Archive for 2017

Poema en la noche de mi corazón.


.


Que la poesía no me traicione, 

que no me descubra hasta dejarme
desnuda el alma,
la boca sin besos, mis manos sin palabras.

Que pueda escribir lo que siento,
de lo que tengo y carezco,
con todo lo que he perdido
en cada verso,

de vos sin miedos, sin recuerdos,
con el corazón lleno de tinta
que manche mis dedos,

de girasoles y gatos,
de tus pasos que corren por mi abrazo,

que todos los besos que te
debo se hagan párrafos que puedan
leer tus labios,

y si llega el día que deje de escribir que
sea porque te hiciste
poesía

en la mirada de tus ojos diciéndome:
nunca dejé  amarte,


todavía te sigo esperando.

Ruben Mangiagli.
©2017



Una frase para Victoria.


.


Nuestro universo estaba hecho de palabras a destiempo. Carecía de presente, también de futuro.

RM


Con tan poco.


.


Así,
en algunas palabras,
con pocas estrofas,

yo
todavía siento que
entre tu boca y la mía,

con
todo en contra, sin un
pronóstico cierto que

aun
es posible lo nuestro.

Ruben Mangiagli
©2017


Las similitudes del revés.


.


Se cerraran los acantilados,
el mar será un lago,
el sol saldrá del revés
al atardecer,

la luna ya no será lo que es,
el refugio de los
que aun están enamorados,

la lluvia abrirá nuevos
caminos,
y la sal ya no habitará
lagrimas para
olvidar,

y aun así mi corazón latera
tu nombre,

amarte para siempre quizá
sea esto,

un segundo en la eternidad,

mil cambios que vendrán,

una espera del nunca jamas,

un día cualquiera más otro
más

pintado con mucho tiempo,
barnizado con mi
soledad.

Ruben Mangiagli
©2017


Cuando te mires.


.


Recuerda que no quieres recordarme
cuando pienses en mí,
en el momento cierres los ojos y no
tengas otros sueños y
la realidad sean esos besos que son
dados por tus labios
a otra boca, ni mi aliento podrás en
mil años rememorar,
y cuando te mires al espejo, eso si
fíjate lo que ves,
una mujer que aun me ama, aunque
no vuelva a decirlo jamás.

Ruben Mangiagli
©2017



Aún creo.


.



Todavía creo que en algún bosque
hay hadas,

y que una tiene tu cara,
que los duendes me esconden las palabras
no me atrevo a pronunciar,
en la magia que todo lo puede y más,
que el verbo amar conjuga nombres
jamás puedes olvidar,
y cuando cierro los ojos, después, veré un
amanecer inédito,
de sol, estrellas y una luna que crece
hasta que mis manos la
puedan tocar,
sí, todavía creo
que algún día en esta vida,
cuando desespere de tanto esperar,
volverás.

Ruben Mangiagli
©2017







Alma.


.


Me pregunto donde habita el alma,
la mía, la tuya, la de un
mundo
que a pesar de todo perdura,

si solo es algo imaginamos para
pensar que todo lo que
tocamos
no es vano,

si mis manos a veces la hace
tangible cuando
escribo,
en un caricia inocente o en la

que despierta mis sentidos,

si mi mirada la refleja como esas
veces intuí verla
en tus ojos
en una sonrisa, con tus lagrimas,

en el silencio que hoy cubren tus
palabras,

si hay un cielo que la espera
o un infierno para quemarla,

o si tiene algún valor y puedo
venderla
a cambio de ver solo un instante
más tu mirada.

Ruben Mangiagli
©2107


Aire.


.


Ella deslizaba sus dedos sobre las teclas del piano como buscando una nota entre el Fa y el Sol, una que le pueda cantar con su voz.
Él mientras escribía un poema con tinta de besos sobre su espalda,
con palabras que pudieran separar el tiempo del dolor, juntar la distancia con el amor.
Y en un solo instante que solo ellos recordaran, sus almas sin manos se abrazaron para no volver a separarse jamás, y todo el aire fue de los dos porque no necesitan nada más que un suspiro para volver a soñar.

RM


La caída de los lados.


.


Y caí
despacio, lento, rápido,

un instante,
un minuto, días, años,

la eternidad,
efímera pasó de largo.

Mi mano derecha casi
tocó un lado,

miré de
cerca el desamor, la

venganza,
el odio y el engaño,

Mi mano izquierda, esa
no uso,

que no sabe
escribir ni de caricias y

de tactos
que siempre olvidamos,

desesperada
sostuvo al amor, la vida,

la esperanza aun
de las letras sangrando,

y el sinfín
del final acabó cuando

comprendí
que todos tenemos esa

opción de
elegir donde aferrarnos.

Ruben Mangiagli
©2017

Quiza


.


de uno mismo


.

Cuando nos miramos en los reflejos de los espejos o en otras visiones y no nos reconocemos en los ojos, es porque en ellos es donde anida ese miedo a dejarse de reconocer, a haber perdido algún eslabón de la propia existencia, el miedo es lo que une el yo de ahora con los de antes, un ansia de pesquisa que imprime al rostro la expresión más incondicional, esa necesidad de averiguar porque no podemos vernos sin sentir que algo perdimos y que por más intentemos, deseemos, ya no está, esa certeza que solo unos ojos pueden calmar nuestra mirada y el temor a no volverlos a encontrar jamás.

Quemar después de escribir.


.


Aun te quiero,
te espero,
te extraño,
te anhelo,

todavía te sueño,
te deseo,
te perdono,
te amo,

pero también todo
lo contrario,

y quemo este escrito
para que no
queden

registros de palabras
que saben a
lunes

de mierda y hastío.

Ruben Mangiagli
©2017


Pasos en el tiempo.


.


Camino por la calle abandonada
de los sueños, los que fueron
los que nunca serán,

donde siempre son las doce
de la noche o de la
mañana

porque me da igual,

un lunes que es jueves, la tarde
es para olvidar la noche
de un

invierno enquistado en lo que
alguna vez quizá fue una
primavera,

una estación sin nombre de
esas no quiere recordar
ningún hombre

con las paredes llenas de las
esquirlas de las memorias
que se esquivan,

niños y ancianos que son las
piedras que pisan mi
pies

levantan sombras para que
sientan por ultima vez
lo que es vivir

sin posibilidad de volver,

y las lagrimas se hacen lluvia
que sentirás un día de algún
atardecer

para que me puedas mirar,

pero la imagen de mi rostro
y mis manos no las
veras

porque están desapareciendo
en este camino de sueños
no supimos realizar,

y lo que no escribimos escrito está,

cuando llegue a casa, tarde
o temprano ya ninguno
de los dos estará.

Ruben Mangiagli
©2017



192.


.

No debería escribir con un vaso de whisky casi vacío y casi lleno de recuerdos.

El instante de tus ojos.


.



Y en un momento te perdiste
en otros mundos
entre quien sabe que estrellas,

como un cometa de palabras
errantes en un libro

que cruza algunas de mis paginas

a veces eterna, otras lo que dura
menos de un instante,

tal si solo fueras la mirada de tus
ojos marrones
que cuando miran

detienen la belleza y todo se
para, las flores, las calles,
el campo,

la ciudad llena de invisibles
habitantes,

hasta mi pulso que ignora que
mi corazón todavía
late

y mis manos que desean al menos
una vez acariciarte.

Ruben Mangiagli
©2017

El tiempo de las miradas.


.

El tiempo es como una persona. Hay que respetarlo y saber valorarlo. Cada persona necesita su tiempo y hay tiempos que piden la presencia de otras personas.


La vigía.


.


Espero a los cinco ángeles de 
Avalon en una sola,
espero a la luz de Oriente,

una letra de justicia
en mis manos
que sea un nacimiento de mi
voz,

a las manzanas del valle contienen
las semillas de la felicidad
para que crezcan en mi boca,

el paso de un gigante que aplaste
mis recuerdos,

una sirvienta, una reina, una mujer
que me entienda,

y que haga de mi locura la suya,
para poder quererla.



Ruben Mangiagli.


191.


.

Hay que tener una buena memoria para saber aquellas cosas que conviene no recordar.


A solas.


.

Algún día te vas a encontrar a solas contigo mismo, ese puede ser un día feliz o un adelanto del infierno, y tu vida ya no será la misma, día a día caminamos hacia ese fin, sabiéndolo o no, pero llegará y hay que estar preparado.

190.


.

El amor habla por medio de la mirada y a veces hace poeta al más analfábeto.


189.


.

Hay personas que me mintieron tan bien que me pareció una descortesía el no creerles.


Libros.


.

Todavía me gusta buscar en los libros, subrayar lo que quiero retener, aprender, incluso lo que creo en algún momento vale repensar, encontrar ideas, inspiración. Un viaje imaginario a ningún lugar y todos los lados. La justificación de mi locura para poder escribir aunque nadie me lea.

188.


.

Escucha con los ojos, pues te pueden mentir con la boca, pero es más difícil lo hagan con el rostro.

187.


.

La madurez es saber qué camino tendrás que tomar tras unos acontecimientos que ya no te van a suceder.

186.


.

Este aire extraño, lleno de palabras y tu perfume, como si una tormenta de amor y deseos nacida en la soledad pudiera formarse solo sobre uno mismo.
RM

185


.

Hay que reconocer las propias tinieblas para intuir el camino que nos queda por recorrer.

184.


.

La poesía es la única manera con que curo mi razón.


183.


.

Y sentí que no todas las miradas juzgan, sino que hay miradas que arropan y cobijan, ojos en los que uno puede refugiarse cuando el mundo es demasiado hostil.



182.


.

Con creciente frecuencia me he preguntado, ¿qué hace la gente que no lee? 
Siempre he pensado que mientras una persona lee, no puede estar haciendo algo peor. No digo que la lectura pacifique ni disuada a los individuos, pero reitero: inmersos en el acto mismo de leer, no pueden matar ni robar. La lectura es silenciosa, contemplativa, estéticamente agradable. El espectáculo de una persona leyendo, aunque sea el manual de instrucciones para descuartizar a un bambi, tiene en sí mismo una gracia contagiosa y el mundo por un rato es más amable.


Definición.


.

Frágil (sí)
anticipación (desesperación )
briza ( de )
imaginación. ( o no )


Ángulos y rincones.


.

Tengo en mí ángulos y rincones
esquinas y laberintos
de miedo,
recuerdos apilados en
cuadernos,
algún sueño,
mil esperas,
un poema inconcluso,
un amor incompleto.


Ruben Mangiagli

181.


.

Y sí... yo te perdono todos los pecados que cometiste conmigo.

180.


.

Es tarde, pero estoy sangrando
letras por dentro,
es tarde o es solamente mi enfermizo orgullo?
muy tarde, incluso ahora que los sentimientos
parecen escabullirse para dejarme dormir.
Tan tarde , estoy cansado y no puedo dejar
de pensar,
es tarde, tan tarde, muy tarde,
pero parece nunca es demasiado tarde
para seguir extrañándote.

179.


.

A veces me pregunto por qué son la guerra y el amor de las pocas cosas que se declaran, por qué lleva una a la otra, y al otra a la una, dando la impresión de que todo amor tiende hacia su propia destrucción.

La perturbación de la ausencia.


.



No es la ligereza ni la brevedad
del cielo en invierno

lo que me perturba,

tampoco una luna menguante
como las letras

que se quedan en mis dedos,

ni siquiera un dolor propio
cercano o
ajeno,

es diferente, algo mucho más
imperceptible

que los segundos en el tiempo

tenues y austeros,

un latido impar por la izquierda
de mi lado derecho,

un suspiro atragantado como si
tuviera huesos,

el botón que le falta a una camisa,

las hojas arrancadas de
un cuento,

una puntada en un corazón que se
escapó de mi pecho,

es solo por tu ausencia que todo lo
cubre,

tan aplastante como el amor que
todavía siento.

Ruben Mangiagli

©2017

Otoño en tu vereda..


.


Se acerca tu otoño, inexorable y
tímido,

las hojas empiezan a caer como
recuerdos

que se perderán con el viento en
el tiempo,

la hojarasca cubrirá por momentos
las huellas

de los pasos nunca fueron, esos
que esperabas

y jamás llegaron,

los mismos que detuviste un día
cuando

me dijiste adiós sin ni siquiera un
movimiento de labios,

pero aún miras la vereda por si tu
deseo,

ese que no dices y ocultas en lo
más

profundo de tus anhelos,

se cumple como el más temido de
tus sueños.


Ruben Mangiagli
©2017






El tiempo, un deseo, cumplir años


.


No pasan los días,
los meses,
los años,
tampoco son las estaciones,
ni los eclipses.
la luna y los gatos,
son los paisajes, las ciudades,
las sonrisas y
las sombras,
las letras se escriben y todas
las que se quedan
en ningún lado.
sin tinta, sin sueños ganados,
extraviadas en los dedos
de la mano,
el tiempo ese concepto tan
extraño de relojes y
calendarios,
tal vez sea regido por las
personas queremos
a nuestro lado,
y por una que perdimos un
día que ya no está,
que añoramos,
y al soplar unas velas al final,
solo ella es todos los deseos
que pedimos y
esperamos.

Ruben Mangiagli.

178.


.

Nunca hay que dejar entrar a nadie, ni un solo día, a menos que esté uno dispuesto a que se quede para siempre.

Reir.


.

Una de las emociones que más me gusta es la reírme en compañía, cuando uno ha encontrado con quién y en ese instante ha decidido convertirse en incondicional de esa persona.


177.


.

Cuando te desembarazas de todo o de todos por lo que tienes miedo por fin, solo queda la persona que más temes: vos mismo.

176.


.

Había olvidado una lección importante: no mirar nunca demasiado lejos porque lo que pueda ver quizá solo sea un espejismo.

175.


.

Nos encerramos en nuestra propia prisión.Los muros son el orgullo y el miedo nuestros barrotes. La fuga es imposible .Nuestra cárcel no solo nos mantiene encerrados, sino tambíén fuera de cualquier otra persona..

174.


.

Las deudas del amor no se olvidan ni caducan, tarde o temprano se pagan irremediablemente para bien o para mal.


Mirar.


.

Mirar con los ojos cerrados, con el reloj detenido en un costado, el cielo, la tierra , los ángulos. Hacer el amor como la primera vez he amado, un beso robado, las manos jóvenes de un anciano, la última poesía para sentir que he escrito algo, la biblioteca llena de libros, mis hijos abrazándome, los pies descalzos, un trozo de un día y toda la noche para sentir estoy vivo respirando despacio.

173.


.

¿Alguien se daría cuenta si, en la calle a plena luz del día, un transeúnte no produjera sombra?
Lo mismo pasa con los recuerdos, nadie ve los que llevamos,
son fantasmas que caminan con nosotros.

172.


.

No debería escribir con un vaso de whisky casi vacío y completo de recuerdos.

En la ventana del invierno.


.

Sientes tus pies descalzos en el suelo frío cuando te levantas de la cama y vas a la ventana.
Te sirves un café, ordenas lo que vas a hacer el resto del día.
Quisieras abrazar a tu hijo, pero duerme.
Deseas abrazar a tu hija, pero ya no vive con vos.
Anhelas abrazar a una mujer que ya no está en tu vida
Tienes casi 55 años. Afuera, el día es gris, casi blanco, no se ve el sol. Te preguntas ¿Cuántas mañanas te quedan?
Se ha cerrado una puerta. Otra se ha abierto.
Has entrado en el invierno de tu vida.

La noche en mí.


.


He sentido la noche en mí,
en mis manos sin abrazos, en mi boca
seca de espantos,

sin estrellas, sin cielo, sin tierra,
tan cerrada que ni el
infierno se acercaba,

noche entre palabras,
en sangrías de sangre por educación,
en mayúsculas oscuras,

en cada oración, en los párrafos que
nacen para no morir
de dolor,

sí, la noche se hizo en mi
del color de mi ojos con el matiz de
mi vieja piel,

hasta lograr que nadie me vea, ser
invisible para todos
e inesperadamente

para vos también.

Ruben Mangiagli
©2017


171.


.

Que se paren los relojes, que se que corte el teléfono,
que se callen los pianos.
Que las nubes escriban en el cielo por fin para que
yo lo pueda entender:
Ella ya no está, se ha ido.
Era mi norte, mi sur, mi este y mi oeste,
toda mi semana y mi día de descanso,
mi mediodía, mi medianoche, mis palabras, mi oración.
Pensé, y estaba equivocado, que nuestro amor duraría siempre.
Ya no quiero las estrellas. Que las apaguen.
Que empaquen la luna y desmantelen el sol.
Que sequen el océano y barran los bosques
porque ya nada de lo que venga habrá de ser mejor.


Solo eso.


.

Solo te amé. Eso es lo que quería decir y a veces todavía te amo como solía hacerlo. Como cuando yo era especial en vez de una cruz que tienes que cargar en tu pasado. Igual que cuando las diferencias entre nosotros eran cosas buenas en vez de algo terrible. Yo te quiero de la forma en que solía ser, cuando me mirabas como si no pudieras creer que era tuyo. Como si vos fueras la más maravillosa criatura en el mundo. Al final somos como libros sin acabar que nunca sabremos el final. Bueno eso quería decir, no es mucho lo sé, pero lo tenias que saber.