Archive for 2017

206.


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Por ahí la libertad solo sea eso, poder elegir de lo que quieres ser preso.

204.


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Nada hay tan oportuno como arrepentirse del arrepentimiento.

203.


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No dejes que caiga en el olvido que, por un momento fugaz, hubo un reino resplandeciente llamado Camelot.

202.


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No jode la vida 
ni joden los recuerdos. 
Joden las personas.


Curiosidad.


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Es curioso. 
A veces 
uno no puede querer más a alguien 
precisamente por haberlo querido tanto.


201.


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La verdadera valentía consiste en lo siguiente: subraya el error y sigue escribiendo.


En mí.


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Tengo este rayo de luz en mi estomago, agrio, seco, que ilumina este vacío en mí . Puedo ver paredes, muros, murallas que me cortan la respiración. Retumba un te quiero que no puedes oír. Sacude mis huesos hasta tener la sensación se quiebran, pero sigo extrañamente de pie, un latido al revés, una palabra atragantada que no escupe dolor se queda en mi boca. Se parece a tu nombre que casi no recuerdo de tanto pronunciarlo, y no llueve ni hay sol, solo siento esa luz y no tengo idea de cómo puedo estar tan perdido en mi interior.


Mariposas en los ojos.


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El aleteo de una mariposa en Vietnam puede causar un terremoto al otro lado del mundo. 
El casi imperceptible pestañeo de sus ojos era la causa del fin del desastre de los míos.


Solo la Luna.


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Nos habíamos pasado la vida gravitando como dos planetas solitarios, pero nada pudo evitar que nos encontráramos hasta que solo quedó de nosotros la Luna.

RM


Realidad.


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Caminando por el lado ciego,
clavado en un pared,
mientras la noche roba lo que ya no está 
sigo cayendo a través de ventanas sin cristal,


el suelo resbala de izquierda a derecha
y no puedo recoger los pedazos
de mi mismo y las manos
me buscan pero mi cuerpo
es el de un desconocido
que me resulta algo familiar,

mientras mis fantasmas me rodean y con
una reverencia me susurran,

bienvenido a donde te debes quedar,
la casa del mar frente al nunca jamás,

ya eres una marea de olvidos,
de recuerdos desordenos sin ningún lugar,
ese hombre sin nombre que nadie
quiere recordar.

Me quedo quieto, pero sigues siendo lo
único que no puedo olvidar.

Ruben Mangiagli.

Poema para un no.


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Sientes que todo se cayó,
no hay castillos de arena que no se los
lleve el mar,

de cristal no se quiebren,
de rocas no se desgasten,

qué más da si hay infierno o cielo si
todo está en ti y te habita,

nadie te puede ya juzgar.

El silencio es un acero que las miradas
no pueden pasar,

pero yo te veo igual.

Quizá estés demasiado cansada, y el
miedo te apriete hasta que
no de más,

demasiado hermosa, demasiado orgullo,

pero igual sientes que el tiempo
se va,

y los fantasmas del dolor te rodean y se
quedan a tomar el té

mientras mis manos no te pueden
abrazar,

aferrate, sostente,

no te alejes y que las lagrimas salten
aunque ya no quieras llorar.

Si puedo ayudarte a respirar todo mi
aire tendrás,

que las sombras con nombre propio
pierdan su identidad.

Déjame enseñarte la próxima señal, ya
no tienes que escapar,

si pudieras ver con mis ojos, escribir
hasta que tus manos
no sufran más,

tu corazón me volvería a amar,

déjalo, no tienes que pensar,

y que las visiones de nuestro pasado
se esfumen en espejos no las
puedan reflejar,

quiérete, quiéreme,

porque la vida es muy corta para que
no nos volvamos a encontrar.

Ruben Mangiagli
©2017

200.


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La puerta mejor cerrada es aquella que puede dejarse abierta.

199.


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Apostar por la esperanza ante la incertidumbre.

198.


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La confusión es siempre un hecho positivo. Porque de la confusión algo nuevo está destinado a nacer. Del orden nunca nace nada nuevo.


El miedo.


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Si tienes miedo de fracasar,es mejor que empieces, fracases si no hay más remedio, te vuelvas a levantar y vuelvas a empezar.
¿Y si fracasas de nuevo? Vuelve a empezar otra vez,
No es el fracaso lo que nos paraliza y nos mantiene estancados sino la renuncia a volver a empezar.
¿Qué más da que tengas miedo?
Si tienes miedo de que algo se te eche encima y te pegue un puñetazo, por lo que más quieras, afróntalo de una vez.
Deja que tu temor se te eche encima y te pegue.
De esta manera lo enfrentaras y podrás seguir adelante.
Lo vencerás.
El temor se te pasará.
En todo caso, es mejor afrontarlo directamente, sentirlo y vencerlo que seguir utilizándolo como excusa.

197.


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Es increíble cómo el final de las cosas se parece siempre al inicio.

Irreconocible.


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Quien dice que la vida sigue es un idiota. No, la vida se para. El tiempo sigue su curso, pero la vida se para un montón de veces dentro de uno y se convierte en algo irreconocible. La parte más difícil es cuando te toca estar parado y esperar.

Cuando llueve en mi habitación.


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Quizá llega un momento en que todo se resquebraja y luego, poco a poco, se rompe y suceden cosas extrañas como la lluvia dentro de mi habitación o la aparición de un objeto que creía perdido y que retorna pero diferente.
Y, al final, también vos te convertiste en algo distinto, aunque de algún modo más exacto.
Ya no sos el pensamiento constante que duele, sino un hecho inesperado que me sorprende y libera, el de saber que una vez en la vida fui inmensamente feliz.


Al final.


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Al final es como si todos vamos en aviones , la vida es riesgo y caídas, nos da miedo cambiar o saltar del avión, preferimos pensar que podemos escapar a intentar algo porque si fallamos puede que no nos quede nada , así que desechamos una posibilidad real para poder aferrarnos a una esperanza, lo malo es que casi siempre la esperanza esa es una mariconada para evitar enfrentar el momento en que estamos.

Nudos y almas.


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No desates el nudo que me une a tu alma, ni borres las letras en la memoria de mis poemas, porque si quitas todas las huellas mis manos huérfanas se quedarán estancadas en tu nombre y no puedo escribir si me sueltas.


196.


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En el mundo yo sólo soy una persona más; pero anhelaba ser el mundo para una persona.


195.


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Si no se cambian los retratos de sitio, uno deja de verlos.

194.


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El tiempo. Ese es el verdadero demonio: nos atiza con el látigo para que sigamos moviéndonos cuando nos gustaría no hacer nada. Disfrutamos de una ilusión de continuidad que llamamos memoria, lo que quizás explique por qué nuestro peor miedo no es el fin de la vida, sino el fin de los recuerdos.


193.


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Llega un momento en que tenemos que olvidar quienes somos para ser solo quien nos habita.

Donde?


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Donde están los instantes de cada
día que me faltan?

Puede que en el vuelo de tu falda,
en los versos que se pierden
entre tantos desvelos
que acompañan mis
madrugadas,

quizá, si todavía me piensas puede
se marchen con vos
y alguno se haga una palabra
en un suspiro se escape
de tu alma,

o solo se conviertan en vacíos solos,
esos que no se llenan con
nada,

Donde están los instantes de cada
día que me faltan?

Por favor, si lo sabes, dímelo,

porque no entiendo si no están
cómo

las mañanas son eternas y mis noches
aún mas largas.

Ruben Mangiagli
©2017


Mediterráneo.


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El mar sigue tragando gritos
en silencio,
y el viento se hace niebla que
se será tinieblas,

tan inexorablemente como el
horizonte que jamas llegará a la tierra,

en el bao quedan flotando las
almas, los sueños,
la identidad sin visa ni documentos,

el futuro solo es un manto cual mortaja
que ya nadie reclama,

en el agua se hunden los seres que solo
conocen la desgracia,

sin orden ni argumento,
sin distinción de razas,

hombres fuertes, mujeres fértiles y los
niños huérfanos de suerte,

algunos llegarán a la playa y se harán
retratos de un horror
que se olvidarán mañana.


Ruben Mangiagli
©2017







Visiones.


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He visto los ángeles caer del cielo
sin tocar el suelo
queriendo llegar al infierno,

a los mejores escritores sucumbir
a la tentación del halago
como si la eternidad de sus
propias palabras no les alcanzara,

las calles con vagabundos ricos y
perdidos sin tener donde ir,

a los que no tenían que pedir perdón
hacerlo,
y los aborrecibles festejarlo

mientras los censores cortaban
párrafos para no ofender a
Dios,

caminar a los ignorantes como si el
desconocimiento del dolor tuviera
buen sabor,

y me he visto a mi mismo en un poema
de amor aborrecido sin razón.

A veces creo que he mirado todo lo que
hay a mi alrededor,

pero no, sigo buscando en los rincones de
las esquinas de la noche,

en libros aun no escritos, en el tiempo
que se consume con una
copa de licor,

a esa mujer que calme la locura de
de mi corazón

viejo, roto, partido en dos, con solo una

mirada de verde tierra que borre el
pasado que me atrapa

en esta melancolía de desconciertos de
cuerpos me abrazan sin amor.

Ruben Mangiagli
©2017




La esquina de la memoria


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Los restos válidos de nuestra memoria se van componiendo de recuerdos que delicadamente vamos seleccionado hasta depositarlos en esquinas que llevan nombres propios, en calles invisibles ladeadas de paisajes que conocimos, algunos con formas de rostros y cuerpos, otras de ríos, mares, montañas y ciudades o quizá algo tan simples como un sonrisa nos regalaron alguna vez y quedan grabados en fotografías intangibles hasta quedarse en la memoria; allí tampoco permanecen inmutables, continúan transformándose junto con los sentimientos que los acompañan, hasta que un día ya no es fácil distinguir la cuota de verdad que hay en ellos.


Poema en la noche de mi corazón.


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Que la poesía no me traicione, 

que no me descubra hasta dejarme
desnuda el alma,
la boca sin besos, mis manos sin palabras.

Que pueda escribir lo que siento,
de lo que tengo y carezco,
con todo lo que he perdido
en cada verso,

de vos sin miedos, sin recuerdos,
con el corazón lleno de tinta
que manche mis dedos,

de girasoles y gatos,
de tus pasos que corren por mi abrazo,

que todos los besos que te
debo se hagan párrafos que puedan
leer tus labios,

y si llega el día que deje de escribir que
sea porque te hiciste
poesía

en la mirada de tus ojos diciéndome:
nunca dejé  amarte,


todavía te sigo esperando.

Ruben Mangiagli.
©2017



Una frase para Victoria.


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Nuestro universo estaba hecho de palabras a destiempo. Carecía de presente, también de futuro.

RM


Con tan poco.


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Así,
en algunas palabras,
con pocas estrofas,

yo
todavía siento que
entre tu boca y la mía,

con
todo en contra, sin un
pronóstico cierto que

aun
es posible lo nuestro.

Ruben Mangiagli
©2017


Las similitudes del revés.


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Se cerraran los acantilados,
el mar será un lago,
el sol saldrá del revés
al atardecer,

la luna ya no será lo que es,
el refugio de los
que aun están enamorados,

la lluvia abrirá nuevos
caminos,
y la sal ya no habitará
lagrimas para
olvidar,

y aun así mi corazón latera
tu nombre,

amarte para siempre quizá
sea esto,

un segundo en la eternidad,

mil cambios que vendrán,

una espera del nunca jamas,

un día cualquiera más otro
más

pintado con mucho tiempo,
barnizado con mi
soledad.

Ruben Mangiagli
©2017


Cuando te mires.


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Recuerda que no quieres recordarme
cuando pienses en mí,
en el momento cierres los ojos y no
tengas otros sueños y
la realidad sean esos besos que son
dados por tus labios
a otra boca, ni mi aliento podrás en
mil años rememorar,
y cuando te mires al espejo, eso si
fíjate lo que ves,
una mujer que aun me ama, aunque
no vuelva a decirlo jamás.

Ruben Mangiagli
©2017



Aún creo.


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Todavía creo que en algún bosque
hay hadas,

y que una tiene tu cara,
que los duendes me esconden las palabras
no me atrevo a pronunciar,
en la magia que todo lo puede y más,
que el verbo amar conjuga nombres
jamás puedes olvidar,
y cuando cierro los ojos, después, veré un
amanecer inédito,
de sol, estrellas y una luna que crece
hasta que mis manos la
puedan tocar,
sí, todavía creo
que algún día en esta vida,
cuando desespere de tanto esperar,
volverás.

Ruben Mangiagli
©2017







Alma.


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Me pregunto donde habita el alma,
la mía, la tuya, la de un
mundo
que a pesar de todo perdura,

si solo es algo imaginamos para
pensar que todo lo que
tocamos
no es vano,

si mis manos a veces la hace
tangible cuando
escribo,
en un caricia inocente o en la

que despierta mis sentidos,

si mi mirada la refleja como esas
veces intuí verla
en tus ojos
en una sonrisa, con tus lagrimas,

en el silencio que hoy cubren tus
palabras,

si hay un cielo que la espera
o un infierno para quemarla,

o si tiene algún valor y puedo
venderla
a cambio de ver solo un instante
más tu mirada.

Ruben Mangiagli
©2107


Aire.


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Ella deslizaba sus dedos sobre las teclas del piano como buscando una nota entre el Fa y el Sol, una que le pueda cantar con su voz.
Él mientras escribía un poema con tinta de besos sobre su espalda,
con palabras que pudieran separar el tiempo del dolor, juntar la distancia con el amor.
Y en un solo instante que solo ellos recordaran, sus almas sin manos se abrazaron para no volver a separarse jamás, y todo el aire fue de los dos porque no necesitan nada más que un suspiro para volver a soñar.

RM


La caída de los lados.


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Y caí
despacio, lento, rápido,

un instante,
un minuto, días, años,

la eternidad,
efímera pasó de largo.

Mi mano derecha casi
tocó un lado,

miré de
cerca el desamor, la

venganza,
el odio y el engaño,

Mi mano izquierda, esa
no uso,

que no sabe
escribir ni de caricias y

de tactos
que siempre olvidamos,

desesperada
sostuvo al amor, la vida,

la esperanza aun
de las letras sangrando,

y el sinfín
del final acabó cuando

comprendí
que todos tenemos esa

opción de
elegir donde aferrarnos.

Ruben Mangiagli
©2017

Quiza


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de uno mismo


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Cuando nos miramos en los reflejos de los espejos o en otras visiones y no nos reconocemos en los ojos, es porque en ellos es donde anida ese miedo a dejarse de reconocer, a haber perdido algún eslabón de la propia existencia, el miedo es lo que une el yo de ahora con los de antes, un ansia de pesquisa que imprime al rostro la expresión más incondicional, esa necesidad de averiguar porque no podemos vernos sin sentir que algo perdimos y que por más intentemos, deseemos, ya no está, esa certeza que solo unos ojos pueden calmar nuestra mirada y el temor a no volverlos a encontrar jamás.

Quemar después de escribir.


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Aun te quiero,
te espero,
te extraño,
te anhelo,

todavía te sueño,
te deseo,
te perdono,
te amo,

pero también todo
lo contrario,

y quemo este escrito
para que no
queden

registros de palabras
que saben a
lunes

de mierda y hastío.

Ruben Mangiagli
©2017


Pasos en el tiempo.


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Camino por la calle abandonada
de los sueños, los que fueron
los que nunca serán,

donde siempre son las doce
de la noche o de la
mañana

porque me da igual,

un lunes que es jueves, la tarde
es para olvidar la noche
de un

invierno enquistado en lo que
alguna vez quizá fue una
primavera,

una estación sin nombre de
esas no quiere recordar
ningún hombre

con las paredes llenas de las
esquirlas de las memorias
que se esquivan,

niños y ancianos que son las
piedras que pisan mi
pies

levantan sombras para que
sientan por ultima vez
lo que es vivir

sin posibilidad de volver,

y las lagrimas se hacen lluvia
que sentirás un día de algún
atardecer

para que me puedas mirar,

pero la imagen de mi rostro
y mis manos no las
veras

porque están desapareciendo
en este camino de sueños
no supimos realizar,

y lo que no escribimos escrito está,

cuando llegue a casa, tarde
o temprano ya ninguno
de los dos estará.

Ruben Mangiagli
©2017



192.


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No debería escribir con un vaso de whisky casi vacío y casi lleno de recuerdos.

El instante de tus ojos.


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Y en un momento te perdiste
en otros mundos
entre quien sabe que estrellas,

como un cometa de palabras
errantes en un libro

que cruza algunas de mis paginas

a veces eterna, otras lo que dura
menos de un instante,

tal si solo fueras la mirada de tus
ojos marrones
que cuando miran

detienen la belleza y todo se
para, las flores, las calles,
el campo,

la ciudad llena de invisibles
habitantes,

hasta mi pulso que ignora que
mi corazón todavía
late

y mis manos que desean al menos
una vez acariciarte.

Ruben Mangiagli
©2017

El tiempo de las miradas.


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El tiempo es como una persona. Hay que respetarlo y saber valorarlo. Cada persona necesita su tiempo y hay tiempos que piden la presencia de otras personas.


La vigía.


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Espero a los cinco ángeles de 
Avalon en una sola,
espero a la luz de Oriente,

una letra de justicia
en mis manos
que sea un nacimiento de mi
voz,

a las manzanas del valle contienen
las semillas de la felicidad
para que crezcan en mi boca,

el paso de un gigante que aplaste
mis recuerdos,

una sirvienta, una reina, una mujer
que me entienda,

y que haga de mi locura la suya,
para poder quererla.



Ruben Mangiagli.


191.


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Hay que tener una buena memoria para saber aquellas cosas que conviene no recordar.


A solas.


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Algún día te vas a encontrar a solas contigo mismo, ese puede ser un día feliz o un adelanto del infierno, y tu vida ya no será la misma, día a día caminamos hacia ese fin, sabiéndolo o no, pero llegará y hay que estar preparado.

190.


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El amor habla por medio de la mirada y a veces hace poeta al más analfábeto.


189.


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Hay personas que me mintieron tan bien que me pareció una descortesía el no creerles.


Libros.


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Todavía me gusta buscar en los libros, subrayar lo que quiero retener, aprender, incluso lo que creo en algún momento vale repensar, encontrar ideas, inspiración. Un viaje imaginario a ningún lugar y todos los lados. La justificación de mi locura para poder escribir aunque nadie me lea.

188.


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Escucha con los ojos, pues te pueden mentir con la boca, pero es más difícil lo hagan con el rostro.