Destino.


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Jugamos a ser destino sabiendo podíamos escribirlo, una tarde cualquiera
entre libros que leíamos, imaginando lo que aun no habíamos escrito.
Atentamente aprendimos lo que en realidad sabíamos, que estábamos ahí
para intuirnos, pacientes e impacientes seguros e indecisos.
En un tiempo que no era el nuestro y que aun así unía los hilos, un comentario, unas palabras y solo una mirada que no olvidaríamos.
La misma que tenemos hoy cansada de un viaje que no habíamos elegido, pero todo debe suceder, estaba escrito en todas partes aunque no lo veíamos, un te quiero en un pared de ladrillos, un te espero en un boleto de colectivo, una hoja de otoño que sobrevivió al olvido, y marcado en un calendario de junio de un año que no sabíamos, y todo lo que nos habianos perdido nos los dijimos en un saludo.
Hola Victoria te acordas de mi?,
Te conocí una tarde mientras escribíamos.
Y lo que lo demás llaman destino nosotros ya lo teníamos en nuestra manos como las letras de un libro que todos quieren leer y solo nosotros supimos.



RM

© 2013



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