merecido, me arrodillo y

te invoco ángel caído, ya tienes mi alma, ahora te pido

consume mi cuerpo, antes perdóname haberla perdido.



Ruben Mangiagli


Si pudiera decirte.


.

Si pudiera decirte como te amo,

pero en todos lo sentidos que los

sin sentidos a veces no permiten.



Si hasta a veces morir por ti me

resulta tan poco, un acto efímero

que no diría nada de mi amor.



Contarte que estas en mi, completa

sin fisuras ni grietas, en mis manos,

en mis huesos cansados y gastados,



en los tatuajes de mi alma que

cuentan mi historia sin tí, y sin

mí en los días perdidos de la vida.



Quizá decirte que te amo, resulta

poco o demasiado, no lo se, el amor

no se mide jamas en los espacios.


Ruben Mangiagli


Imaginando.


.

Puedo imaginar lo momentos que no estas,

rellenar mi mente con cuadros inventados,

que son la sumatorias de anhelos esperados,

donde tú y yo solamente nos disfrutamos.



Entre memorias del pasado que son presentes

porque ese débito estaba pendiente, como el

día sabe esperar que la noche termine, así yo

pacientemente espero tus brazos abrazados.



Además en mi psicodelia de colores que

solo conocemos nosotros, puede verte bajar

en un tobogán de arco iris, con tu sonrisa de

sol, que espera mi boca para tener su ocaso.



Rayuela de cuadros numéricos donde vamos

tomados de la mano, saltando, gritando para

ir de la tierra al cielo en cada paso, al igual

que en las noches de cuerpos entrelazados.



Te echo de menos en mis días , en mi piel,

en mi ojos cansados, y mis manos que no te

tocan, en el aire dibujan tus formas, para no

extrañarte tanto, para esperarte imaginando.


Ruben Mangiagli


Mis miedos.


.

Mis miedos se unen en la mitad de mi alma

al borde de mi abismo, al borde de mi esperanza.



En los silencios de los golpes que se acumulan

en mi espalda, lejos de tus ojos, cerca de mi nada.



Entre luces que me ciegan la mirada, donde no

ver a veces y solo a veces es como una gracia.



Tormentas interiores donde mi ojos se niegan

a llover lagrimas, donde mi voz también calla.



Aun así sigo adelante, enfrentado a la temida

nada, donde solo soy una copia de mí opaca.



Y en el borde de ese abismo te espero, tal vez

demos juntos un paso atrás, quizá caigamos al



vació, y descubriremos si estar juntos es lo

mismo que ver el cielo desde el infierno.




Ruben Mangiagli


Pensandote.


.

Le pregunté a la noche por ti

como si ella tuviera replicas

en la creencia que en su tenue

oscuridad hubiera respuestas.



Te busqué entre las estrellas,

en las formas que dibujan en

nebulosas parecidas a letras,

y forme tu nombre con ellas.



Acorté las distancias entre los

temidos infinitos, con tanta y

tanta precisión, y sin quererlo

respire el placer de tu aliento.



Entre fórmulas matemáticas y

extraños conjuros esotéricos,

me impregné de tu alma y por

eso soy dueño de tus desvelos.



Y agotado de tanto esfuerzo,

en todas las lineas que mezclan

mi pensamiento, fuiste presente

y el espacio murió y todas las



distancias fueron ceros, como

anillos eternos encadenaron mi

amor a tu cuerpo formando las

memorias de todos los tiempos.


Ruben Mangiagli

Espacios interminables.


.

Necesito ver tu rostro, descansar en tus ojos,

que la espiral de caída libre se detenga, y

que todo vuelva a su lugar.



Que los puertos, todos, absolutamente todos

lleven tu nombre y que los siete mares sepan

siempre terminan en ti.



Tanto espacio que no se acorta duele y el

tiempo lo alarga aun más, necesito aunque

sea una suerte de viaje astral.



Bien sabes que estas en mi, y yo quisiera

quedarme en ti, para que los cuerpos que

están separados, se unan en un aura,



y las almas que tanto se buscaron, se fundan

en el abrazo esperado, sin tiempo, distancias

y se esfume el espacio.



Si pudiera aprender a no extrañarte tanto,

el mundo seria un lugar mas amable, y las

personas no serian todos extraños.



Te busco en todas partes, hoy te necesito a

mi lado, sin urgencia de hombre, solamente

con mi corazón en la mano.



Ruben Mangiagli.


Extraño día.


.

Me siento desnudo, en pleno verano

el frió se adueño del aire y el calor.

No me queda piel para gastar, ni un

cuerpo que maltratar, frente a mi y

solos los dos, mi destino y yo.



Un minuto puede cambiar la vida,

y la vida puede cambiar en un minuto,

si lo que pasó iba a pasar y estaba escrito

si eso es el destino, me revelo, y no

lo quiero, y aun mudo grito.



Si todo lo que siento nada pudo

cambiar, sigo sintiendo, a pesar que

nada cambie, yo sé que cada instante

cambia en mi, y me sirve para seguir

peleando entre los miedos.



No puedo caminar con mi alma entre

los vivos, y no quiero ser un cuerpo

entre los muertos, eclipso los pájaros

de mal agüero, me visto con lo puedo

y sigo aun maltrecho y herido.



La moneda cayó de canto, mejor,

porque no he elegido ni cara ni cruz,

cuando la suerte pateo mi espalda yo

le ofrecí mi pecho, y la muy cobarde

huyo de a pie y espantada.



Y si esta pintado de negro, lo cambio

a blanco, y en el lienzo estirado pongo

el color de tus ojos, que al fin y al

cabo, en este día tan raro, es lo que

me saca adelante para seguir andando.


Ruben Mangiagli