Río de la Plata.


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Aguas marrones donde dejé navegando mi nostalgia para que
en tu sabor dulce sea menos amarga,
donde se hundieron mis sueños y renacieron teñidos de anhelos,

y ahora estando tan lejos,
todos se perdieron entre voces y palabras extrañas, que hacen
más larga la distancia,
como si volver fuera la utopia de un amor que no puede ser y
sin querer me quede en
el medio entre amar lo que hoy tengo y esa extraña sensanción
de no poder volver a ver
a ese hombre que se sentaba a tu orilla esperando el amanecer.


Ruben Mangiagli





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