¿Cómo?


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¿Cómo decirle ahora que solo su sonrisa me basta para volver a
recomponer los minúsculos añicos en los que se ha roto mi vida? 

¿Cómo explicarle a una mujer, que subastaría el resto de mis días al peor postor tan solo por saber lo que es dormir entre sus brazos?


Kamikazes.


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Perdimos el tiempo,
perdimos la vida y fuimos como kamikazes sin retorno
en su único vuelo,

hubiéramos podido tenerlo todo y
nos empeñamos en no tener nada,
fuimos ese viento divino
que nunca sopló,
como poniente y levante,
como la flor de un bonsai que no nace,
creímos que eramos eternos,
pero nunca hubo paraíso,
jamás tocamos el cielo.
y los besos se quedaron sin dueños,
sin nombres
y
ni un solo recuerdo.


Ruben Mangiagli

La necesidad de mis ojos.


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Necesito golpearme el pecho hoy,
con un soplo de viento o una viga de acero,

escuchar si en mi interior hay ecos
en este vacío continuo y persistente que siento,

aunque mi corazón esté roto y
no haya solución,

partir al medio la coraza de tu olvido y
sentir que sigo vivo,

aunque sea por un rato, por vos, por mi o por lo
que fuimos

para que tu sonrisa se desate
de la mueca de la mía,

y que mis manos ya no te escriban
ni toquen tu recuerdo,

para poder cerrar los ojos aunque ya no despierte
ni te sueñe cuando respiro.

Ruben Mangiagli
©2017


Flores.


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Doce flores en un balcón
y ninguna habla de amor,

tres con pétalos de dolor,

nueve sin un rayo de sol,

pero escondida en
un rincón

hay otra que espera algo,

puede que sea que

que el viento traiga otra
vez tu nombre,

como si supiera que mis
manos

ya no lo pueden escribir
en un poema de amor.

Ruben Mangiagli
©2017


216.


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Permanecer siempre fiel a un antiguo amor es a veces el secreto de toda una vida.

Si para de llover.


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No se debe molestar cuando el amor ha terminado por uno. Hay que conseguir que te olviden, hacerse muy pequeño para no precipitar la caída. Esperar a que el otro te olvide, que no recuerde lo que tiene que reprocharte. Esperar que vuelva a ti, una vez pasada la tormenta, si es que para de llover.

215.


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¿Fue la vida o fuimos nosotros, que no quisimos ser?
Qué importa… Lo cierto es que nuestro amor fue tan grande, que darlo todo por ella se quedó corto. Quizás por eso nunca le di nada. Contradictorio, ¿verdad?

La leyenda del hilo rojo.


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Siempre he pensado que hay una serie de personas con las que vamos encontrándonos vida tras vida. Y si miramos atentamente, sabremos reconocerlas. Son esas con las que nos sentimos extrañamente cómodos, con las que podemos ser nosotros mismos en todo nuestro esplendor, a pesar de lo que esto puede significar. Son esas personas a las que no querríamos perder por nada del mundo y con las que, a pesar de que la vida nos lleve por diferentes caminos, siempre nos une un hilo imperceptible e inquebrantable. La leyenda del hilo rojo.
Espero volver a encontrarte en otra vida Victoria.


Té.


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Ella me enseño dos cosas:
Té:
Tres minutos y medio de infusión. Más, queda agrio, menos, queda insípido. Todos los detalles tienen siempre su importancia, me dijo, nunca lo olvides si estás conmigo.

Por ahí, vos.


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Escribo por si uno de los cientos de fantasmas del pasado que vagan ahí, alrededor de mi vida, que son  como espectros extraviados, esperando teclear la combinación exacta de letras y en una poesía resucite uno por un instante, esperando que seas vos.

Sin un adiós.


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Y así, sin darme casi cuenta cuando subí a ese avión hace tantos años, las veredas y los tilos, los recuerdos, los amigos, la lluvia, la humedad y la vida que había sido mía se contrajo, Buenos Aires desapareció dentro de mí mismo en busca de un refugio y yo le dejé mi última sombra, la ciudad siguió igual y nadie vio lo que había ocurrido.


Humo y café, aire.


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Puede que el café y la melancolía , el humo del cigarro, este calor sofocante que parece ser eterno, pero hay algo más, subyacente, que limita entre lo asfixiante del aire y lo cansado de mi corazón, aunque no es exactamente eso. Tardé un buen rato en comprender de dónde provenía este olor: es el pasado. Pensamientos e ilusiones, esperanzas y heridas, una mezcla que fermenta lentamente en el aire viciado, incapaz de disiparse por completo.
Hoy me duele tu recuerdo, pero no sé exactamente que parte de él es.



Decirlo.


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Quiero decirte algo que quiero,
que te quiero,
y no está mal decirlo,

por cierto,

algunas cosas no cambian por
más los calendarios
sigan avanzando.

Te quiero, y no se me caen las
medias ni los pantalones
al decirlo,

no soy menos hombre, tampoco
más,

solo un tipo sincero, que no se
guarda un sentimiento,

por mucho aun me quieras
por si no me quieras nada,

te quiero, y no hay nada, ni nadie
pueda cambiar eso.

¿ cuanto ?
No lo sé.

¿ hasta cuando ?
Tampoco.

Te quiero hoy, aunque duela o no,
con una sonrisa, sin rencor

como quiere el sol a la luna,
el mar a la arena,
la luz a las tinieblas,

te quiero como solo sé quererte yo,

con todo lo que tengo y

con toda mi alma inundada de tantas
esperas que no saben
del tiempo,

y que solo viven por amor.

Ruben Mangiagli
©2017


Calle vacía.


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Todo lo que he amado un día se fue,
mi padre que tanto sufrió,

mi madre sin podernos decir adiós,

mis hijos a su nuevo hogar,

mi infancia y mi juventud,

Los Beatles ya no cruzarán por Abbey Road,
tampoco yo,

mis recuerdos que nadie recordará y
esta continua soledad,

que es lo que me queda entre palabras de más
en una canción vieja

que escucho mientras escribo cuando
quiero recordar.

Todo lo que amaba se ha ido y no sé
en que cajón buscar

algo que no pueda olvidar y seguir
aunque sea por curiosidad,

a ver si te vuelvo a cruzar por algún
lugar,

todo se ha ido, incluso vos hoy tampoco estás.

Ruben Mangiagli
©2017

214.


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Y sí , aun le habló a ella. En un poema tras otro. Sobre lo conocido y lo que ignoro, la verdad y el sufrimiento, el amor y el deseo.


Flores.


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Doce flores en un balcón
y ninguna habla de amor,

tres con pétalos de dolor,

nueve sin un rayo de sol,

pero escondida en
un rincón

hay otra que espera algo,

puede que sea que

que el viento traiga otra
vez tu nombre,

como si supiera que mis
manos

ya no lo pueden escribir
en un poema de amor.

Ruben Mangiagli
©2017







Y tu ausencia.


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Este silencio que no se va,
como si la perpetuidad se tenga que ejecutar
implacable, así como la
misma soledad,
sin motivos ni piedad.

De nuevo, es como si las palabras estuvieran
atrapadas,
enterradas bajo antiguos temores
y vidas pasadas, como
huesos de un antiguo
funeral,

sin tierra, ni ceremonias
que alguien necesite recortar, solo se hace
respiración,
que aprieta mis costillas, que
disuelve mi corazón,

y tu ausencia

que es la sombra de lo que un día fui yo, como
un viejo poema que fue escrito
vacío de palabras,
lleno de dolor.

Ruben Mangiagli
©2017


Lo relativo del tiempo.


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¿Quieres entender qué es un año de vida? 
Pregúntaselo a un estudiante que acaba de suspender el examen de fin de curso. 
¿Un mes de vida? 
Díselo a una mujer que acaba de traer al mundo un niño prematuro y espera que salga de la incubadora para estrecharlo entre sus brazos sano y salvo.
¿Una semana?
Que te lo cuente un hombre que trabaja en una fábrica o en una mina para mantener a su familia.
¿Un día?
Pregúntale a una persona claustrofóbica encerrada en un ascensor averiado.
¿ Una hora?
Pregúntale a una madre en un atasco que no llega a buscar a su hijo al colegio.
¿ Un minuto ?
Pregúntale a una persona enamorada que espera una respuesta de a quien quiere.
¿Un segundo?
Mira la expresión de un hombre que acaba de salvarse de una accidente de coche.
¿una milésima de segundo?
Pregúntale a un atleta que acaba de ganar medalla de plata en los Juegos Olímpicos, en vez de medalla de oro para la que lleva toda la vida entrenándose.

¿ Y un siglo?
Pregúntamelo a mí, simple, el tiempo mío que gastaría en volver a encontrarla

La vida es mágica y la importancia relativa del tiempo también.
Creo en ello.




A mi hijo.


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Feliz cumpleaños Marcos,
aunque yo no sea el padre perfecto
y vos sí el hijo que siempre
quise tener,
aunque opinemos diferente
y que las visiones no sean iguales,
es tu tiempo, tu época,
tu vida por delante y el ocaso de la
mía,
y así debe ser,

Sangre de mi sangre, alma de mi alma,
fe de mi no fe,
de a hombre a hombre
sos mi orgullo, mi mejor legado,
el último de una estirpe,
el primero que siempre llegará,

te quiero y un mucho más,

que los cumplas muy feliz hijo,
y que la honestidad y la sabiduría
sigan siempre a tu lado,
vayas donde vayas o te quedes
para siempre en el mismo lugar.


Ruben Mangiagli

Todas las cosas.


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Ahora me doy cuenta de todas las cosas que antes ignoraba, el vacío que me rodea desde que te marchaste se hace más y más grande. A menudo, cuando la soledad puede con mis días, contemplo fotos de Buenos Aires, con la viva impresión de que vos estás en alguna parte. Y así ha sido durante todo este tiempo, aunque ya no pudiéramos vernos ni oírnos
Desde el día que dejaste de estar en mi vida no he dejado de leer, ni de imaginar lugares donde poder encontrarte, o donde hallar algún modo de comprender. Y a medida que la vida ha ido pasando sus páginas, me he dado cuenta de que la posibilidad de entender lo que pasó se alejaba de mí, como en aquellas pesadillas donde cada paso hacia delante te hace retroceder.