El señor de la noche.


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Nadie sabe el sabor de la sangre, ni del placer
de quitar la vida para poder vivir

y sobrevivir en

la renuncia a la luz, al sol,
a la vanidad de los espejos,
a olvidarse de rezar.

Las tinieblas tienen un precio,
la eternidad también
que se instala en
la insistencia del tiempo en la piel,
y ya no puedes amar a una mujer,

soy un monstruo eso lo sé,

reino en la noche, en los cementerios de papel
donde las estatuas te miran
pero no te ven,

en mil libros que nadie lee,
en el deseo de todos los que de mí quieren beber,

realmente quieres ser yo?

Porque si lo deseas, ya nunca podrás volver.

Ruben Mangiagli


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