Archive for marzo 2017

Quiza

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de uno mismo

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Cuando nos miramos en los reflejos de los espejos o en otras visiones y no nos reconocemos en los ojos, es porque en ellos es donde anida ese miedo a dejarse de reconocer, a haber perdido algún eslabón de la propia existencia, el miedo es lo que une el yo de ahora con los de antes, un ansia de pesquisa que imprime al rostro la expresión más incondicional, esa necesidad de averiguar porque no podemos vernos sin sentir que algo perdimos y que por más intentemos, deseemos, ya no está, esa certeza que solo unos ojos pueden calmar nuestra mirada y el temor a no volverlos a encontrar jamás.

Quemar después de escribir.

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Aun te quiero,
te espero,
te extraño,
te anhelo,

todavía te sueño,
te deseo,
te perdono,
te amo,

pero también todo
lo contrario,

y quemo este escrito
para que no
queden

registros de palabras
que saben a
lunes

de mierda y hastío.

Ruben Mangiagli
©2017


Pasos en el tiempo.

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Camino por la calle abandonada
de los sueños, los que fueron
los que nunca serán,

donde siempre son las doce
de la noche o de la
mañana

porque me da igual,

un lunes que es jueves, la tarde
es para olvidar la noche
de un

invierno enquistado en lo que
alguna vez quizá fue una
primavera,

una estación sin nombre de
esas no quiere recordar
ningún hombre

con las paredes llenas de las
esquirlas de las memorias
que se esquivan,

niños y ancianos que son las
piedras que pisan mi
pies

levantan sombras para que
sientan por ultima vez
lo que es vivir

sin posibilidad de volver,

y las lagrimas se hacen lluvia
que sentirás un día de algún
atardecer

para que me puedas mirar,

pero la imagen de mi rostro
y mis manos no las
veras

porque están desapareciendo
en este camino de sueños
no supimos realizar,

y lo que no escribimos escrito está,

cuando llegue a casa, tarde
o temprano ya ninguno
de los dos estará.

Ruben Mangiagli
©2017



192.

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No debería escribir con un vaso de whisky casi vacío y casi lleno de recuerdos.

El instante de tus ojos.

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Y en un momento te perdiste
en otros mundos
entre quien sabe que estrellas,

como un cometa de palabras
errantes en un libro

que cruza algunas de mis paginas

a veces eterna, otras lo que dura
menos de un instante,

tal si solo fueras la mirada de tus
ojos marrones
que cuando miran

detienen la belleza y todo se
para, las flores, las calles,
el campo,

la ciudad llena de invisibles
habitantes,

hasta mi pulso que ignora que
mi corazón todavía
late

y mis manos que desean al menos
una vez acariciarte.

Ruben Mangiagli
©2017

El tiempo de las miradas.

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El tiempo es como una persona. Hay que respetarlo y saber valorarlo. Cada persona necesita su tiempo y hay tiempos que piden la presencia de otras personas.


La vigía.

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Espero a los cinco ángeles de 
Avalon en una sola,
espero a la luz de Oriente,

una letra de justicia
en mis manos
que sea un nacimiento de mi
voz,

a las manzanas del valle contienen
las semillas de la felicidad
para que crezcan en mi boca,

el paso de un gigante que aplaste
mis recuerdos,

una sirvienta, una reina, una mujer
que me entienda,

y que haga de mi locura la suya,
para poder quererla.



Ruben Mangiagli.


191.

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Hay que tener una buena memoria para saber aquellas cosas que conviene no recordar.


A solas.

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Algún día te vas a encontrar a solas contigo mismo, ese puede ser un día feliz o un adelanto del infierno, y tu vida ya no será la misma, día a día caminamos hacia ese fin, sabiéndolo o no, pero llegará y hay que estar preparado.

190.

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El amor habla por medio de la mirada y a veces hace poeta al más analfábeto.


189.

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Hay personas que me mintieron tan bien que me pareció una descortesía el no creerles.


Libros.

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Todavía me gusta buscar en los libros, subrayar lo que quiero retener, aprender, incluso lo que creo en algún momento vale repensar, encontrar ideas, inspiración. Un viaje imaginario a ningún lugar y todos los lados. La justificación de mi locura para poder escribir aunque nadie me lea.

188.

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Escucha con los ojos, pues te pueden mentir con la boca, pero es más difícil lo hagan con el rostro.

187.

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La madurez es saber qué camino tendrás que tomar tras unos acontecimientos que ya no te van a suceder.

186.

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Este aire extraño, lleno de palabras y tu perfume, como si una tormenta de amor y deseos nacida en la soledad pudiera formarse solo sobre uno mismo.
RM

185

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Hay que reconocer las propias tinieblas para intuir el camino que nos queda por recorrer.

184.

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La poesía es la única manera con que curo mi razón.


183.

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Y sentí que no todas las miradas juzgan, sino que hay miradas que arropan y cobijan, ojos en los que uno puede refugiarse cuando el mundo es demasiado hostil.



182.

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Con creciente frecuencia me he preguntado, ¿qué hace la gente que no lee? 
Siempre he pensado que mientras una persona lee, no puede estar haciendo algo peor. No digo que la lectura pacifique ni disuada a los individuos, pero reitero: inmersos en el acto mismo de leer, no pueden matar ni robar. La lectura es silenciosa, contemplativa, estéticamente agradable. El espectáculo de una persona leyendo, aunque sea el manual de instrucciones para descuartizar a un bambi, tiene en sí mismo una gracia contagiosa y el mundo por un rato es más amable.


Definición.

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Frágil (sí)
anticipación (desesperación )
briza ( de )
imaginación. ( o no )


Ángulos y rincones.

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Tengo en mí ángulos y rincones
esquinas y laberintos
de miedo,
recuerdos apilados en
cuadernos,
algún sueño,
mil esperas,
un poema inconcluso,
un amor incompleto.


Ruben Mangiagli

181.

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Y sí... yo te perdono todos los pecados que cometiste conmigo.

180.

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Es tarde, pero estoy sangrando
letras por dentro,
es tarde o es solamente mi enfermizo orgullo?
muy tarde, incluso ahora que los sentimientos
parecen escabullirse para dejarme dormir.
Tan tarde , estoy cansado y no puedo dejar
de pensar,
es tarde, tan tarde, muy tarde,
pero parece nunca es demasiado tarde
para seguir extrañándote.

179.

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A veces me pregunto por qué son la guerra y el amor de las pocas cosas que se declaran, por qué lleva una a la otra, y al otra a la una, dando la impresión de que todo amor tiende hacia su propia destrucción.

La perturbación de la ausencia.

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No es la ligereza ni la brevedad
del cielo en invierno

lo que me perturba,

tampoco una luna menguante
como las letras

que se quedan en mis dedos,

ni siquiera un dolor propio
cercano o
ajeno,

es diferente, algo mucho más
imperceptible

que los segundos en el tiempo

tenues y austeros,

un latido impar por la izquierda
de mi lado derecho,

un suspiro atragantado como si
tuviera huesos,

el botón que le falta a una camisa,

las hojas arrancadas de
un cuento,

una puntada en un corazón que se
escapó de mi pecho,

es solo por tu ausencia que todo lo
cubre,

tan aplastante como el amor que
todavía siento.

Ruben Mangiagli

©2017

Otoño en tu vereda..

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Se acerca tu otoño, inexorable y
tímido,

las hojas empiezan a caer como
recuerdos

que se perderán con el viento en
el tiempo,

la hojarasca cubrirá por momentos
las huellas

de los pasos nunca fueron, esos
que esperabas

y jamás llegaron,

los mismos que detuviste un día
cuando

me dijiste adiós sin ni siquiera un
movimiento de labios,

pero aún miras la vereda por si tu
deseo,

ese que no dices y ocultas en lo
más

profundo de tus anhelos,

se cumple como el más temido de
tus sueños.


Ruben Mangiagli
©2017






El tiempo, un deseo, cumplir años

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No pasan los días,
los meses,
los años,
tampoco son las estaciones,
ni los eclipses.
la luna y los gatos,
son los paisajes, las ciudades,
las sonrisas y
las sombras,
las letras se escriben y todas
las que se quedan
en ningún lado.
sin tinta, sin sueños ganados,
extraviadas en los dedos
de la mano,
el tiempo ese concepto tan
extraño de relojes y
calendarios,
tal vez sea regido por las
personas queremos
a nuestro lado,
y por una que perdimos un
día que ya no está,
que añoramos,
y al soplar unas velas al final,
solo ella es todos los deseos
que pedimos y
esperamos.

Ruben Mangiagli.

178.

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Nunca hay que dejar entrar a nadie, ni un solo día, a menos que esté uno dispuesto a que se quede para siempre.