La puerta


.


A veces ignoramos que al otro lado de una puerta, sólo a unos cuantos pasos de la sala de estar, hay un mundo distinto que nos parece ajeno. Un mundo poblado por seres diferentes, que se buscan los unos a los otros, que se emparejaban, que se agrupaban, que comparten la felicidad y la desdicha, las decepciones, los anhelos, las frustraciones, las expectativas cumplidas o no. 
La vida.
A veces todo es tan simple como abrir una puerta para atrevernos a sentir estamos vivos.



Nunca desistas de un sueño.


.

Busca la fuerza para realizarlo,
por más todo te diga que no,
el mundo esté en tu contra,
Siempre es más fácil rendirse,
olvidar,
descansar y abandonar.
Si deseas algo, si amas a alguien,
si sigues buscando algo,
sigue, sigue y sigue

Sólo trata de ver las señales que te lleven a él.


La soledad.


.

Existen personas que nacen aparentemente sanas pero que han sido marcadas con una enfermedad incurable que en una etapa de su vida desarrollarán. 
Y hagan lo que hagan, la padecerán de forma inexorable.
La mayoría de nosotros sufriremos enfermedades en algún momento , aunque de un modo leve, como un catarro del que nos recuperamos en unos días.
La diferencia es que en el caso de algunos hay una enfermedad, que desde el momento en que se manifiesta, durará el resto de nuestras vida, que aunque pocos puedan verla , no tiene cura alguna:

La soledad.

Recuerdos.


.

Los recuerdos son muertos a los que nos encadenamos con la esperanza de que no nos abandonen nunca, porque en el fondo deseamos creer que nos harán compañía. Y tenemos tanto miedo al olvido que no nos damos cuenta de que, vayamos donde vayamos, deberemos cargar con ellos porque ya no tienen vida. Sé que es jodido de aceptar, pero hay duelos de memorias duraran toda la vida.


206.


.

Por ahí la libertad solo sea eso, poder elegir de lo que quieres ser preso.

204.


.

Nada hay tan oportuno como arrepentirse del arrepentimiento.

203.


.

No dejes que caiga en el olvido que, por un momento fugaz, hubo un reino resplandeciente llamado Camelot.

202.


.

No jode la vida 
ni joden los recuerdos. 
Joden las personas.


Curiosidad.


.

Es curioso. 
A veces 
uno no puede querer más a alguien 
precisamente por haberlo querido tanto.


201.


.

La verdadera valentía consiste en lo siguiente: subraya el error y sigue escribiendo.


En mí.


.


Tengo este rayo de luz en mi estomago, agrio, seco, que ilumina este vacío en mí . Puedo ver paredes, muros, murallas que me cortan la respiración. Retumba un te quiero que no puedes oír. Sacude mis huesos hasta tener la sensación se quiebran, pero sigo extrañamente de pie, un latido al revés, una palabra atragantada que no escupe dolor se queda en mi boca. Se parece a tu nombre que casi no recuerdo de tanto pronunciarlo, y no llueve ni hay sol, solo siento esa luz y no tengo idea de cómo puedo estar tan perdido en mi interior.


Mariposas en los ojos.


.


El aleteo de una mariposa en Vietnam puede causar un terremoto al otro lado del mundo. 
El casi imperceptible pestañeo de sus ojos era la causa del fin del desastre de los míos.


Solo la Luna.


.


Nos habíamos pasado la vida gravitando como dos planetas solitarios, pero nada pudo evitar que nos encontráramos hasta que solo quedó de nosotros la Luna.

RM


Realidad.


.


Caminando por el lado ciego,
clavado en un pared,
mientras la noche roba lo que ya no está 
sigo cayendo a través de ventanas sin cristal,


el suelo resbala de izquierda a derecha
y no puedo recoger los pedazos
de mi mismo y las manos
me buscan pero mi cuerpo
es el de un desconocido
que me resulta algo familiar,

mientras mis fantasmas me rodean y con
una reverencia me susurran,

bienvenido a donde te debes quedar,
la casa del mar frente al nunca jamás,

ya eres una marea de olvidos,
de recuerdos desordenos sin ningún lugar,
ese hombre sin nombre que nadie
quiere recordar.

Me quedo quieto, pero sigues siendo lo
único que no puedo olvidar.

Ruben Mangiagli.

Poema para un no.


.


Sientes que todo se cayó,
no hay castillos de arena que no se los
lleve el mar,

de cristal no se quiebren,
de rocas no se desgasten,

qué más da si hay infierno o cielo si
todo está en ti y te habita,

nadie te puede ya juzgar.

El silencio es un acero que las miradas
no pueden pasar,

pero yo te veo igual.

Quizá estés demasiado cansada, y el
miedo te apriete hasta que
no de más,

demasiado hermosa, demasiado orgullo,

pero igual sientes que el tiempo
se va,

y los fantasmas del dolor te rodean y se
quedan a tomar el té

mientras mis manos no te pueden
abrazar,

aferrate, sostente,

no te alejes y que las lagrimas salten
aunque ya no quieras llorar.

Si puedo ayudarte a respirar todo mi
aire tendrás,

que las sombras con nombre propio
pierdan su identidad.

Déjame enseñarte la próxima señal, ya
no tienes que escapar,

si pudieras ver con mis ojos, escribir
hasta que tus manos
no sufran más,

tu corazón me volvería a amar,

déjalo, no tienes que pensar,

y que las visiones de nuestro pasado
se esfumen en espejos no las
puedan reflejar,

quiérete, quiéreme,

porque la vida es muy corta para que
no nos volvamos a encontrar.

Ruben Mangiagli
©2017

200.


.

La puerta mejor cerrada es aquella que puede dejarse abierta.

199.


.

Apostar por la esperanza ante la incertidumbre.

198.


.

La confusión es siempre un hecho positivo. Porque de la confusión algo nuevo está destinado a nacer. Del orden nunca nace nada nuevo.


El miedo.


.

Si tienes miedo de fracasar,es mejor que empieces, fracases si no hay más remedio, te vuelvas a levantar y vuelvas a empezar.
¿Y si fracasas de nuevo? Vuelve a empezar otra vez,
No es el fracaso lo que nos paraliza y nos mantiene estancados sino la renuncia a volver a empezar.
¿Qué más da que tengas miedo?
Si tienes miedo de que algo se te eche encima y te pegue un puñetazo, por lo que más quieras, afróntalo de una vez.
Deja que tu temor se te eche encima y te pegue.
De esta manera lo enfrentaras y podrás seguir adelante.
Lo vencerás.
El temor se te pasará.
En todo caso, es mejor afrontarlo directamente, sentirlo y vencerlo que seguir utilizándolo como excusa.

197.


.

Es increíble cómo el final de las cosas se parece siempre al inicio.