Para alguien, para una, para todos.


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Para los que están enamorados
y los que lo estuvieron,
Para los que quisieron mucho alguna vez
y los han querido,
Para los que todavía sueñan con el amor
y los que no pero siguen.
Para los que amaron y no fueron amados.
Para los que no están en pareja y esperan.
Para los que están en pareja y aun esperan.
Para los que tienen el corazón roto y siguen
comprando tiritas para pegarlo.
Para las mujeres que quise y las que me
quisieron a pesar de mi mismo.
Para la mujer que quiero.
El amor existe de tantas formas...y alguna
seguro es de tu ( mi) talla.

Ruben Mangiagli.

226.


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En todos los amores imposibles fui a elegirla a ella, no sé qué nos pasó, no sé qué sucedió pero no sucedió, el amor es extraño, no deseaba perder ningún segundo y los perdí todos.
Yo moriría por un puñado de besos suyos..pero no puedo,
sigo vivo.



225.


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En la vida real el amor es un sueño a párpados en el que frecuentemente uno sueña y el otro se deja soñar.

Sobreentendido.


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Hoy extraño esa nada que había entre vos y yo,
sutil y callada,
sobreentendida,
con tantas ilusiones
que todo fue muy poco,
siempre un instante,
y ahora un sinónimo de nunca
que aún a pesar de todo
todavía puede suceder,
como las estaciones cruzadas,
las promesas que no fueron,
tal esos besos con gusto a distancias
que se durmieron en desvelos.
Hoy extraño ese todo que había entre vos y yo,

te sigo queriendo,
pero no te preocupes, todo pasa, pasa todo y
el amor no muere
solo cambia.

Ruben Mangiagli.


224.


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Con la tenue luz del día nublado en la lustrada madera de cerezo de las mesas. Moviendo el ánimo de un estado a otro con tan poco esfuerzo como lo es mover piezas en un tablero de ajedrez pero sabiendo que las partidas se juegan hasta el final.

10.


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Sigo buscando
un
poema de

diez
palabras

para poder enamorarte.

RM

Instante.


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Nunca ha habido más comienzo que el que hay ahora, 
ni más juventud 
ni vejez que la que hay ahora, 
y nunca habrá más perfección que la que hay ahora,
ni más cielo ni infierno
que el que hay ahora.


223,


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Hay momentos en los que un hombre tiene que luchar y hay momentos en los que debe aceptar que ha perdido su destino, que solo un iluso seguiría insistiendo. 
Pero lo cierto es que siempre he sido un iluso.


222.


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A menudo recorro la mitad de mis labios con los dedos para sentir las cicatrices de tus besos.




Recuerdos.


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Barquito de papel
recuerdo genuino y tangible de
mi niñez

que surcaba los mares
de charcos tan bravío y valiente
como cascara de nuez,

de banderas cielo
y nubes con velas de promesas
que olvidaban el ayer.

Con mis manos te
construía para que dures para
siempre

pero eso no nunca
pudo ser, porque el siempre se
quedaba lejos

como ese jamás
que solo se cumple cuando el
amor

de una mujer que
tiene nombre de Victoria se ha
ido para no volver

y de esa infancia
hoy solo queda mi mirada triste
que naufraga

en ese recuerdo
que se hunde en el fondo de un
mar de memorias

de un niño que
se hizo hombre tan pronto que
no aprendió a perder.

Ruben Mangiagli
©2017


Manos en silencio.


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Mi silencio
grita en mis manos,
y ellas callan cuando escribo
cómo si supieran
que todas las palabras que
comenzaron jamás
terminarán en vos,
igual que el amor del desamor
o el tiempo sin reloj,
perenne, ingrávido, 
manco de verbos,
saturado de recuerdos
que nunca fueron.

Ruben Mangiagli


Ningún lugar.


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Fugaz amor eterno
que se refugia
en la difusa memoria
del que recuerda,

como si perdonar
permìtíera olvidar
lo que nos empeñamos
en no dejar,

porque quedarse
vacío es el gran temor
de los que no pueden
dejar de amar

mientras la vida se va
y los relojes
van para atrás,
hacia nunca,

para jamás,
llevándonos siempre
tarde a cualquier lado y
a ningún lugar.

Ruben Mangiagli



Réquiem.


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Amor a solas siempre, y en silencio.
Amor a todas luces imposible y no obstante resuelto a respirar.
Amor por amar esperando todo, nada, más.
Ritual y réquiem
de un hombre que ha querido mucho
pero ya no recuerda como amar y
un olvido demasiado olvido
que no puede recordar.
Redundante.
Retrogrado.
Reiterativo,
Amor solo, de un adiós no dicho,
tan impúdico
que de él nadie se atreve ya a hablar,
porque el amor muerto no muere,
pero tampoco puede revivir,
ni descansar en paz.

Ruben Mangiagli.

Sombra partida.


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Tengo la terrible sensación de un ocaso,
cómo un preludio de sinfonías
mudas encubiertas en una
noche negra,

es sentir las manos gastadas
y que las letras no formen abecedario
alguno,

la carencia de una lengua,
la expresión que se escribe por la izquierda,

un romanticismo perdido de
los poetas
en libros sin nombres
ni paginas marcadas
con lecturas viejas,

Mientras, sin darme casi cuenta, camino las
calles y no
entiendo porque mi sombra
me sigue partida
justo en el medio de las costillas

por donde mi corazón
se perdío en una
ausencia que no sabe se extravío en los
parpados cerrados de tus
ojos que ya no me esperan.

Ruben Mangiagli
©2017


Hadas y duendes.


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Puede que las hadas existan,
aunque no la podamos ver,
y que tengan algo de vos,

quiza los duende malos existan,
y no los podamos evitar,
que sean como el tiempo
dejamos escapar.

Pueden ser tantas cosas que ya
no sé que pensar,
o solamente sea que no puedo
encontrar

ninguna manera de olvidar.

Ruben Mangiagli
©2017


Lluvia sin soledad.


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Afuera la lluvia comienza de nuevo,
como si fuera un ritual,
así que no debemos llorar,
el agua siempre llega al mar,

todavía podemos soñar, cerrar
los ojos y mirar
en las horas que olvidamos
en algún lugar.

Imagina un rincón, en casa, que
puedas recordar y sientéme,

una habitación, la que quieras,
con las ventanas cerradas,
las puertas aunque tenga
llaves se podrán abrir

fingiendo la felicidad que un
día dejamos escapar.

Las historias de amor se hacen
viejas, como nosotros,
y a los amantes que no se
tuvieron el tiempo

los envejece sin pensar en
lo que hubo y no será,

no se puede evitar,

pero podemos respirar, y en
el corazón recordar un
latido que no pudimos
olvidar,

deja que nos mezclemos en
las estaciones, para que
los calendarios no tengan
nombres,

abrázame como si tus manos
pudieran hablar,
que los silencios se callen y
no puedan gritar,

todo en ese instante se puede
perdonar, y con el viento
encontrarnos

y ya no estar solos nunca más.

Ruben Mangiagli.


221.


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Todos los verdaderos hombres tuvimos una Mrs Robinson en nuestras vidas

220.


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Siempre se llega tarde a la vida de la persona que amamos.

Ella me enseño dos cosas:


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Té:

Tres minutos y medio de infusión. Más, queda agrio, meno s, queda insípido. Todos los detalles tienen siempre su importancia, me dijo, nunca lo olvides si estás conmigo.


219.


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... porque en ese espacio que llamo mi alma, si la apuñalan sangraría su nombre y aún no sé porqué...